Bon Iver, la magia de Wisconsin

BON IVER

Piensa en los conceptos “música” y “Justin”. ¿Qué es lo primero que te viene a la cabeza? No, no voy a hablarte de lo último de Justin Timberlake. Me refiero más bien a Justin Vernon, el cantautor de Wisconsin y su banda, Bon Iver. Antes fue el alma mater de Mount Vernon y DeYarmond Edison; pero los inicios de Bon Iver tal y como les conocemos hoy en día se remontan al 2007, cuando Vernon pasó tres meses aislado en la cabaña de su padre para recomponerse de una mononucleosis hepática. Durante ese encierro no llevaba idea de hacer música, pero ya se sabe que esas cosas no hay que buscarlas… Simplemente “salen”. El nombre del grupo nació mientras veía un capítulo de Doctor en Alaska, en el que algunos personajes deseaban un “bon hiver” tras la primera nevada del invierno. También hay quien dice que el nombre viene de una perversión entre el mismo “bon hiver” (buen invierno) y “bon ivre” (buena borrachera).

 

Había nacido For Emma, Forever Ago. Nueve canciones llenas de alma, corazón y buen hacer, que hablan de un Justin más volcado que nunca en contar su historia… Casi me atrevería a decir “una de las rupturas más bonitas de la historia de la música“. Al tratarse de un trabajo autoeditado, pero de una calidad inconmesurable, internet se hizo eco rápidamente. Entre eso y el boca a boca, no fue difícil que más tarde o más temprano llegase a oídos del sello independiente Jagjaguwar, quienes se encargaron de darle al disco la distribución que merecía. Aun así, el mismo Vernon aseguró en su día que seguiría creando sin necesidad de “casarse con nadie“, simplemente porque se veía capaz de hacerlo.

 

En 2011, volvimos a tener noticias de Vernon. Algunos pensarán que hubo un gran lapso de tiempo entre el primer disco y el segundo… Pero es lo que ocurre cuando las cosas se hacen con gusto y mucho, mucho mimo: que no hay prisa por enseñárselas al mundo, porque sabes que cuando sea su hora, estarás feliz de haber hecho lo correcto. Bon Iver son diez temas por los que valió la pena esperar: tacto, sensibilidad y magia por doquier. En este caso, me decanto por Holocene pero, sea como sea, no imagino lo feliz que voy a ser cuando llegue el día de poder verle en directo. Porque sé que Bon Iver no defraudarán en concierto: su grandeza consiste en llenar de la misma forma el salón de tu casa y un estadio de fútbol.

 

Ahora estamos de suerte, porque Justin y sus chicos vienen de visita a nuestro país: estarán esta noche en Bilbao, el viernes 27 en Barcelona y en octubre tocarán en Madrid.

 

Y es que Bon Iver es todo aquello que llevas dentro y te aterra sacar por miedo a que pierda la magia. Bon Iver convierte los “no” en “quizás algún día” y, por qué negarlo… Ayuda a acentuar esos retiros espirituales que se hacen tan necesarios de vez en cuando… Justo cuando cierras los ojos y piensas que ya nunca más habrá un “buen invierno“.

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