ATLAS SOUND – PARALLAX

PARALLAXBajo el nombre de Atlas Sound encontramos al cantante y guitarrista de Deerhunter: Bradford James Cox.Anteriormente con este grupo sacó al mercado 5 discos. Con este proyecto ha editado 3 álbumes en estudio y vamos a desmenuzar este último de noviembre del 2011, grabado el mismo año en Brooklyn  N.Y. en el estudio de Nicholas Vernhes (co productor del disco) llamado Rare Book Room Studios.

La portada del disco corre a cargo del prestigioso fotógrafo Mick Rock, quien hiciese míticas imágenes a Bowie, Lou Reed, Iggy Pop, entre otros, porque este artista del negativo ha trabajado con toda la historia  del rock internacional.

Antes de desmigar el trabajo discográfico habría que decir que Cox, de 29 años, nació con el síndrome de Marfan (una enfermedad hereditaria que afecta principalmente a los huesos, pero también a los ojos, corazón, vasos sanguíneos y pulmones, caracterizada por un aumento inusual de los miembros) y su adolescencia la pasó prácticamente fuera de las reglas familiares debido a la separación de sus padres.

Estos datos imagino que han influenciado bastante en la personalidad y en la creación artística del compositor, resaltando su técnica de escritura automática, detalle muy significativo y que salta a la vista o al oído en varios pasajes del disco, titulado Parallax, como un villano de comic.

Se abre con The shakes, indie-pop aparentemente alegre pero con pinceladas amargas en esa combinación de acordes y de melodías. Una bonita canción para iniciar la cara A.

Amplifiers. Extraña, percusiva, me recuerda ligeramente a Nirvana en su unplugged, de hecho es un tema muy de guitarras acústicas y que utiliza una clave: un instrumento de percusión que consiste en un trozo de madera, con un sonido muy orgánico y peculiar.

Te amo, sí, título en castellano para este tercer corte y también primer single, evidentemente una balada de amor, y así canta Cox con acento norteamericano este “che ammo”. Ambiente espacial, más electrónico pero con miras hacia Björk. Onírica, coros y guitarras con mucho eco.

La que da nombre al álbum ocupa el cuarto lugar. Encontramos detalles sonoros muy electrónicos, imagino que son guiños y referencias al personaje de cómic.Cabe destacar esas guitarras surf y el vibráfono, intrumento que siempre le da un toque elegante a los temas slow o/y a los medios tiempos.

Modern acuatic nightsongs. Comunión de electrónica y orgánica bajo un tempo bajo.En este momento recuerdas la forma de componer automática de Cox y te da por pensar que se ha colado un poquito de Lennon en esta canción, salvando las distancias. Rara, bizarra, extraña, experimental.

Con Mona Lisa vuelve el indie-por del inicio, dejando apartada momentáneamente la experimentación para regalarnos unas bellas y tiernas melodías con un tempo más bailable. Es una de las canciones que más destaca y que se podía escuchar en un blog de Deerhunter en formato demo. Aparición estelar en los coros, órgano y piano de Andrew VanWyngarden, cantante de MGMT.

Cierra la cara del disco Praying man, muy pop con ese coro “sha la la la”, alegre y amarga como en otras ocasiones ha mostrado el artista. Instrumentalmente se basa en una batería muy acústica, en guitarras limpias, sin distorsiones, y un pequeño solo de armónica.

Arranca la cara B con Doldrums. En su inicio sonidos con reverso, es decir, le han dado la vuelta a la onda sonora y suena al revés, técnica que empezaron a utilizar en los 60 las bandas en canciones psicodélicas. Tema automático, experimental, muy lento, aquí el autor detiene el tiempo y le da protagonismo a los ambientes intimistas. A destacar el piano y la sensación onírica que desprende.

Angel broken. Otra vez la astuta alternancia de temas experimentales y más enreversados con las canciones más directas y asimilables. Indie-pop elegante, eso sí, con tintes muy acústicos y reminiscencias vocales interpretativas a Lou Reed. Tema que seguramente perdurará en su repertorio en directo.

Bonito juego de guitarras acústicas para la canción más larga del disco, que supera los 6 minutos, Terra incógnita. Desconozco de dónde le vienen los títulos en castellano-latín-italiano, pero imagino que para un artista de habla inglesa queda de lo más exótico.

También cabe un sitio para el piano y si no escucho mal para un harpa, detalle que desprende las claves de este disco, el onirismo musical, la experimentación compositiva y el término soft.

Flagstaff es la entrada a la recta final, primera incursión al disco en la técnica vocal del falsete. De nuevo los ecos son protagonistas en la atmósfera y en los detalles.Guitarras acústicas, sonidos al revés y pasajes de evasión y viaje mental.

Y la siguiente es como el bis de un concierto, la banda ha abandonado el escenario pero va a volver para ofrecerte un pequeño y corto regalo musical. Aquí la formación es más clásica: guitarra eléctrica, acústica, batería, bajo y voz, con armónica incluida, conforman Lightworks, medio tiempo con gancho y acierto para cerrar.

No es muy necesario un resumen del disco: al ir canción a canción se ven los detalles, algo que me gusta hacer porque los artistas cuando hacen discos no creo que metan relleno, para ellos es un trabajo global pero que cada parte es importante, como un puzzle donde todas las piezas tienen su valor, están situadas estratégicamente, ordenadamente y seguramente destacan más y mejor donde el autor las ha colocado.

Para mí ha sido todo un descubrimiento Atlas Sound, Cox y Parallax.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 8/10.