Cruïlla Barcelona 2015: segunda jornada

Es curioso como, en muchas ocasiones, la expresión “segundas partes nunca fueron buenas” se puede aplicar a la perfección. Pero no en el Cruïlla de este año. Como ya comenté en su momento, esta edición ha repartido los artistas muy equitativamente, encontrando los dos días completos muy equilibrados. El segundo tan bueno como el primero, excepto, quizás, por un peqeño inconveniente que luego contaré.

Hoy más gente ha llegado temprano al recinto del Fórum, pues el primer artista en tocar llamaba bastante la atención a mucha gente. Se trataba de Milky Chance, creadores de Stolen Dance, la canción viral del verano pa  sado. Aunque sobre el escenario tenían un buen rollo que los fans agradecían, se les nota la falta de experiencia en el directo. Lo hacían bien musicalmente, pero les faltaba la garra, lo que diferencia un buen directo de escuchar el CD en casa. Cosas que, esperemos, vayan descubriendo a base de conciertos. Anotación: puntazo de la chica que ha colaborado en una ocasión, con un vozarrón capaz de llenar todo el escenario PayPal del Cruïlla.

Después del primer concierto del día, tocaba desplazarse al Estrella Damm a escuchar la británica Emeli Sandé. Una palabra: CONCIERTAZO. No solamente tiene una voz dada por los ángeles del soul, también transmitía unas vibraciones con su actitud y su espectáculo que impedía a los espectadores distraírse o dejar escuchar la música. Seguramente, la experiencia más similar a ver un concierto de Sandé es la de una misa gospel (sin las oraciones, solamente con la música y los bailes). Los músicos muy bien, el coro fantástico y ella brillante. Además, tenía el poder de hacer emocionar a todo el mundo con sus baladas pero, immediatamente, hacer levantar los brazos y saltar sin parar a todos los oyentes; la combinación ideal de soul y pop. No han faltado clásicos de los suyos como: My Kind of Love, Read All About It (pt. III) o Next to Me. Gracias por esta hora y media que nos has concedido Emeli.

Seguimos con el bloque de música negra que ha empezado Emeli Sandé y acabará Ms. Lauryn Hill. Ahora, era el turno de Aloe Blacc, el nuevo gentleman del soul. La verdad, el cantante de I Need a Dollar, tiene una habilidad especial (y envidiable) para unir el buen rollo con la pura elegancia, el soul más clásico con el hip hop. Un concierto de los que tanto se pueden disfrutar sentados como levantados bailando al son de su profunda voz.

Había llegado el momento, faltaba muy poco para poder ver la leyenda del soul y el hip hop, Ms. Lauryn Hill. Pero aquí ha sido donde se han empezado a torcer las cosas. A la hora de empezar el recital, ha aparecido un DJ y ha estado pinchando a lo largo de 35 minutos, él solo. Por supuesto, la gente se pudo a gritar y silbar después de unos minutos. Cuando por fin salieron la diva (nunca mejor dicho) y su banda, a lo largo de tres canciones, Hill no paró de quejarse del sonido, no se veía cómoda con algunos de los músicos, no se oían de nada a las coristas… Una serie de problemas que duraron unos 10 minutos más. Cosas que, creo yo, no pueden suceder a una artista de su nivel, que entre lo que habían tardado, y los problemas una vez empezado, ya se había perdido una hora de concierto. De momento, una gran decepción, ya que algunos, como yo, estábamos ansiosos de ver a la artista, ya que nos gusta mucho su trabajo, y de momento no habíamos podido disfrutar nada.

De todas formas, cuando los problemas acabaron, Ms. Lauryn Hill ofreció un recital excelente. Tanto cantó temas de los Fugees, como Killing Me Softly with His Song o Ready or Not, como otros que compuso en solitario a posteriori, por ejemplo, la genial Doo Wop (That Thing). Seguramente, si la hora y media que tenía que durar el recital, hubiera sido sin ningún problema, hubiera sido el mejor recital del festival. Pero, todo lo bueno, solamente duró unos 35 minutos (más o menos). Una lástima… Lo que pudo haber sido, pero se quedó a medias.

Y de una leyenda, pasamos al hijo de otra: Damian Marley. A lo largo de estos años ha sabido hacerse un nombre por si solo y convertirse en uno de los iconos del reggae actual. Y se ha notado hoy en Barcelona. Ha sido aparecer él en el escenario e, immediatamente, todo el público se ha metido in the mood y se ha trasladado a Jamaica. Era curioso ver como todo el público se movía, casi al unísono, con los ritmos que salían de la banda liderada por el hijo de Bob Marley. Por supuesto, no han faltado sus canciones más populares, como la colaboración que hizo con Skrillex, Make It Bun Dem, o la genial Welcome To Jamrock.

Cruilla2015

Luego era el momento de ver otro de los cabezas de cartel del Cruïlla 2015. Un grupo que ya ha visitado Barcelona en varias ocasiones, Franz Ferdinand, pero esta vez presentando su nuevo proyecto juntamente con Sparks. No han necesitado más de 15 segundos para transformar todo el escenario Estrella Damm en una auténtica pista de baile. Y es que el resultado de esta unión, FFS, ha dado a un conjunto de melodías pop e indie rock con el don de hacer bailar sin parar a todos aquellos que las escuchen; como si estubiéramos en una versión contemporánea de Saturday Night Fever. Bailar, bailar, bailar y disfrutar del show que nos tenían preparado; especialmente protagonizado por el músico de los teclados, quien estaba siempre serio y mirando el infinito, excepto en un momento que se ha puesto a bailar como si fuera uno de los Monty Python en el gag de los Silly Walks. Por supuesto, tampoco han faltado clásicos de Franz Ferdinand… ¡Ay cómo nos gusta Take Me Out! Posiblemente, cuando ha sonado, ha sido el momento de más locura de todo lo que llevamos de festival.

Cruilla2015

Y, después de todo estos conciertos sin parar, un servidor necesitaba retomar un poco de fuerzas y recuperar el aliento perdido en la pista de baile de Franz Ferdinand & Sparks. Cuando ya podía volver a moverme con facilidad, era el momento de ver qué tal el grupo que cerraba la jornada. Se trataba del grupo de Drum n’ Bass Kiril Djaikovski con la rapera Tk Wonder. Una sesión potente, machacona, para acabar de eliminar toda la energía física de los que aún quedábamos vivos. Curiosos los pasos coreográficos de la joven cantante, que, conjuntamente con la música, parecía una clase de fitness. Una sesión solamente apta para todos aquellos con un extra de energía o para los que, después de tantas horas bailando, no podían parar.

Y a descansar para la tercera jornada; que será más cortita pero igual de interesante, con Asaf Avidan, Anna Roig i l’Ombre de Ton Chien, Línia Maginot y las dos bandas ganadoras del concurso de covers del festival. De momento, por lo que hemos visto, el Cruïlla apunta que se llevará el sobresaliente.