Diario de Grabación: Disco Las Palmeras (I)

Iniciamos nuevo diario de grabación, en esta ocasión con Disco Las Palmeras, que nos contarán por entregas sus aventuras en el estudio. Aquí va la primera parte:

 

El proceso realmente comenzó en noviembre, cuando empezamos a grabar la maqueta de lo que sería el disco (así podíamos hacer nuevos arreglos en nuestras casitas o simplemente decidir si alguna se quedaba directamente fuera, lo cual sucedió). Una vez hechas algunas modificaciones en el sonido de algunas guitarras, me fui a Sarria a darle duro la semana antes de entrar en el estudio. Normalmente necesitamos una semana para hacer 2 ó 3 ensayos, al final siempre nos liamos…

 

Todo estaba más que rodado, hasta que el mismo día que íbamos a ir a Vigo (uno antes de empezar la grabación, muy profesional todo) aún no nos habían llegado unos maravillosos platos que José había encargado a una de estas cadenas alemanas (se ve que allí los enviaron, pero en cuanto llegaron a la Península…), así que tuvimos que demorar nuestra partida hasta el mismo miércoles 9 de enero, día en el que entrábamos a grabar. Una vez recogidos, nos dirigimos a Vigo comiéndole la olla a José para que no le diese miedo pegarle unos buenos galletazos a sus platitos nuevos (hay que decirlo, en su cara llevaba la sonrisa de un niño de 6 años con bici nueva).

 

Llegamos a Planta Sónica sobre las 7 de la tarde y allí nos esperaban Iago Lorenzo y el sr. Pancho, dispuestos a darle caña a las baterías. Nuevo problema, no teníamos herrajes. Tirando de teléfono, le pegamos un toque a nuestros colegas Mvnich y asunto arreglado.

 

En un principio nos echaron del estudio para preparar la microfonía, suerte que justo al lado había un bar. Una vez todo dispuesto, José se sentó en su sitio, Diego se enchufó para hacerle las guías y al tajo. Decir que utilizamos una batería cuyo timbal base era más grande que algunos bombos que he visto, una auténtica animalada…

 

A partir de ahí: pum cha, pum pum cha, muy entretenido todo, sobre todo para mí que no tenía nada que hacer (me pillé unos cascos de obra, me eché el abrigo por encima y dormité un ratillo mientras estos se volvían locos con la batería).

 

Sobre las 4 de la mañana ya habíamos grabado 5 temas y nos fuimos a casita para dejar respirar a nuestros cerebros. Al día siguiente, a las 3 de la tarde estábamos en el estudio de nuevo. Pasamos a saludar a nuestro colega del bar y a tomarnos una mientras se reiniciaban los equipos y toda la parafernalia que allí tenían montada Iago y Pancho y de vuelta al estudio.

 

José dejó bien finos sus platos nuevos (les queda poco brillo) y para las 9 de la noche, teniendo casi todo grabado, nos pegamos unos chupitos de José Cuervo, pero de tranquis… A las 12-1, la tormenta había terminado, felicitamos a José por su actuación y a partir de ahí no sé nada, o por lo menos no quiero que mi mamá lo sepa…

 

CONTINUARÁ…