Digitalism, Ibiza y Burn, una suma perfecta

DIGITALISM

Foto: Bándalo

Ibiza. Capital mundial de la fiesta. Destino veraniego de miles de jóvenes llegados de todo el mundo deseosos de playa, calor, fiesta, alcohol, macrodiscotecas y… bueno, pues muchas otras cosas. Y para qué engañarnos, un lugar no demasiado conocido por conciertos o actuaciones de grupos denominados indies, pese a que Ibiza Rocks lleve un tiempo llevando grandes nombres a la isla para regocijo de los turistas ingleses.

Sí, vale, es cierto que Ibiza también está llena de paisajes paradisíacos, calas que quitan la respiración por su belleza y que parte de su paisaje es considerado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, que parece que estos aspectos siempre se obvian, pero no es de esto de lo que vamos a hablar hoy.

En definitiva, y después de esta introducción, os estaréis preguntando entonces, ¿qué diablos hacía allí Crazyminds? Todo comienza con una llamada en la que, como decía la famosa frase de la película, llegaba una oferta que no podía rechazar: viajar al paraíso balear para cubrir el concierto que Digitalism ofrecerían en la discoteca Privilege el domingo 28 de agosto. Nada más y nada menos. Y todo gracias a nuestros amigos de Burn, a los que os recomendamos que sigáis a través de su twitter y facebook.

Así que, ni corto ni perezoso, este redactor se plantó en el Aeropuerto de Barajas dispuesto a disfrutar del directo de Jens “Jence” Moelle e Ismail “Isi” Tüfekçi en la denominada “Discoteca Más Grande del Mundo”. El viaje comenzó con buen pie, ya que la compañía resultó ser buenísima desde el primer momento (gracias por todo a Paula y a los compañeros de viaje Aleix, Carlos, Gonzo y Sergio).

Las primeras horas transcurrieron con tranquilidad, conociendo a elementos curiosos de la fauna ibicenca y, por supuesto, haciendo una pequeña visita a ese mar que este redactor tanto echa de menos en Madrid. Había que coger fuerzas para la noche. No todos los días uno se va de marcha por Ibiza (por mucho que pensase que nunca iba a hacerlo, así que hablamos de una experiencia única).

Tras unos primeros compases cargados de house, género en el que reconozco ser un auténtico ignorante, por unos DJs alojados en una impresionante cabina abierta y suspendida sobre una piscina repleta de agua, nos dedicamos a explorar los alrededores (y, por qué no decirlo, observar con auténtica curiosidad a los grupos que poblaban la discoteca), hasta que finalmente los de Hamburgo decidieron salir a escena.

Y menuda salida tuvieron, amigos. Bueno, salida no, menudo concierto sin pausa alguna, tan contundente que no pudimos dejar de bailar, saltar o lo que cada uno hiciese ni un solo momento. No faltó ninguno de sus grandes temas, desde el comienzo con Stratosphere, pasando por 2 Hearts e Idealistic, y cerrando, como no podía ser de otra forma, con la grandiosa Pogo.

A estas alturas, no soy capaz de contaros si el público estaba allí por Digitalism o simplemente porque iban a Privilege y simplemente dio la casualidad de que los alemanes estaban allí, pero lo que sí os puedo afirmar es que nadie en toda la discoteca se quedó sin bailar al ritmo de Jens e Ismail.

Para mí, era la primera oportunidad de verles en directo (una razón más para dar las gracias a Burn por el detalle), por lo que no tenía experiencia previa con la que comparar, aunque alguno de mis compañeros de viaje me había avisado de ciertas debilidades en la interpretación vocal de Jens, algo que creo que no ocurrió en esta ocasión lo que, unido al gran efecto de la batería en vivo que les acompañó, terminó de redondear una actuación magnífica.

Ya sabemos cómo es Ibiza, y por supuesto, la noche continuó muchas horas después de que terminase este concierto, más para unos que para otros, pero esa ya es otra historia que merece ser contada en otro momento (o no).

En definitiva, gran viaje, extraordinario concierto, fabulosos compañeros de viaje, y una magnífica e inolvidable experiencia de la mano de Burn. Gracias.