ARENAL SOUND (VIERNES): Vetusta Morla y Scissor Sisters salvan la segunda noche del Arenal Sound

SCISSOR SISTERS

Fotos: Olga Font

Seguimos en el Arenal Sound y en este segundo día ya la cosa va cambiando. Sin ningún tipo de miedo a equivocarme, los maestros de ceremonia Scissor Sisters han sido un buen fichaje. Pero vayamos por partes.

Acudimos a los escenarios para empezar el día con La habitación roja, de los que he de decir, no soy muy fanática. Lo que sí es cierto es que tienen un público fijo y muy agradecido y entregado, aun sin ser éste el viernes excesivamente numeroso. A veces mejor. Con temas estrella como Un día perfecto o Febrero, todos contentos y disfrutando de otra tarde calurosa. ¿Lo peor? Para mi gusto quizá los bajos se oían demasiado, al menos de cerca, y el bajista pecó en algún momento de exceso de confianza.

Triángulo de amor bizarro reunió a un buen número de personas para seguir demostrando la buena crítica de sus directos. Para mi, fue mi primera vez con ellos y genial. Muy enrollados, cedieron una de las peticiones del público, que hasta que la carismática Isa Cea no les escuchó no pararon de gritar. Finalmente consiguieron su objetivo y sonó El baile de los caídos, tema que, por lo que contaron, hacía ya tiempo que no ensayaban. Nos dió igual, con un teclista motivadísimo y un baterista que hacía volar baquetas, allí a nadie le importó ese detalle. Eso sí, el sonido tampoco fue excelente.

Nos quedamos con ganas de escuchar a Tulsa, que acabó siendo baja última hora. Los Nastys se encargaron de ponerle música al hueco vacío en el horario y rindieron homenaje a una formación bilbaína de los años 80 llamada Las Vulpess que cantaban aquello de Me gusta ser una zorra. Tenéis que escucharlo.

Después fuimos a ver a Vetusta Morla que, este año, ya lo he dicho alguna vez, ha subido el nivel de sus directos hasta el infinito y más allá. Empezar con un tema y emocionarte de tal forma que el pie de micro quede doblado y haya que tirar de repuesto, es lo que le pasó a Pucho. Como podéis imaginar con esto que os cuento, directazo. Energía a raudales y camisetas empapadas en sudor de no parar de moverse salvo en contadas ocasiones, como para escuchar un poco más pausadamente la letra de Baldosas amarillas o Maldita dulzura, dos de los temas de su nuevo disco que han tenido mejor recibimiento. Valiente, una de mis preferidas, o Sharabbey Road, otra de mis preferidad, pero aún más, no faltaron, algo que agradecí porque ya había echado yo de menos en algún concierto el último tema que os menciono.

Por último, asistimos a la cita sobre las citas, Scissor Sisters en el escenario principal. Se cumplieron ahora sí que sí, en todos los aspectos, las expectativas que llevábamos de antemano. Mucha chulería, pero de la graciosa, de la que apetece y divierte, vaya. Vestuario cuidado y de materiales infamables que de vez en cuando iban cambiando para darle mas juego al asusto. Muy entregados, sin parar de moverse, de bailar, de hablar con el público, aunque éste no entendiese ni la mitad de lo que decían. Público enloquecido con cualquier gesto, con el descaro que derrochan, con las coreos. Fuego, tubos de aire que salían del escenario y que acababan en el público, y por supuesto niveles de movimiento corporal ni medio normales con I don’t feel like dancin’, que sonó en los bises.

En general, nos fuimos con muy buen sabor de boca, pero más que nada gracias a Vetusta Morla y Scissor Sisters, cada uno con su público y su propuesta claro, el resto, por una cosa o por otra no voy a decir que mal, pero sí que mejorable.

Escrito por
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