DCODE FESTIVAL: Kasabian, The Hives y The Vaccines lideran una noche frenética

THE VACCINES

Foto: Paula Solar

Este sábado nos dirigimos de nuevo a la Ciudad Universitaria de Madrid para presenciar la segunda y última jornada del Dcode Festival. El viernes, como ya os contamos aquí, fue un gran día de música con actuaciones muy destacadas como las de Eels o Band of Horses, y el cartel del sábado prometía emociones fuertes con Kasabian, The Hives, The Vaccines o Crystal Castles. Y, por lo general, la mayoría no decepcionaron.

La jornada comenzó bajo un sol aún más abrasador que el día anterior, algo de mala suerte sí que ha tenido la organización debido a que el festival haya coincidido con el fin de semana más caluroso que se recuerda en Madrid desde hace tiempo, y si no que se lo pregunten a Polock, Mucho, Manel o Jamaica, los valientes que tuvieron que abrir la jornada ante unos espectadores que luchaban por colocarse en los pocos espacios de sombra cercanos a los escenarios que existían en esos momentos.

Pero más valiente aún fue el batería de Blood Red Shoes, quien decidió colocarse bajo el sol sin camiseta y casi no acaba el concierto de una pieza debido a la extenuación producida por la combinación de calor e intensidad a la batería. Sin embargo, nada se puede decir en contra de la profesionalidad del dúo, que completaron un buen concierto lleno de energía y volvieron a demostrar que se puede tener mucha potencia y contundencia con tan solo dos instrumentos.

El primer momentazo llegó a continuación, con la actuación de los esperados The Vaccines. Todos los años, tanto el público como los medios de comunicación, nos dejamos llevar por el hype que rodea a ciertas bandas y que generalmente viene creado por las revistas británicas o estadounidenses. Este 2011 ha sido, entre otras bandas, el año de estos cuatro chicos británicos gracias a su excelente debut What Do You Expect of The Vaccines?, y había muchas ganas/curiosidad por ver cómo se desenvuelven en directo.

El mencionado hype, como todo, a veces envuelve a grupos que tienen mucho que ofrecer y muestran merecérselo y otras veces a bandas que pasan casi inmediatamente al olvido. Afortunadamente para todos, el caso de The Vaccines es el primero. Ofrecieron un concierto redondo, sin tregua alguna, en el que desgranaron su debut prácticamente en su totalidad y en el que el público pudo saltar con canciones como Post Break-Up Sex, Wreckin’ Bar o If You Wanna (durante la que se levantó la primera gran nube de polvo de la jornada, pero no la última ni más grande). Conciertazo.

La tarde iba ganando en intensidad y, por si alguien no se había espabilado aún a estas alturas, ya se encargaron los suecos The Hives de conseguirlo. Su concierto siguió el guión de siempre con Howlin’ Pelle Almqvist y compañía. Vestidos de frac y chistera, comenzaron a desgranar temazo tras temazo, tanto los clásicos como los más recientes, y entre unos y otros, Almqvist, en un más que aceptable castellano, se dirigía al público para aumentar la intensidad del ambiente, un poco soso a veces, con bastante éxito como se pudo comprobar hacia el final del concierto, donde incluso llegó a lograr que todos los presentes se sentaran en el suelo por unos instantes. No hubo nada sorprendente que no hubiéramos visto en una de sus actuaciones previamente, pero eso no quita que fuesen uno de los triunfadores de la noche.

Con The Ting Tings llegó el desenfreno bailable. Aunque debo reconocer que no me encuentro entre los fans de esta banda, el dúo formado por Katie White y Jules de Martino cumplió con su objetivo: divertirse y divertir, bailar y hacer bailar. Great DJ y That’s Not My Name fueron quizá los más coreados de sus éxitos mientras ambos músicos se esforzaban por tocar el máximo de instrumentos posibles al mismo tiempo (De Martino lo mismo tocaba teclados que la batería en una misma canción). Por la reacción del público, parece que el que más y el que menos quedó satisfecho con su actuación, perfecta para calentar motores para uno de los platos fuertes de la noche: Kasabian.

La banda de Leicester era el gran atractivo del cartel. Con tres magníficos discos a sus espaldas y un cuarto en el horno, había muchas ganas por volver a verles en Madrid. Se ha dicho de todo de su actuación este sábado, pero creo que no decepcionaron, es más, creo que dieron un concierto de notable alto. Comenzaron muy fuertes, con temas como Club Foot, Shoot The Runner o Where Did All The Love Go, e incluso nos regalaron un tema de adelanto de su nuevo trabajo, Velociraptor, una canción frenética que va a funcionar muy bien en sus directos en cuanto los fans la conozcan un poco mejor. Tiempo al tiempo.

Podemos decir que el playlist fue una especie de grandes éxitos de sus tres álbumes (bueno, también tocaron Switchblade Smile, otro adelanto que también nos convenció en directo, suena incluso mejor que la versión grabada), con un Tom Meighan sacando la pose más parecida a Liam Gallagher de su repertorio y un Serge Pizzorno como complemento perfecto (hay que reconocer que juntos forman un dúo muy equilibrado). Destacamos especialmente la conclusión con Fire (este redactor llegó a temer que no la tocasen), logrando uno de los mayores, sino el mayor, pogo de la noche con miles de gargantas coreando el estribillo. Como ya hemos dicho antes, notable alto para los de Leicester, que nos dejan deseando escuchar su nuevo trabajo lo antes posible.

El resto de la noche fue, sin embargo, bastante decepcionante. La actuación de The Sounds nos dejó fríos a muchos, es cierto que tocaron casi todos sus mejores temas, pero hubo poco que destacar de su concierto. Tony the Beat y el magnetismo de la atractiva Maja Ivarsson fueron de lo poco que pudimos salvar de su concierto.

Pero menos cosas positivas podemos decir de la actuación de Crystal Castles. Lo siento, pero sigo sin entender qué atractivo tiene este dúo canadiense. El sonido fue horroroso, mismo adjetivo que podemos usar para la interpretación vocal de Alice Glass. Es la segunda vez que veo a esta banda y la segunda vez que salgo con la misma impresión. Al igual que decía antes que, en el caso de The Vaccines, a veces el hype tiene mucha calidad detrás, todo lo contrario me ocurre con Crystal Castles. Puro hype vacío de contenido.

Con esta actuación dimos por concluida la primera edición del Dcode Festival, al que acudieron 13.000 personas en la jornada del sábado, aproximadamente 2.000 más que el viernes. Ahora nos queda esperar que no haya sido flor de un día y que, como insistieron sus responsables en la rueda de prensa de organización, el Dcode esté aquí para quedarse, pues Madrid necesita un festival así. Hasta el año que viene amigos.