Bilbao salda su cuenta pendiente con Vetusta Morla

Fecha: 30 de Septiembre de 2011

Lugar: Santana 27 (Bilbao)

Desde el principio del largo camino que separa el metro de la sala en la que teníamos la cita, se veía la cola para entrar. Cuando llegamos al sitio en cuestión, y con Eladio y los seres queridos subidos en el escenario, esperábamos pacientemente nuestro turno sin dejar de mirar el reloj. Se acercaba la hora y nadie quería perderse ni un minuto de concierto.

Cuando entramos, nos dimos cuenta de lo abarrotada que estaba la sala y de que no cabía un alfiler. Era cierto, las entradas estaban agotadas desde hacía días y allí estaba la prueba. Lo cual no deja de sorprenderme puesto que este tipo de música no es la más común por estos lares, y de cara a los artistas, tenemos fama de “público difícil”.

Pasadas las 22:30, ya el ambiente olía a nerviosismo y una “silbada” espontánea llenaba la sala para ver si así Pucho y el resto de vetustos se animaban a salir. Así fue. Poco después salían a escena, y sin mediar palabra, sonaban los primeros acordes de Los días raros, canción con la que comienza su segundo disco Mapas, y con la que nos tienen acostumbrados a comenzar también sus conciertos. Ya está, ya nos tenían a todos embelesados e inmersos es este viaje que haríamos juntos durante las casi dos horas que duró el concierto.

Un rato antes de entrar, algunos comentaban, “me gustó más el primer disco que este segundo”. Lo que no sabían muchos de ellos es la fuerza que imprimen a esas canciones que nos parecen lentas grabadas en estudio y que, en directo, crecen tantísimo. El viernes hubo para todos los gustos, canciones más tranquilas, muy agradecidas por las parejas de novios, que aprovecharon para demostrarse, y demostrarnos su amor (ya me entendéis), canciones más cañeras que encadenaron para dar más intensidad, canciones de un disco, del otro… y es que la sensación que nos quedó a todos es que no se dejaron ningun tema en el tintero). Un público muy entregado, y achicharrado de calor también, estaba entregado a las canciones de Vetusta Morla, quienes cambiaron de tercio sin problema ni esfuerzo cuando la ocasión lo requirió. Todo muy aliñado con palmas, aplausos, coros, silbidos y demás rituales concierteros.

Un Pucho muy agradecido en nombre de todos nos comentaba y recordaba la experiencia que fue tocar el en Bilbao Live de este año, concierto que a todos nos sorprendió por la cantidad de gente que supo atraer a una hora a la que no es normal movilizar a tantas personas. Bilbao le debía una a Vetusta Morla, como a tantos otros, que necesitan un par de actuaciones para ganarnos del todo. Y es que no es lo mismo actuar dentro de un festival que en sala. Vetusta ya lo han hecho. Y Bilbao también. Ya les ha recibido como se merecen, y estoy segura de que el concierto de ayer, como a nosotros, y como el de Kobetamendi, se les quedará en la memoria, en ese cajoncito de conciertos que no se pueden olvidar que todos tenemos…¡Maldita dulzura!…

La belleza de las letras y melodías de temas como Canción de vuelta y Cenas ajenas enamoraban aún más si cabe a los asistentes que escuchamos en silencio para dejar la canción pura y sin enmascarar. Ya tuvimos oportunidad de gritar y corear los estribillos, o más bien letras completas, de clásicos como Valiente, La cuadratura del círculo y otra de mis favoritas y de muchos de vosotros seguro también, Saharabbey Road. Después del tiempo establecido y siguiendo las buenas costumbres, el cuerpo nos pedía más así que fuimos a por los bises, donde nos regalaron dos o tres canciones más. Llegó de nuevo el final y, cuando muchos estaban ya saliendo poquito a poco debido a la aglomeración de fans de Vetusta Morla, muchos seguíamos queriendo la guinda sobre la guinda. No les debió parecer mal porque de nuevo salieron para rematar lo que ya estaba rematado, pero siempre está bien asegurarse. Entonces sí, después de dos bises y si no me equivoco, todo el repertorio en el asador, nos decíamos adiós con caras de satisfacción y felicidad. Con caras de “hasta pronto”, “aquí os esperamos” y “no tardéis en volver”. También había alguna cara de “para la próxima queremos dos fechas”. En resumidas cuentas, un concierto intenso, largo, con mucha emoción y un punto de cariño mutuo que se respiraba…precioso…Nos quedamos con muy buen sabor de boca la verdad. Gracias.

No lloraremos por vosotros más, porque sabemos que vendréis a vernos en cuanto tengáis ocasión.

Escrito por
Más de Lourdes Uñac

ARENAL SOUND (JUEVES): Los grupos nacionales triunfan en la primera jornada

FOTOS: Olga Font En Crazyminds no nos queremos perder ninguna cita importante...
Leer más