Un momento de descanso (2011), de Antonio Orejudo

UN MOMENTO DE DESCANSOEditorial Tusquets

Cuando se acaba de leer Un Momento de Descanso se tiene la certeza de que Antonio Orejudo es un gran escritor, quizás uno de los pocos autores actuales en los que sus cualidades de escritor van más allá de las historias que pueda contar o, más bien, que use para demostrar su capacidad y recursos literarios.

La novela Un Momento de Descanso es buena, aunque no posea una trama que deslumbre o que constituya la base de ésta. En ella, más que aquello que cuenta el autor, destaca cómo lo cuenta, la forma en que paso a paso hilvana los detalles, se recrea en digresiones o reflexiona al mismo tiempo que avanzan los elementos que dan sentido a la historia. Y esto es lo que le da una entidad propia.

Si bien Orejudo ha ido haciéndose poco a poco un hueco en la narrativa española, aún no se le puede considerar entre el olimpo de los pocos elegidos como escritores de referencia para el público. No ha generado aún una novela definitiva, de aquellas que se pueden llevar a las pantallas o que acaban convirtiéndose en un best-seller aunque en su nacimiento no apareciese esta intención. Pero sin duda, Antonio Orejudo es un escritor de referencia para la crítica, pues ninguna persona leída puede permanecer ajeno a una manera de contar que lo sitúa en la estela de un Vila-Matas o de un Martínez de Pisón.

Las tres partes que tiene la novela podrían subsistir de forma autónoma con toda su carga narrativa, ilustrando cada una un suceso que nos permite profundizar en la naturaleza humana (qué es sino escribir): la primera en la adversidad cotidiana, la segunda en la desgracia que nos transforma y la tercera en la denuncia imposible. En las tres partes aparecen los mismos personajes, las mismas referencias, pero en cada una de ellas los hechos transcurren independientes aunque dominados por la misma lógica vital.

Cuando en la primera parte el escritor y un personaje vinculado a él pero separado por su trayectoria vital empiezan a compartir la desgracia que una circunstancia fortuita le ha llevado al segundo, parece que toda la narración pivotará sobre este suceso, que se cierra construyendo un pequeño héroe anónimo al que la desgracia le priva de unos beneficios que creemos que merece.

En la segunda parte, es el escritor el que narra los hechos y de forma contraria a la primera es una desgracia inesperada (pero tentada por parte del escritor) la que le lleva a obtener un don que le atormentará pero le hará diferente del resto de los habitantes de su vecindad.

En la tercera parte, escritor y personaje vinculado empiezan un camino que les ha de llevar a la honorabilidad pero es en ese trayecto que el segundo conduce con pasión cuando se dan las circunstancias para la traición (el momento de descanso de la moralidad) que se concede y le da la sensación de éxito, mientras el escritor lo mira con una mezcla de frustración y comprensión.

En cada momento de la historia, Orejudo sabe administrar las necesarias vueltas de tuerca para permitir cobrar a esta novela las características que nos permiten afirmar que estamos ante un escritor de los que pervivirán.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 8/10