EBROVISIÓN (JUEVES): The Wellingtons y Estereotypo inauguran Ebrovisión por todo lo alto

ESTEREOTYPO

Jueves de Ebrovisión. Llegamos a la hora prevista a la acampada y, tras montar la tienda de campaña de aquella manera, cogemos una cerveza y nos vamos a La Fábrica de Tornillos, que nos estaba estaba esperando con las puertas abiertas desde hacía una hora. Todo el que haya ido alguna vez a este festival ya sabe que volver a La Fábrica es algo especial, tiene algo ese sitio que encanta y para allí nos fuimos para inaugurar otra edición de Ebrovisión.

Por suerte para todos y como ya imaginábamos, la cosa andaba con algo de retraso y esto hizo que pudiésemos ver prácticamente entero el concierto de Maga. Hay que decir que al público le costó, o nos costó, entrar en situación. El ambiente bien, el sonido bien, los temas muy buenos, ya los conocéis, pero faltaba ese “nosequé” que hace que todo suba de nivel. La cosa aún estaba empezando a cuajar y no se sacó todo el jugo que había que exprimir, pero bastó para la primera toma de contacto.

Una vez terminada la actuación de Miguel Rivera y los suyos, salimos para tomar el aire y lo que se terció mientras en el escenario cambiaban los instrumentos y The Wellingtons preparaban sus artilugios para salir a escena.

Los primeros acordes de este quinteto de Australia nos llamaron, así que cruzamos la puerta para volver a La Fábrica. Nos pareció un poco una banda de instituto de película de adolescentes, tan jóvenes, con un sonido tan fresco, y tan inquietos aunque sin la parte negativa que esta explicación puede tener. Muy bien los temas, que para mi eran desconocidos en su mayoría, un directo muy animado y que invitaba a bailar e involucrarse en el concierto; en ocasiones incluso me recordaron a aquel Free All Angels de Ash de hace diez años en sus temas más edulcorados.

Avanzaba el concierto y la gente estaba ya muy enchufada. Las canciones divertidas repletas de coros y segundas voces invitaban a bailar, moverse y disfrutar de este primer día de maratón de conciertos. The Wellingtons entraban en los últimos minutos que tenían y pasaron a subir las apuestas marcándose una versión del Rock & Roll All Night de Kiss nada más y nada menos, para lo que Zac Anthony, guitarrista y vocalista del grupo, nos pidió que nos acercásemos a ellos comiéndonos esa especie de distancia de seguridad que tendemos a dejar cuando las salas no llenan del todo. Respuesta inmediata por supuesto y hasta la valla de seguridad nos vamos. No era la única canción prestada que tenían guardada, porque seguido tocaron el temazo That thing you do! de The Wonders, un tema compuesto por Adam Schlesinger, bajista de Fountains of Wayne, que le valió la nominación a los Oscars y a los Globos de Oro.

Con el buen rollo que nos dejaron los australianos, volvimos a hacer tiempo mientras en el escenario seguía habiendo movimiento, pero de otro tipo. Ya mucha temperatura dentro mientras fuera algunas cuadrillas sacaban las batas de hospital, las cofias y los estetoscopios para el concierto de Estereotypo. Ellos también hicieron su parte, y comenzaron el concierto simulando la reanimación del baterista, Sergio Madrazo, que estaba tirado en el suelo del escenario. Menos mal que pudieron salvarlo. De nuevo todo el mundo con ganas de saltar, esta vez era inevitable. La música un poco funky y un poco disco que consigue el trío santanderino obliga al cuerpo a moverse hasta que se derramen las cervezas, como poco. Cada concierto que hacen estos muchachos es una auténtica fiesta en la que lo mismo da que sea la una de la noche que las ocho de la tarde. En la versión de Love Me Do de The Beatles, de nuevo pidieron al público aquello de agacharse para conseguir una explosión en el momento álgido de la canción, pero me parece a mi que nos adelantamos de nuevo, cosas de la impaciencia supongo, queríamos juerga.

Y con este panorama de cachondeo terminó el primer día del Ebro. ¿Y ahora quién se iba a dormir? Pues nosotros, porque el viernes también llegaba cargado y el día es muy largo.