ARENAL SOUND (DOMINGO): El Arenal Sound cierra con una noche de fusión y mestizaje

POL 3.14

El último del Arenal Sound lo comenzamos como de costumbre bien prontito. Cogemos la crema solar y el gorro y nos plantamos a las cinco de la tarde en el escenario de la playa para ver a Pol 3.14. Para mi sorpresa aquello estaba muy lleno para la hora y el día que era. También para sorpresa mía, no había mucho curioso, la gran parte del público conocía las canciones, las tarareaba, canturreaba y bailaba. Muchos de nosotros buscábamos la sombra, yo esto lo he hecho durante todo el festival la verdad, y disfrtubámos sentados hacia el fondo de la playa, pero mucha gente quería escucharlos más de cerca y se veía como os digo muy lleno comparándolo con lo había visto en ese escenario con otras actuaciones. Incluso a ellos les sorprendió todo esto que os cuento ya que lo mencionaron y agradecieron un par de veces durante el bolo. Todo esto corrobora que están despegando con fuerza y que les queda un exitoso camino por delante.

Otro de los grupo a los que vimos con ganas en este día con una programación totalmente diferente a la del resto fue CYAN, de Barcelona. De nuevo en el mismo escenario y de nuevo bastante gente y conocedores de su música. Tocaron temas de su EP, Que viva ese ruido, con una canción del mismo título que me gustó mucho. También tuvieron tiempo para acordarse de alguna versión, en este caso de Salitre, de Quique González que llevó al cantante del grupo a terminar por el suelo del escenario.

El resto del día, así, a groso modo, se puede resumir como un cambio total en el estilo del cartel que gira para dar paso a la música alternativa callejera y al mestizaje, a la rumba catalana, al ska, a un poco de gitaneo y la fusión de todo lo que acabo de mencionar. Canteca de Macao, La Pegatina o La Pulquería fueron los que más pegaron aunque durante toda la jornada se movío bastante gente por el recinto, eso sí, durante algunos conciertos lo que se dice caso a los conciertos tampoco tanto, más que nada los asistentes se organizaron en grupitos en corro a modo de verbena de pueblo para bailar la pegadiza música. El ambiente era ese, el de las fiestas del pueblo, grupos de colegas con las cervezas y el porro. A mi me dio un poco la sensación de que iba a las barracas también. Los grupos, con su música de calle, letras cachondas, estética desaliñada y fusión de estilos hicieron que la diversión se expandiese por los que allí quedaban. Tengo que decir que un gran número de personas ya se había ido el domingo a lo largo del día y se notaba que los que quedaron estaban en la línea de la propuesta musical de la noche, no había tanta mezcla de público como otros días.

Los grupos muy cómodos ante el respetable; entre el tipo de música que hacen y que una gran parte de ellos eran de la zona, se les veía muy sueltos. La verdad es que este tipo de música en según qué circunstancias, genial; pues eso, en las fiestas de mi pueblo con mi cuadrilla y con una botella de sidra durante un rato me lo paso teta. Ahora, enlazar grupo tras grupo con un estilo que para mí, quizá por mi ignorancia en este estilo musical, suenan a lo mismo me pareció un poco cansino. Eso sí, la gente lo gozó.

 

Escrito por
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