Contra el viento del norte (2010) de Daniel Glattauer

Editorial: Alfaguara

Planteamiento inicial conocido por todos: dos personas se conocen por casualidad vía e-mail. Esa relación sigue…y hasta aquí puedo escribir. Recuperando el género epistolar existente desde la biblia a nuestros días pero que hacía tiempo que no se empleaba como recurso narrativo, adaptándolo a nuestro tiempo no sólo a base del medio por el que se mandan cartas hoy en día, sino también por nuestro modo de vida, los tipos de familia que han ido cambiando con el tiempo y otros matices actuales que se reflejan a través de la correspondencia virtual entre los dos personajes principales.

Una vez iniciada la lectura de esta novela, lo primero que sucede es que la curiosidad del lector es intensamente atraída, pica, escuece y se revuelve dentro de él, no puede dejarla, es poderosamente adictiva, pero, pero, pero…no todo son cosas positivas en ella. No quiero decir que la información que se nos da con cuentagotas (es lo que tiene el género epistolar, se va mostrando una parte muy concreta y limitada de los que las escriben y leen) decepcione, me refiero a que se pueden encontrar varios defectillos en ella que la hacen no tan agradable de leer. Y siguiendo las pautas novelescas más tradicionales, empezamos por aquí para terminar hablando de los atributos positivos y tener así un final feliz. Básicamente me refiero a un aspecto a lo “culebrón” que a veces la hace un poco pesada de leer, vamos, que si nos saltamos algún que otro mail, no perdemos ninguna información vital para el resto de acontecimientos. Aparte de este aspecto, ambos protagonistas se escriben diseccionando su relación con pelos y señales, dos mil matices y trescientas veinticuatro (approx.) alegorías de lo que significan el uno para el otro. Algunas de estas explicaciones son pura poesía, otras entretenidas, y muchas muy curiosas, pero llega un momento en el que se han usado tanto que cansan y nos apetecen cosas más concretas, hechos más palpables antes que tanta palabrería sobre lo que el uno significa para el otro y viceversa.

Y ahora vamos con lo bueno. Tal vez sea por su poderoso efecto adictivo se lee en un tris, de modo muy entretenido y con varias sorpresas en el argumento que nos tienen en vilo, parte importante de los motivos por los que queremos seguir leyendo. Como queda descrito anteriormente, la disección tan detallada de esta relación les da profundidad a los personajes, sus personalidades se muestran caleidoscópicas y cambiantes, dependiendo de las circunstancias, con una variabilidad humana y totalmente comprensible para nosotros, aunque hagan cosas que pueden cabrear un poco al lector al estilo “¿pero no decía que tal, por qué ahora dice pascual?”. Vamos, que nos toca la neurona moral que se va a ver envuelta en varios dilemas muy buenos para debatir tanto interiormente como con otras personas, al filo de lo que es correcto emocionalmente y lo que no. Y por si fuera poco, es muy fácil sentirnos identificados no sólo con alguno de ellos, sino también con este tipo de comunicación cibernética muy usual entre gente de su edad, llegando incluso a situaciones tan “por casualidad” como esta. Vamos, que hay muchos treintañeros que se han visto en circunstancias iniciales muy parecidas a esta, que conste que doy fe.

Ideal para leer de vacaciones, en la playa, ya que no hay que estar excesivamente concentrado y da ganas de seguir, seguir y seguir leyendo… lo cual nos va estupendo, ya que hay una segunda parte.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 6.5/10