Drácula (1897) de Bram Stoker; disfrutar del terror en Halloween

 DRACULA

Irlanda es una tierra en la que abundan los escritores (Oscar Wilde, James Joyce, George Bernand Shaw, Jonathan Swift o Iris Murdoch, entre otros) y los músicos, algo muy llamativo, ya que si tenemos en cuenta la cantidad de habitantes y la proporción de los que se dedican a estas cosas, el número es apabullante. Este hecho me hacía considerar a los irlandeses como seres sensibles y artísticos natos, hasta que uno de ellos me dijo “es que aquí no hay nada mejor que hacer”. Sea por esto o porque ellos tiene esa gracia única y poco frecuente en otros países, es cierto que algunas de las novelas más innovadoras y exitosas vienen de este país, siendo Drácula, de Bram Stoker, una de ellas.

Su lectura puede resultar altamente sugestiva, ya que muchos de nosotros tenemos un concepto draculiniano muy distinto al que Stoker dibujó en su obra debido a las múltiples adaptaciones que se hicieron posteriormente del personaje, sobre todo las fílmicas, hasta que Coppola hizo su película Drácula de Bram Stoker. Honestamente, podría haberse ahorrado mencionar al autor, ya que incluso en esta cinta hay cambios sustanciales en el argumento.

Muy similar lo ocurrido a nivel literario; a través de la obra de Anne Rice o Stephenie Meyer con la exitosa y adolescente saga de Crepúsculo, entre otros, los mitos vampíricos han llegado a un nivel de distorsión y/o evolución (según se mire) muy alejado al Drácula inicial.

En primer lugar y para sorpresa de todo aquél que nunca la haya leído, estamos ante una novela epistolar, muy de moda en la época, en la que los protagonistas se intercambien cartas sobre su situación que va avanzando junto con la aparición de un extraño y misterioso ser, el propio Drácula, pero siempre desde un punto de vista alejado y externo. Él nunca dice nada en primera persona, solamente sabemos las impresiones de los que le rodean en momentos determinados. También hay varios fragmentos en los que los artículos aparecidos en periódicos se alternan con las cartas y diarios de los personajes, circunstancia que todavía separa más de nosotros a ese oscuro espécimen, haciendo evidente al mismo tiempo la importancia de los sucesos que van aconteciendo y el misterio que subyace en ellos, no sólo para los lectores, sino para los personajes envueltos en la trama.

Basado en la leyenda rumana del propio conde, Vlad Draculea, también llamado “el empalador”, la mayor parte de la novela ocurre en Londres. La trama es vertiginosa; se nos habla de las consecuencias de los infames hechos de ese ser oscuro, lejano y cambiante del que no sabemos que esperar, básicamente vertidos sobre Mina, el tierno personaje protagonista femenino, su amiga Lucy, y con la aparición del científico salvador Van Helsing.

Algo que aparece en la mayoría de las adaptaciones y secuelas que esta obra produjo es el efecto de enamoramiento por parte de Drácula; nada más lejos de la historia originaria; el amor no existe para él, al menos que nosotros sepamos, es un ser sobrenatural que sólo busca seguir estando vivo a base de liquidar a sus víctimas. Asimismo, ocurre a la inversa con un factor muy interesante que es el modo de vida y las costumbres de la época en lo que respecta a cortejar a las damas, estar comprometido o el mismo trabajo, por ejemplo, temas estupendamente plasmados a través de lo que los protagonistas van contando.

No hay que asustarse por el tamaño del libro (estupenda excusa para no leerla, como si en ella no hubiera bastante horror), bastante largo, ya que se lee muy rápido dada su estructura de un pequeño fragmento tras otro, y emociona y engancha desde el primer momento. De hecho, Oscar Wilde la calificó como la novela de terror mejor escrita y la más hermosa. Buena preparación para el terror en época de celebrar que los límites entre los vivos y los muertos se ven borrosos el  31 de noviembre. Tradiciones panteístas en el subconsciente colectivo.

 

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 9/10

  • Marta

    Me encanta, no sólo para Halloween, sino para cualquier ocasión! Lo debo haber leído unas 10 veces!