El lector de Julio Verne, de Almudena Grandes

EL LECTOR DE JULIO VERNE

El lector de Julio Verne, de Almudena Grandes

Editorial Tusquets, 2012

Género: novela histórica

 

Últimamente, cuando sale una nueva novela o película sobre la Guerra Civil, surge una corriente, llamémosla ‘crítica’, que protesta por acudir a un tema muy utilizado en nuestra cultura en lo que suponen un recurso fácil. Almudena Grandes es una de las autoras que ha cogido la senda de la Guerra Civil, desde su magnífica El corazón helado, y es una de las pruebas que no importa cuántas veces se haya contado algo, sino como se hace.

 

La escritora acaba de publicar El lector de Julio Verne, el segundo volumen de su serie Episodios de una Guerra Interminable  con los que quiere recorrer 25 años de historia de la guerra y la dictadura de Franco. Si en la primera, Inés y la alegría (altamente recomendable también), Grandes nos llevaba hasta la invasión del Valle de Arán en 1944, ahora nos acerca a la otra punta de España a la guerrilla de Cencerro y el Trienio del Terror en Jaén. Allí conoceremos los dos lados de la lucha con los guerrilleros desde la sierra y desde el pueblo más cercano a través de los ojos de Nino, un niño de nueve años e hijo de guardia civil, que se hace amigo de Pepe el Portugués, un extraño forastero que llega al pueblo.

 

El lector de Julio Verne se enmarca dentro de las mejores novelas iniciáticas. Conocemos el mundo por medio de las experiencias de Nino, quien apenas ha salido de su pueblo, quien no comprende las relaciones entre los distintos bandos formados en las calles y a quien las novelas de aventuras, especialmente las de Julio Verne, suponen una vía de escape y un ancla para mantener la cordura en un mundo que parece estar del revés. Las historia del libro se centra en dos caminos, la entrada de Nino en la madurez y el terror de una época que no dejó sin tocar ni los pueblos más pequeños,  que poco a poco avanzan hacia el mismo horizonte. Sin embargo una de las virtudes de Grandes es que no cae en los posturas sencillas de buenos y malos, sus personajes son tan complejos como la vida, justos o injustos (independientemente del lado en que luchen) y creíbles, con motivaciones propias.

 

Aunque el personaje principal es Nino, Almudena Grandes vuelve a crear el que se ha convertido en un sello propio dentro de sus páginas: un universo coral donde varios personajes conforman el todo de la obra y sin los que no sería posible entender la novela. Del mismo modo regresa a su seña de identidad, a los flashbacks entretejidos y disimulados entre los párrafos. Así es habitual estar leyendo sobre Nino y en las mismas líneas, cuando el mira a su madre, llevarnos hasta el pasado de ella para conocer cómo y por qué ha llegado a donde está, una pauta que se repite con el resto de personajes. Llegas a perderte, a hipnotizarte con estas ‘intrahistorias’ y a menudo tienes que regresar atrás para retomar el hilo.

 

Manteniendo su ritmo habitual, con esta nueva novela, la escritora lo ha perfilado aún más, lo ha ajustado, perfeccionado. Si en Inés y la alegría había grandes capítulos dedicados a la historia de España que ayudaban pero hacían el conjunto más denso, aquí Grandes ha pasado al hueso, a los sentimientos, a la vida al día del pueblo lo que le da una fluidez, sin perder profundidad, que había perdido en cierta forma en sus últimos libros.

 

El lector de Julio Verne es un libro que te hace abrir los ojos, que te hace recordar aquellos primeros libros que quedaron marcados en tu infancia y con los que aprendiste  a leer y a disfrutar leyendo como Nino con Los hijos del capitán Grant.

 

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 8’5/10