Balas de plata, de Élmer Mendoza. Novela negra de origen mexicano.

BALAS DE PLATA

 

Balas de plata, de Élmer Mendoza

Editorial Tusquets (2008)

Género: Novela negra

III Premio Tusquets Editores de Novela

 

Pinche güey, ¿quien quería pasaportar al licenciado Canizales? ¿Quién le metió una bala de plata en la cabeza? El “Zurdo” Mendieta ya tiene la vida bastante complicada. Ser policía mexicano y querer llegar hasta el fondo de las cosas es suficiente motivo para que más de uno te quiera mentar la madre. Súmale un amor doliente (“Quien sepa de amores, calle y comprenda”), un trauma infantil necesitado de terapia, mucho tequila y rock and roll y aquí tenemos a nuestro antihéroe más clásico: un depresivo detective de Sinaloa.

 

Como en toda novela negra que se precie, nuestro protagonista debe desentrañar una complicada trama en la que se mezclan políticos, narcotraficantes, policías, sexo, suicidios, un antiguo amor y otros asesinatos cometidos también con balas de plata, en un magma convulso de violencia y corrupción. De hecho, si seguimos la reflexión inicial del “Zurdo” a la espera de su sesión de psicoterapia, “La modernidad de una ciudad se mide por las armas que truenan en sus calles”, podemos deducir que nos encontramos en la ciudad más moderna del mundo.

 

La historia se acelera por momentos, te atrapa del gaznate y te obliga a acompañar al “Zurdo” en sus pesquisas. El ritmo es enloquecido, a golpe de balacera, encobijados y llamada de celular, pero la trama abunda en lugares comunes (crimen, lista de sospechosos, juguemos a investigar) y el dibujo del  protagonista tiene pretensiones que no acaban de cuajar. Pero eso sí, y en esto soy irreductible, como diría el querido Oliverio Girondo, Mendoza parece condensar el fluir de la vida en la aceleración de sus frases. El lenguaje vibra de tan vivo que está y se convierte en el mayor logro del autor. Solo hay un pero: el uso de mexicanismos y lenguaje coloquial, hace que su lectura sea ardua y algo confusa para el lector español.

 

Balas de Plata se hizo por unanimidad con el III Premio Tusquets Editores de Novela en 2007. El jurado valoró en la obra “la rabiosa modernidad en el uso del lenguaje, en la estructura narrativa hermanada con los últimos lenguajes televisivos, y en el ritmo endiablado que, como la mejor novela clásica, no da tregua al lector hasta su desenlace”. Cierto. El estilo de Élmer Mendoza (Culiacán, 1949) integra en un mismo nivel la descripción con los diálogos y los pensamientos de los personajes. Sin acotaciones formales ni concesiones al lector. Pero que un texto tan directo y limpio de polvo y paja no nos engañe, Élmer Mendoza es profesor de escritura creativa y conoce como pocos la arquitectura de las narraciones. Balas de plata es un ejemplo de eficacia narrativa, de un texto trabado y elaborado.

 

¿Se ajusta al género? Sí ¿Lo trasciende? Lo intenta pero no llega tan lejos.  No es Roberto Bolaño. Como él, Mendoza trata de hacer una radiografía de un México donde la brutalidad se ejerce a diario con impunidad, un territorio sin ley bajo el imperio de capos como el anciano Marcelo Valdés, dueño y señor de la ciudad, de quien se dice que, hasta en sus horas bajas, “con poco hacía temblar medio país y hasta el estado del tiempo se le consultaba”. De ahí la cita de Albert Einstein que el autor selecciona para abrir el texto: “La vida es peligrosa, no por los hombres que hacen el mal, sino por los que se sientan a ver qué pasa”.

 

 

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 6/10

 

  • jakelin

    muy buen libro
    con solo leer un poko es
    buenisisimo