Bat for Lashes deja con la boca abierta a Barcelona

BAT FOR LASHES

Quizá sólo fuera por las caras largas con las que nos quedamos tras la cancelación a última hora de lo que hubiese sido su primera actuación en España en el Festival de Benicàssim el pasado julio. Quizá también porque desde dicha cancelación hasta el pasado viernes media un brillante disco, The Haunted Man, pensado para las distancias cortas y ahora, mientras esperamos el duro azote del invierno, necesitamos refugiarnos en éstas. O quizá sólo porque buscábamos una excusa para tomarnos unas cervezas de mÁs y dar la bienvenida que se merece al fin de semana. El caso es que había ganas, y muchas, de ver a Bat for Lashes por aquí.

Recogiendo el testigo un día después de que la sala Artèria lo hiciera en Barcelona, el Teatro Kapital era este viernes 22 el encargado de acoger el evento en la capital. Dura labor el transformar la sala, en general fría y aséptica, en un escenario que se adecuara a la calidez y cercanía que desprende la música de Natasha Khan y los suyos.

Bien entradas las nueve, entre el fragor del público y la acogedora luz de los candiles situados a tal efecto sobre el escenario, ponía pie sobre el mismo la británica, desprendiendo la discreta elegancia y sensualidad de su música, acompañada por los cuatro miembros de su banda. Tras los aplausos iniciales comienza el concierto con Lillies, el tema que abre su último trabajo con el que se comprueba la perfecta adaptación de la acústica (chapeau por los técnicos) y la
brillantez de los músicos, sobresalientes en la ejecución.

Tras ésta, tocaba desempolvar trabajos de sus dos primeros álbumes, una animada What’s a girl to do?, y Glass y Travelling Woman, en las que vimos como la Khan no se iba a achantar ante los agudos mas centelleantes. No hay trampa ni cartón: el registro vocal que desplegó en la hora y media de actuación es tan impresionante como en los trabajos de estudio.

A pesar de escoger con inteligencia un poco de aquí y allá dentro de su repertorio, el concierto se centró en su último trabajo, que presenta en directo con esta gira. Tras Oh Yeah, con All your gold, la gente se empezaba a animar a la par que la frontwoman se arrancaba con algún bailecillo, desplegando teatralidad en unas mini representaciones cargadas de pathos.

Tras interpretar con precisión matemática la preciosista Marilyn, llega el clímax de la noche, mutis de tres de los integrantes de la banda que dejan a la Khan en un vis à vis con su pianista para interpretar una versión de Laura en esencia pura. No miento si digo que a más de uno se nos puso la carne de gallina. La mayoría del público se quedó con la boca abierta en sentido figurado y cerrada en sentido literal, afortunadamente al mínimo ruido le seguía la correspondiente reprobación generalizada, a diferencia de lo visto últimamente en demasiados conciertos, la gente sabía cuando callar y cuando no.

Tras darle un repaso a Two Suns, su disco de 2009, con Sleep Alone y Pearls Dream entre otras, retirada de un par de minutos y tiempo para el primer y único bis. Primero, The Haunted Man en el que, en un momento un tanto bizarro para ser sincero, la líder de la banda sostenía sobre su cabeza un vetusto transistor del que parecía provenir el coro militar de la parte central del tema. Después, para cerrar la noche obviamente faltaba el que a día de hoy sigue siendo su tema más reconocible, Daniel fue el tema de despedida con el que todos nos quedábamos con un gran sabor de boca tras una velada de esas que se agradecen y se recuerdan durante bastante tiempo.