Adiós, Jane Joyd

JANE JOYD

Escenografía: foto en blanco y negro en la que se puede percibir un espejo, una cómoda y urna. Se adivina la figura o la sombra de Elba Fernández (o quizás de Jane Joyd) en el reflejo del espejo quizás haciendo ella misma la foto. La foto del adiós. Un adiós cuidado, mimado, sobre una foto y unas líneas a modo de despedida:

[quote]ESTAR AL BORDE DE NO HABER ESTADO.

Me sitúo en el lado correcto de mi reflejo.

Soy la huella que deseó ser abrazo contra el suelo.

Soy efecto.

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Gracias a todos los que nos habéis acompañado todo este tiempo.

Jane Joyd muere joven dejando tras de sí mucha vida (y música).

Quedando muchas otras por vivir.

Aquí, así y ahora. No ha podido ser de otra manera[/quote]

 

Elba Fernández se despide de su máscara, de su alter ego, esperemos que buscando otro u otros nuevos, distintos. Nuevas luces y nuevas sombras sobre las que esconderse y proyectarse. Entendemos que en la urna se encuentran  las cenizas de Jane Joyd y ella se queda en el lado correcto del reflejo, tamizando nuevas letras, voces y músicas.

 

De todos es sabido que Jane Joyd ganó la final del Proyecto Demo del Festival de Benicassim (auténtico trampolín de muchas grandes bandas), lo que dió lugar a los trabajos de 2012 (Shy Little Jane Presents: The Dramatic Tale Of Her Animals) y de  2013 (Shy Little Jane Presents: So Lost In This Bleak Winter Landscape). Dos auténticas delicias atemporales que ahora se embarcan hacia el lugar en que se encuentran los objetos de culto y sanación. Dos trabajos en los que la belleza de la voz de Elba se vestía con hermosos vestidos musicados, intercalando los impulsos mínimos con grandilocuencias orquestales. Jane Joyd  se despide no sólo como Elba Fernández. Jane Joyd en directo mutaba a la guitarra y voz de Elba Fernández Batería, la percusión y bases electrónicas de Xulio Vázquez, el piano de Iago Mouriño, la trompeta de Fernando González , el bajo de Julián Rodríguez, el chelo de Tamara Rodríguez, el violín de Ric Morente; con la ayuda del sonido de Alber Castro y la iluminación de Ben Díaz.

No dejaremos de darle al play. No dejaremos de esperar un nuevo reflejo.