Foals cierran a lo grande el Low 2015

Un temprano Nacho Vegas se subía al escenario Budweiser a las ocho de la tarde mientras el sol aún pegaba con fuerza en el recinto. Su paso por este festival no es novedad y parece ser que se siente como en casa, o al menos, así lo demostró con cada tema que iba sonando formando un setlist que dejó bastante satisfecho a los que allí nos encontrábamos. Su templanza unida a sus dosis de carácter engancharon completamente al público.

Iba anocheciendo y prácticamente ya había oscurecido cuando Supersubmarina saltó a ese mismo escenario un par de horas después de hacerlo Nacho Vegas. ¿Qué decir de los de Baeza? Su proyección a día de hoy es indiscutible y su nivel si a directo nos referimos quedó muy claro en su actuación. Repasaron sus tres discos sin hacer hincapié en alguno de forma concreta. Temas como “Niebla”, “Puta Vida” o “Hermética” encendieron a los que allí estábamos, que bailamos y cantamos sin dar ningún tipo de tregua. Un concierto repleto de fuerza desde el principio hasta el final con unos asistentes totalmente entregados que Jose Chino supo hacer participes consiguiendo que gran parte del recinto se agachara mientras sonaban y vibraban los últimos y tronadores acordes de “En mis venas”. Éste fue, sin duda, un triunfo más para los jiennenses.

Y llegó el mejor concierto del festival. Foals deleitaron al multitudinario público que congregaron frente al escenario Budweiser con hora y diez minutos de puro rock con esos punteos de guitarra tan característicos de los de Oxford. No faltaron sus dos adelantos de su próximo disco “What went down” y “Mountain at my gates”, que por cierto, sonaron increíbles. También hubo momentos para la calma con “Spanish Sahara” o “Late Night”, dejando para el final ya con el público en el bolsillo su “Two Steps, twice”. En definitiva, un directo del que salieron victoriosos y con la medalla de mejor concierto de todo el Low 2015. Brutal.

Era el turno, ahora, de The Raveonettes. Los daneses mantuvieron su firmeza, mostrando “Pe’ Ahi”, con Sune Rose Wagner a la guitarra y Sharin Foo al bajo. Ambos estaban muy conectados encima del escenario y consiguieron mantener muy activo a su público, que aunque no era muy numeroso participaron generosamente durante el tiempo que duro su actuación.