EBROVISIÓN (VIERNES): De nuevo los artistas “de casa” demuestran que saben llenar festivales

MENDETZ

La segunda jornada de Ebrovisión se presentaba cargada de conciertos desde la hora de comer, así que nos dimos una ducha rápida con agua caliente, cosa rara en estos eventos, y rápidamente nos fuimos a la calle peatonal donde estaba ya preparado el autobús de Red Bull para dar comienzo los conciertos de El secreto de Amelie, Last Dandies y Ruidoblanco.

A pesar de lo atractivo del asunto, parecía que no fluía. Ninguna de las tres bandas pudo apañárselas para levantarnos de nuestras sillas, acercarnos al autobús y echarnos a bailar, pero a pesar de ello nos hicieron pasar un buen mediodía mientras tomábamos algo en la terraza.

Ya a la noche acudimos a ver a Supersubmarina, que el año anterior ya estuvo en Ebrovisión, en la Fábrica de Tornillos, tocando antes de la paellada y que gracias al clamor popular y al ya famoso “escenario principal” entonado por el público del pasado año, se ganaron una plaza para la edición de éste. Si bien es un grupo que cuando lo ví por primera vez me impresionó y gustó muchísimo, tengo que decir que ha pasado a ser uno de esos conjuntos de los que puedes prescindir de su directo de vez en cuando, de los que no cambian de un directo para otro. Y es una pena. A pesar de esta opinión, la mayor parte de los que habían acudido al concierto estaban disfrutando y dejándose la garganta en cada canción, eso sí.

Después le tocaba salir a escena a Lapido, que dio un concierto para sus seguidores más fieles, ya que de repente el Multifuncional de Bayas, donde se celebraron los conciertos, se vació y quedó un grupo reducido de gente. El resto prefirió salir a las zonas de esparcimiento que la organización prepara en la inmediaciones del pabellón.

Con un poco de retraso subió al escenario Xoel López, tan sencillo como siempre a pesar de los años y de los éxitos. Saludó al público, y guitarra al cuello comenzó a repasar todas aquellas canciones que nos han acompañado a lo largo de estos años forjando un camino que muchos siguieron. Además de temas como el precioso El amor valiente del disco Fin de un viaje infinito, que siempre funciona a la perfección y que suele terminar con todos coreando aquel famoso verso que dice ¿Qué es lo que está pasando? (esta vez no iba a ser menos), también tocó un par de temas que irán incluídos en su próximo álbum. Llevan los títulos de Caballero y De piedras y arena mojada, y como digo pertenecen al que será su primer disco firmado con su verdadero nombre y que, si todo va según lo previsto, estará editado para abril del año que viene.

Hubo gente que, al finalizar el concierto, comentó que había echado de menos Que no, ausente en su repertorio, pero yo lo agradecí sobremanera. Desde luego la música y la carrera de Xoel es muy valorada por todos y dio un gran concierto, sin florituras, pero haciendo gala de su cercanía, de su simpatía y de su no olvidar quién es. Un lujo poder seguir asistiendo a este tipo de directos que son los que hacen que amemos cada vez más la música.

Ya más entrada la entrada la noche, turno para el grupo internacional, The View, y para cerrar la noche los catalanes Mendetz. Los primeros hicieron muy bien su papel de cabeza de cartel consiguiendo que la intensidad emocional que nos había dejado Xoel López bajase y se transformase en algo más desenfadado, y los segundos siguieron la línea de todos sus conciertos llevando ese principio de juerga que empezaron The View a un punto mucho más alto, gracias a esos temas tan enérgicos que componen y al famoso Freed from desire, que fue dedicado a Berta Collado.

Hasta aquí llegó el viernes, de nuevo decidimos retirarnos a nuestros aposentos, los sacos de dormir, para sobrevivir al último día de festival con un poquito de dignidad en la cara.