Femi Kuti y la resurrección de un mito

Occidente suele olvidarse de los combatientes culturales, aquellos que conciben al arte no como mercancía sino como parte del cambio social. Aún resisten reductos donde apreciar esa esencia artística tan única en nuestras fronteras.

La madrileña sala But te ofrece la posibilidad de conocer el próximo 25 de abril la semilla del más valeroso de esos guerreros. Femi Kuti desciende de un linaje de activistas culturales de talento inigualable. Su padre Fela logró postrar a los pies de la música africana a toda la industria de su época, desde la Motown a Paul MacCartney pasando por Ginger Baker, el batería yonki de Cream.

Su rechazo al mercantilismo y su amor por la música como regalo de los elegidos al pueblo caló hondo en su hijo Femi. Su vástago lloró amargamente su muerte por SIDA en 1997 al tiempo que terminaba por despegar su carrera. Fiel reflejo de la obra del gran Fela su afrobeat ha ido evolucionando con unos condicionantes personales que hablan muy bien de la labor de Femi como músico. Alguna justa nominación al Grammy le ha caído por el camino.

África se muda a la But para gritar por su libertad mediante cánticos ancestrales que suenan a Jazz precioso y esquizofrénico. Hermosura tribal en pleno Malasaña. Pocos artistas son capaces de unir el combate y el placer en una canción. Para Femi Kuti es una cuestión de rutina. Creador sinfín de temas directos a la emotividad más rebelde del ser humano, se presenta en Madrid como la resurrección de la leyenda de su padre transmutada en un nuevo ser casi tan talentoso y combativo.