Dulce regresión a los sesenta con Tennis

FECHA: 21 julio 2011

LUGAR: Sala Apolo (Barcelona)

¿No os habéis imaginado nunca en una de esas fiestas de fin de curso americanas de finales de los cincuenta y principios de los sesenta a lo Grease? En esas fiestas, cinematográficamente tan bien retratadas en las que de fondo siempre toca una banda elegantísima, la ‘girl-band’ de rigor, como The Supremes, The Chantels, The Ronettes con su ‘Be my baby’, uno de los ejemplos más significativos para que os hagáis una idea de a lo que nos referimos, o The Shirelles, por poner otro ejemplo que además, ha inspirado a la banda de la que os vamos a hablar a continuación. Y así, hay un sinfín, si comenzáis a rascar y a tirar de discoteca. Pero si no os apetece enchufar la máquina del tiempo, tranquilos, quedaos con el grupo del que os hablamos a continuación que bebe de todos ellos y actualiza, además, este sonido tan interesante.

Cerrar los ojos y asistir a una de esas fiestas de fin de curso americanas. Exactamente esa, fue la sensación que me provocó escuchar a Tennis el pasado jueves en la sala Apolo de Barcelona. La impresión de volver atrás en el tiempo. Una sacudida de lo más agradable, todo sea dicho de paso.
Nos apetecía mucho ver al dúo/trío (no dejemos fuera a su batería) de Denver en directo, pues se nos escaparon en la pasada edición del Primavera Sound. Cosas que pasan en este tipo de festivales. Cuando hay tantas opciones interesantes en varios escenarios a la vez y un solo cartel, es lo que suele ocurrir, que se solapan actuaciones y te ves obligado a decidir y sacrificar el directo de algunos grupos con todo el dolor de tu corazón, con la esperanza, eso sí, de que vuelvan a visitar tu ciudad en algún otro momento. Y es lo que nos ocurrió a nosotros. Y por suerte, los americanos quisieron volver a amarrar su ‘velero’, por un día, en la ciudad de Barcelona y apearse para hacer sonar su música, su dulce Cape Dory y, de este modo, traernos o llevarnos (como queráis) a esa época de los sesenta en la que muchos nos hubiera gustado vivir, a base de canciones de pop y de delicioso sonido lo-fi.

Para quienes no les conozcáis y para quienes todavía Tennis sea sólo un deporte, a partir de ahora ya no lo será, os resumimos a grandes rasgos la historia de la creación de banda y disco, pues es bastante curiosa y reveladora.

Alaina Moore (voz y teclados) y Patrick Riley (guitarra) creadores de la banda y, a su vez, marido y mujer, se conocieron cuando estudiaban filosofía. El sueño de Patrick era, al graduarse, dejarlo todo y comprar un velero con el que navegar por la Costa Este norteamericana. Y así lo hizo. Su sueño se vio realizado. Pero no lo llevó a cabo solo, tenía quien le acompañase en su aventura por los mares del Atlántico. Su amor, parece de película pero es tal como os lo relato, Alaina le acompañaría en tan agradable, a la par que atrevida, travesía. Casi autodidactas en esto de la navegación se embarcaron en su velero, durante ocho largos meses, y la cosa marchó bien. Ambiciosos y creativos por naturaleza el sueño se les hizo pequeño rapidamente y por casualidad llegó a sus manos, o mejor aún, a sus oídos, el ‘Baby it’s you’ tema de las Shirelles, de las que os hablábamos al principio de esta crónica y que les inspiraría para la siguiente de sus aventuras creativas, la de elaborar un disco que respirara los vientos del sonido de los sesenta. Y como no hay reto que se les resista, así lo hicieron. Las canciones, muy romántico esto, se iban bautizando con el nombre de los puertos en los que recalaban y el disco tomó el nombre del velero en el que se gestó todo. ¿Es o no bonita la historia de los Tennis? Además la tenéis contada por ellos mismos en su blog, una especie de cuaderno de bitácora de sus andanzas marítimas y/o musicales que podéis consultar aquí: http://whitesatingloves.blogspot.com.

Todo esto nos recuerda un poco, aunque salvando las distancias y el escenario, a la historia de Bon Iver. Parece que los parajes idílicos en plena naturaleza empapan las historias y los proyectos de estas mentes creativas, les son fuente de inspiración y son, en parte, los causantes del resultado final de su proyecto personal y musical.

Y si es bonita la historia de Tennis tanto, o más, lo es su sonido. Si no habéis profundizado en él, tardáis. Influencia del pop retro algo dulzón y azucarado de los sesenta, combina a la perfección, y es lo que les hace genuinos, con la mezcla de lo-fi y pinceladas de distorsión surferas. Mezcla, cóctel que entra fresco en los días de verano. Hay quienes les comparan también con bandas actuales como Camera Obscura, Summer Camp, Beast Coast o The Drums, a quien nos recordó y mucho, en sus movimientos, Patrick Riley guitarra en mano, cuando le vimos tocar y/o bailar la pasada noche de jueves en Apolo.

Tennis anclaron en la 2 de esta sala y ofrecieron un show delicioso. Con bermudas ‘ambos dos’, parecían recién salidos de su velero, aparecieron en el escenario Alaina y Patrick. Ella se descalzó. Y espontánea y cómodamente comenzaron a hacer sonar su guitarra, su piano y su batería, nada más. No necesitan más adornos para llevarnos a una travesía placida y dulce con destino a ninguna parte y a todas a la vez. Y es que ya lo dicen en su tema Take me somewhere una de las canciones más aclamadas por el público que se reunió para verles el pasado jueves.

Todo en Tennis es suave, cariñoso, inocente, ligero y dulce. Su música, la voz de Alaina (si las sirenas existen, seguro han de tener su misma voz), su actitud sobre el escenario, con el público. Los de Denver se mostraron cálidos y cercanos y no dejaron de manifestar su amor por la ciudad de Barcelona, la única localidad de su gira europea donde brilla el sol, decían entre sonrisas y agradeciendo la asistencia a los allí presentes. Hubo tiempo para recordar su visita reciente al Primavera Sound.

Tennis repasaron todos sus temas, que te acunan, acarician y que componen su cuidado Cape Dory. Gozar de baladas como Pigeon, la ‘lenta’ que bailan los reyes de la fiesta de fin de curso con la banda y la corona puestas. Además, estrenaron temas nuevos y experimentaron sobre el escenario en casi una hora de directo que, como todo lo que se disfruta en demasía se hizo corta y donde la gente no paró de bailar con temas como Marathon. Y es que Tennis son felicidad en estado puro, buen gusto sobre el escenario y elegancia pop algo vintage que seduce a primera escucha.

Dan ganas de soltar amarras e irnos de travesía con este dúo/trío, sintiendo la suave brisa en la cara, el calor del sol en la piel, la sal o ‘el azúcar’ en los labios. Y el destino…es lo de menos.