Entrevistamos a Fernando Tejero: “Sería una injusticia no estar nominado este año a los Goya por ‘Cinco metros cuadrados”.

Estamos acostumbradísimos a que nos haga reír, a verle en situaciones cómicas, pero esta vez Fernando Tejero, junto a su ya inseparable compañera Malena Alterio, tiene otra historia que contarnos. Una historia dura, la historia real de muchas familias que han sido víctimas de la especulación inmobiliaria, familias que llevan años pagando una casa que jamás verán construida… Recién estrenada en los cines, Cinco metros cuadrados ya suena como firme candidata a los Goya 2012. Crazyminds ha hablado con su gran protagonista. Fernando Tejero nos presenta a Álex.

CRAZYMINDS: Nos enteramos de que Max Lemcke no te ofreció el papel, sino que fuiste tú a pedírselo. ¿Cómo fue el encuentro con el director y por qué tenías tanto interés en interpretar a Alex?

FERNANDO TEJERO: A mí me habla del guión Malena, ella me dice que le ha llegado un guión precioso que va a dirigir Max Lemcke y que han escrito los hermanos Remón, y yo era fan de Casual Day -la segunda película de Max y la primera de los Remón-. Llamo a mi representante y le digo: ‘indaga como sea y consigue que yo lea ese guión’. Leo el guión y me encanta, de hecho me lo leí el mismo día dos veces… Pero no sé cómo llegar a Max y digo bueno, me voy al Festival de Tánger, que iba a ir, y cuando vuelva empiezo a indagar… Curiosamente quedo con Malena en la recepción del hotel de Tánger, bajo y me dice: ‘te presento a Max Lemcke, el director de Casual Day. Por estas circunstancias de la vida nos vamos todos de fiesta después del festival. Nos quedamos Max y yo borrachos perdidos, y con esa valentía que te da el alcohol le digo: ‘no me has ofrecido el próximo prota de tu película’. Y me dice: ‘¿tú cómo sabes eso?’, y le dije: ‘bueno, uno se entera de lo que quiere’. Total que por la mañana de vuelta me dice: ‘He estado pensando… ¿tú de verdad te ves capaz de hacer eso?’. ‘Yo me veo capaz y capataz, si quieres hazme una prueba’. A los pocos días nos volvemos a ver en los Premios José María Forqué, me dice: ‘¿sigues pensando en hacer la película?’ ‘Sí’. ‘Bueno, pues yo lo tengo claro, ahora te digo, no hay financiación’. Digo, ‘pues mira yo por esta película voy a hacer lo que no he hecho jamás en mi vida, me voy contigo de productora en productora hasta que encontremos el dinero para hacerla. Y así fue.

C: Y a partir de ahí…

F.T.: Hubo un momento en el que él, cuando está super convencido en los ensayos, con los personajes, piensa en quitar a Malena (risas), porque decía que juntos otra vez no, y encima había dos actrices que no voy a nombrar, maravillosas, que lo querían hacer, que me llamaban a mí y me decían, ‘por favor di que lo quiero hacer yo…’ Y digo: ‘¡pero si está Malena, pero si Malena está antes que yo en el elenco!’. En fin, toda una odisea… Al final convencí a Max: ‘¡aprovéchate de la química que hay entre nosotros, aprovéchate de que somos dos actores queridos!’ Si fuese una película donde hacemos lo mismo, pues todavía te podrías plantear… pero es que hacemos una cosa muy distinta.

C: Yo te confieso que cuando entré en el cine, pensaba que iba a ver una comedia, y ¡resulta que es un dramón!

F.T: Eso le ha pasado a mucha gente. Pero yo entiendo que al público en general le pueda pasar, tanto Malena como yo somos conscientes de que hemos hecho una serie con un nivel mediático, de la que yo nunca pensé que iba a terminar cansándome, pero así es. Porque hace cinco años o seis que he dejado un proyecto para seguir haciendo cosas y resulta que lo repiten y lo repiten… Es como cuando dejas a una pareja y te sigue enviando mensajes. Dices: ¡déjame ya, vete a tomar por saco! Quiero olvidarme de esto ya, esto es el pasado, está ahí, agradeceré toda la vida haber hecho Aquí no hay quien viva pero se acabó, he hecho 17 películas después. Todavía puedo entender que la gente, sobre todo el que no ve más allá de la televisión, que no va al cine, pueda sorprenderse mucho. Lo que más me sorprendió es que ha habido dos pases para la Academia y en uno de ellos cuando acabó y salíamos y estaba todo el mundo esperando para felicitarnos, se quedaban así mirándote como si fueras un bicho raro, en plan, ‘pero yo pensaba que me iba a reír’… Pero es que somos actores. A mí lo que pasa es que todavía no me habían dado la oportunidad de hacer un drama, pero yo siempre he dicho que esto es una carrera de fondo y todo llegará, y ha llegado. Lo genial para un actor sería hacer una comedia y un drama, una de cal y otra de arena, ojalá esta película sirva también para eso y lo bueno que puede tener es que gente que jamás hubiese ido al cine a verla tenga de gancho a Malena y a mí y consigamos que películas tan necesarias como esta se vean.

C: A la hora de prepararos el papel, Malena o tú habéis llegado a hablar con gente que han vivido este tipo de cosas…

F.T: Para empezar diré que el personaje está escrito maravillosamente, ya simplemente leyéndolo te juro que me emocioné. Mi personaje tiene un arco tan grande, tiene unos matices tan bonitos… Pero luego, lógicamente había que indagar. Con la primera persona que hablé era una amiga que trabaja en Alicante, donde está rodada la película, en una inmobiliaria y al leer el guión me dijo que lamentablemente la realidad a veces supera a la ficción. Luego nos entrevistamos con mucha gente a la que le ha pasado como a Álex, pero lo que me reventó por dentro, que es lo que me ha hecho coger cariño a este personaje y a defenderlo como lo defiendo, fue el testimonio de un chaval andaluz que se llama Juan, que llevaba ocho años pagando su piso, empezó a pagar su piso con 30 años y tenía casi 40… No tenía piso, pero seguía pagándolo porque si no perdía cualquier derecho sobre esa propiedad. Había perdido su puesto de trabajo porque tenía una depresión de caballo. El único dinero que le daba a su chica era para seguir pagando ese piso, vivían cada uno con sus padres, sus hermanos más pequeños, tanto de él como de ella, ya se habían casado y habían empezado a proyectar su futuro mucho después… El chaval llorando, llorando un tío con 40 años, lloraba y decía: ‘es que lo único que quiero es que me den mi casa para formar mi hogar, no pido más’. Le grabé y cada mañana me lo ponía mientras me iba peinando en el cuarto de baño, tragaba todo ese dolor y luego lo vomitaba en el rodaje. Aquel chaval era ese personaje. No comparto que alguien se tome la justicia por su mano y sobre todo con violencia, pero te prometo que yo, desde que trabajé el personaje como lo trabajé, hubiese tirado a Emilio Gutiérrez Caba (interpreta al constructor corrupto) por el edificio. Es totalmente comprensible. Al igual que en un principio el personaje es un ‘mindundi’ que no sabe ni los papeles que lleva en la cartera, que no se estera de nada, y cómo sale de él ese animal capaz de hacer cualquier cosa… Yo lo veo perfectamente entendible, hay que verse en esa situación, aunque, insisto, no lo comparta, es perfectamente entendible lo que llega a hacer.

C: ¿Crees que hay suficientes películas de este tipo ahora mismo en el panorama del cine español? ¿Quizá llegan tarde?

F.T: Al contrario. Y llegan tarde pero porque no nos dejan. No sabes lo que ha costado sacar adelante esta película, por el tema. Ellos prefieren ver a Fernando Tejero y a Malena Alterio en una comedia que saben que es casi seguro que les va a dar dinero. Esto cuesta mucho más trabajo llevarlo al cine. Llegan tarde porque no nos dejan y son necesarias, no, lo siguiente, porque aunque uno sepa que el problema está ahí y sea consciente de ello, a veces se nos olvida porque no nos toca a nosotros. Una película como esta te enseña a ver si es posible que no nos engañen más, a ver las injusticias, a ver la impunidad con la que les roban, con la calidad que les roban. Todo el mundo lo sabe, nadie hace nada, y eso es terrible. Y luego, bueno, nos han educado con el ‘estudia y trabaja para comprarte un piso’, porque si no te compras un piso no eres nadie. Encima los bancos te lo ponen de puta madre porque te dan todas las facilidades del mundo y tú no eres consciente de que te casas con una pareja y con un banco, porque igual dura más la hipoteca que lo que te va a durar el matrimonio. Pero yo creo que esta película es necesaria porque, aparte, nos han enseñado que en la vida es todo tener un piso, da igual de la forma que haya que conseguirlo, da igual hipotecarse hasta las trancas, y da igual que seas un infeliz diciendo ‘joder, esta semana no puedo ir al cine porque tengo que pagar la hipoteca’. Estas películas son muy necesarias por muchas cosas y ojalá se hicieran películas como ésta, como ‘Los lunes al sol’… películas que a veces nos cuesta sentarnos a ver en el cine para vernos ahí reflejados, que el cine te sirva como un espejo, pero hay que ser valiente y no hay que ser egoísta. Por supuesto que uno tiene que reírse en la vida, la vida ya es bastante jodida como para seguir sufriendo, pero a veces es necesario y no cruzarse de brazos y hacer lo que ha hecho gente como la del 15M, que de repente he dicho ¡por fin se nos despierta este espíritu de lucha! Puedes estar de acuerdo o no con ellos, pero son gente que está luchando por el futuro que ellos sueñan. Eso es cojonudo, hacía mucho tiempo que llevábamos cruzados de brazos viendo como los engañan, como nos estafan, como nos mienten… Yo creo que hay que moverse un poco.

C: Esta historia se estrena ahora en 2011, pero, ¿cuándo se escribió el guión?

F.T.: El guión se escribió como hace seis años y tanto Max como los guionistas pensaban que, como costó tanto conseguir financiación, cuando llegase el momento de que la gente la viera, ya se habría pasado todo el boom inmobiliario. Y al contrario, llega en un momento cojonudo porque es cuando más presente está y cuando más daño está haciendo.

C: La escena más inquietante es la que precisamente has descrito, en lo alto del edifico, con Emilio Gutiérrez Caba… ¿Técnica e interiormente fue la que más te costó o hubo algo más duro?

F.T: Casi todas las películas no se ruedan en un orden cronológico, pero yo tuve la suerte de que en ésta el final sí se rodó así. Había dos posibles finales y la productora se empeñó en que el personaje del corrupto, de Emilio Gutiérrez Caba me diese el cheque y yo llorando literalmente le decía tanto a uno como a otro: ‘mi personaje no cogería este cheque’. El personaje acaba cuando consigue poner de rodillas a ese cabrón y que le pida perdón a su novia por teléfono, ahí ya ha acabado la misión del personaje porque empieza luchando por su piso pero al final lucha por su dignidad, que es otra de las cosas que faltan hoy en el mundo…. Entonces ese fue el momento que más me costó rodar porque yo no quería coger ese cheque. Luego lo intenté justificar: ‘bueno, vale, para justificarle a ella que toda esa lucha al final no ha sido innecesaria’. Pero de verdad que yo no quería, vamos yo lloraba y decía: ‘¡no quiero este final!’. Emilio Gutiérrez Caba me apoyaba el pobre, me decía: ‘¡es verdad, apoyadle!’. Fíjate. Ese fue el momento más duro. También pasó un percance… Yo rompo en un momento el cristal del piso piloto para entrar a vivir ahí, pues al romper el cristal, no sé si sabes que le ponen un detonante para que explote, a mí me dijeron que si quería un especialista y yo dije que no, que lo quería hacer yo… Bueno pues la primera vez le di, no reventó el cristal, dieron un poco más de intensidad al detonador y se me reventó la mano. Yo en esa secuencia, cuando estoy entrando por el cristal tenía un dedo completamente abierto, toda la mano ensangrentada, me dieron 16 puntos en toda la mano. Me fui al hospital, volví y me dijeron, ‘¿quieres irte al hotel?’, y yo, ‘no, prefiero seguir rodando. Y hay un momento cuando yo voy con la linterna por la casa y termino en la terraza que una mano me la voy ocultando y es porque la llevaba toda vendada y llena de puntos.

C: Malena Alterio ya había trabajado con Max Lemcke en ‘Casual day’, pero, ¿para ti cómo fue la experiencia?

F.T: Fue buena. Yo a Malena le pregunté: ‘oye, ¿qué tal es Max?’, pero también hablé después con Luis Tosar, hablé con Alberto San Juan, que habían trabajado con él para que me contasen un poco. Yo siempre cuando voy a trabajar con alguien intento informarme más o menos porque si no hay química entre un director y un actor es muy jodido. Malena estaba encantada con lo que había hecho, pero Malena solo estuvo un día, porque lo que tenía en ‘Casual day’ era una secuencia. Aquí han sido muchos más y yo creo que al igual que yo, Malena ha conocido a Max Lemcke realmente en este rodaje. Yo la primera semana me peleé mucho con él (ríe), mucho, mucho, de decir: ‘¡éste no es el personaje!’, y él ‘¡Sí!’‘¡No!’ Y al final llegamos a un acuerdo… La verdad es que yo creo que hemos hecho una cosa muy bonita, de hecho ya están escribiendo otra película para mí, ¡para mí y para más gente claro! Es una buena señal, porque estamos contentos con el resultado.

C: En el Festival de Málaga ya han reconocido tu trabajo por esta película con la Biznaga de Plata al Mejor Actor, ¿crees que vale más un premio en drama que en comedia?

F.T.: En absoluto. Yo jamás pensé que iba a ganar un Goya por Días de fútbol, porque era una comedia, y porque las comedias, sobre todo en los Oscar o en los Goya, están mucho peor valoradas que un drama. Luego me volvieron a nominar por Fuera de Carta por actuar de reparto. En todas las nominaciones de los Goya no había ninguna nominación más por una comedia. Lo que pasa que hay gente, sobre todo envidiosos, que dicen, ‘éste solamente sabe hacer reír’, y de repente le haces una cosa así y, aparte de que le pegas una bofetada a todos estos imbéciles, si encima te premian, ¡pues cojonudo! No es porque sea un drama, es por lo que me ha costado hacer esta película, por lo que he luchado por conseguirla y sobre todo para enseñarle más que al público, a la profesión, que todavía hay gente que no se entera, que somos actores, y cuando un actor es un actor, es capaz de hacer el pino puente, si es un actor de verdad. Es más, me atrevo a decir, y puede quedar muy egocéntrico, que sería una injusticia no estar nominado este año a los Goya por esta película. Me lo ha dicho mucha gente que me ha entrevistado y en las quinielas que ya rulan se me da como uno de los candidatos… Ojalá, sobre todo por eso, porque me ha costado demostrar que al igual que hago comedia puedo hacer perfectamente drama. Pero seguiré valorando mucho más la comedia que el drama. Es mucho más fácil ponerle verdad a esto que es real, es una historia real que nos puede pasar a ti a mi o a cualquiera, que ponerle verdad a situaciones como las de Días de fútbol o El penalti más largo del mundo o Fuera de carta, ¡que son surrealistas!

C: A la gente que por este tema lo está pasando mal, ¿cómo les convencerías para que viniesen a ver esta película?

F.T: Que van a ver una película bonita dentro del drama tan brutal que cuenta. Que es súper necesaria, que va a ver a un Fernando Tejero y una Malena Alterio completamente distintos, y para terminar yo les diría que si no les gusta la película yo me comprometo a devolverles el dinero, de verdad (risas), porque yo creo que el que vea esta película y no le guste o no le pase algo con la película… está muerto. Te lo digo en serio…