El nuevo álbum de Beck está inspirado en The Strokes

BECK

Últimamente Beck ha ido alejándose de aquel tranquilo alt-folk que constituyó gran parte de su anterior disco, Morning Phase de 2014. Desde entonces se ha sumergido en distintos géneros como el electro pop en su colaboración con FlumeTiny Cities, e incluso llegando a estrenar una canción más cercana al hip-hop como Wow.

Pues bien, al parecer Wow no es más que una muestra de lo que será su próximo álbum, que aún no tiene título, pero que está previsto que salga el próximo 21 de octubre a través de Capitol Records.

En una entrevista concedida a la revista Rolling Stone, el artista californiano ha explicado que este nuevo LP le ha llevado tres años de trabajo, mucho antes de que saliera su predecesor. Además confesó todo el esfuerzo por obtener un sonido tan particular que desafiara a los demás géneros. De hecho, después de que Morning Phase ganase el Grammy como álbum del año, gran parte de lo que había planeado para este nuevo disco fue descartado, ya que le tomó un buen tiempo encontrar una identidad adecuada.

Beck llamó al productor Greg Kurstin (quien ha trabajado con  Sia y Adele), que ya colaboro con él en la gira de Sea Change, para estructurar y encontrar la identidad del álbum. Sin embargo, esta vez Kurstin asumió un papel más protagonista ya que produjo y escribió el disco junto al artista.

Respecto a los cambios en el sonido que nos encontraremos en este nuevo disco, Beck ha dicho que se inspiró en el entusiasmo de los grandes festivales de verano y su audiencia juvenil, con especial mención a bandas como The Strokes, con quienes estuvo de gira el año pasado.

Es una noche de verano y la gente tiene sus manos en alto. Es un sentimiento comunal de celebración. Quería tener eso en el estudio, un tipo de energía o de alegría particular, eso que te despierta un poco.

Entre las nuevas canciones del disco están Seventh Heaven y No Distractions, canción que Rolling Stone describe como un “número bailable a lo Talking Heads.”