Cambios de aforo en el Primavera club madrileño.


Parece que hace un par de meses que las noticias relacionadas con la cultura, y sobretodo con la música en vivo no son para nada buenas.

De nuevo les toca a la organización del Primavera Club lidiar con imprevistos de última hora. Si en Barcelona fue el cierre provisional por obras de la sala Apolo, ahora es un cambio de aforo en Madrid. En concreto la nave de Terneras del Matadero Madrid, donde inicialmente estaba calculado un aforo de 800 personas, y que se ha visto drásticamente reducido a 100 por mandato del Ayuntamiento de Madrid. Por lo tanto, la gente que quería ver algún concierto en este recinto tendrán que estar atentos para poder entrar, mientras que los otros espacios del Matadero continúan con las mismas condiciones.

Los afectados que quieran el reintegro de la entrada pueden visitar la web del organizador: http://www.primaveraclub.com/

Aprovechamos para hacer una pequeña reflexión. Tanto en la edición de Barcelona como de Madrid de este festival invernal se han visto afectadas a las pocas semanas de su inicio. En el caso barcelonés, por motivos de seguridad en el sótano propiedad de una tercera persona, y en el madrileño por un cambio exagerado de capacidad.

Cuesta creer que se reduzca un aforo en 700 personas de la noche a la mañana, sin ver la sombra de la tragedia del Madrid Arena y sus consecuencias. Pero no hay que olvidar que hay una diferencia entre ser prudente y prohibitivo. Prudentes no fueron los responsables del Madrid Arena, ni los políticos que tendrían que velar por estos espacios; en estos momentos estos cargos optan por penalizar a otros promotores de actividades musicales, en pos de dar una imagen de responsabilidad, que por desgracia llega demasiado tarde.

Sigue pues, la persecución por la cultura en general y la música en particular, ya no sólo en el tema tributario sino en actuaciones desmesuradas que perjudican a empresas que siguen contra viento y marea ejerciendo su actividad cultural, reduciendo su margen de maniobra de forma notable.

Indignación es la palabra.