Xoel López: “La morriña es un sentimiento bonito”

XOEL LÓPEZ - CRAZYMINDS

Xoel López se vuelve a colar en nuestras vidas con su evocador Paramales. Sus lugares comúnes empiezan a ser muy nuestros y la catarsis irremediable entre público y músico tendrá lugar este viernes en el Price dentro del Son Estrella Galicia. Hablamos con el músico gallego una semana antes de su Sold Out de Madrid después de cuatro años de nuestra primera entrevista. El ex – Deluxe ha pasado de ser una rutilante promesa con aquel nostálgico Atlántico, a ser uno de los rostros de la nueva escena española.

Consolidado en Madrid, sigue encontrando parajes de ensueño para narrar un universo emocional muy complejo e interesante. En sus palabras suele encerrar una experiencia y una moraleja. Su éxito en Oh My LOL! y la buena acogida de su nuevo Paramales no ha transformado la visión serena y sensata sobre la vida y la música que nos confesó en sus inicios como solista.

¿Qué inspiró Paramales?

Me cuesta definirlo así concretamente. Siento que cada disco refleja una etapa de mi vida y a veces no es una etapa concreta. Quizás Atlántico si fuese un disco más conceptual, concebido en América Latina, respondía lo que me pasó después de un viaje, estando en otro continente. Por ello se nutre de canciones criollas. Paramales responde a sensaciones que tienen que ver con la época de Atlántico y otras con mi vuelta a Madrid con una mentalidad nueva. Está lleno de emociones y sensaciones muy dispares, contradictorias diría.  En ese sentido, Paramales me parece más difícil de definir. Creo que es un disco más complejo, con más aristas y rincones a los que hay que acceder.

En Atlántico y en parte de Paramales hablas de nostalgia, ¿Es un sentimiento positivo o negativo?

En Atlántico deberíamos hablar de morriña más que de nostalgia. Es lo que puede pasar cuando te vas a vivir al extranjero. Yo creo que es un sentimiento bonito porque significa que existe algo que quieres y aprecias al otro lado. Si echas de menos a alguien o algo quiere decir que le quieres. Hay amor, otra cosa es que en ese momento no lo tengas. Si no te mueves nunca podrás experimentar ese sentimiento, quien se queda en casa no sabe apreciar las cosas que dejas atrás. Es un sentimiento bonito, sobre todo en mi caso, que no se produjo por necesidad. No fue como aquellos migrantes que se iban porque no les quedaba otra y no podían volver porque no se podían ni pagar un viaje de barco que duraba meses. En ese sentido, la morriña del siglo XXI es una morriña bastante más ligera.

¿De dónde provienen los lugares que evocas en Paramales?

Son parte de mi mundo emocional. Utilizo las metáforas para hablar de lo que siento, veo o pienso. La base de las canciones son las emociones, estar alegre triste, con morriña o incluso cabreado. Eso es el motor de la composición, luego las metáforas son recursos para poder simbolizar y cantarle a todo ello sin caer en lo explícito. Es una forma de embellecer lo que uno siente. Hablar en términos técnicos de lo que te pasa resultaría horrible.

¿Paramales es una evolución del folk?

Sí, creo que sí. Tiene mucho que ver con los folclores del mundo. Cada vez se notan más las raíces de la música en mi música. En ese sentido, mi curiosidad se ha ido hacia el origen de las músicas. Siempre me ha pasado, recuerdo que empecé a escuchar a Dylan con 15 años porque los Beatles hablaban de él. Siempre me gustó ahondar en el origen. Esa curiosidad siempre me llevó a mirar hacia atrás sin dejar de disfrutar de la música moderna y contemporánea pero me gusta saber de donde vienen las cosas.

¿Ha cumplido el disco tus expectativas?

No, porque aprendí a no esperar nada, a desear que la cosa fluya pero sin objetivos concretos, porque te puede llevar a la frustración. Es algo que aprendí con la experiencia. Yo me conformo con haber plasmado en un disco lo que me pasa, eso es ya un éxito. Aunque, si luego le gusta a la gente es un doble éxito. Y lo agradezco como profesional que soy. De esa manera puedo dedicarme a la música, como hago desde hace décadas. Pero no me pongo un listón, nunca digo que este disco debe llegar a tal nivel de aceptación o a este otro. De hecho, me gusta ver como va creciendo, ver que es la gente el que lo elige o no.

¿Cómo está siendo llevar un programa de radio?

Yo considero que soy un ayudante de alguna manera. Los chicos de El Mundo Today, Quique y Xavi, son los que llevan la voz cantante, y yo estoy encantado en participar y de ser el tercero en discordia. Me lo paso muy bien, aprendo mucho. Aprovecho cuando vienen las bandas invitadas para ponerme del otro lado y hacer preguntas, yo que me dedico a responder desde hace mil años ahora puedo preguntar. Es algo bonito. De hecho, tengo muchas curiosidades con respecto a otros artistas sobre como hacen las cosas. Entonces, aprovecho para satisfacer mi curiosidad. Y además, estar al lado de cuatro humoristas hace todo más agradable. Yo siempre estuve ligado al mundo del humor. Era muy amigo de los Tunantes y mantener esa relación con el humor me encanta. Lo disfruto mucho y aprendo cada día. Además, me oxigena del día a día de mi carrera musical.

¿Crees que el formato de Oh my LOL sería exportable a la tv?

Joder, pues una buena pregunta. No sé si este programa en concreto pero sí desde luego algún programa de televisión donde hubiera humor y música sería maravilloso.

¿Crees que ya es hora de que en la tv aparezca algún programa de música?

Una parte de la música española no se está viendo reflejada en los medios generalistas. Creo que hace falta esa ventana. No porque haya que reivindicar algo que no está teniendo reconocimiento sino que los medios están tardando en dar luz a algo que está sucediendo. Hay grupos que llenan salas y no aparecen por ningún sitio referenciados. Hay que abrir la ventana y dar luz a algo que está ocurriendo en este momento y que es una realidad. No sé que pasa ahí en ese filtro que permite esta extraña situación. En los 80 le dieron luz a grupos que no llevaban salas y ahora sucede lo contrario. No se da luz a bandas que han llegado muy lejos, trabajando que te cagas y hay una parte de los medios que no está queriendo dar luz a esta realidad. Me sorprende porque es muy evidente que refleja una realidad cultural actual que tendría mucho éxito. Tiene que acabar pasando, Es muy buena idea, no se me había pasado por la cabeza, pero es necesario un programa de calidad con bandas. Molaría porque es ameno. Un formato ligero que serviría para presentar nuevas bandas y pasar un rato divertido.

¿Cómo ves este momento de la escena española?

Muy saludable a nivel artístico. Muy creativa y muy profesional. Los grupos cada vez se lo toman más en serio. Ensayan mucho, se curran los directos y eso hace que el nivel suba a respecto cuando yo empecé. Los músicos españoles hemos mejorado muchísimo. Solo falta un poco más de cobertura. Es lo único que veo que no está a la altura de la calidad existente.

¿Cómo es el paso de artista nobel a artista consolidado?

Muy difícil. Está claro que la gente que se lo curra y está ahí pico y pala, les acaba yendo bien. No le pasa a todo el mundo pero quien lo tiene claro y tiene también el beneplácito del público, triunfa. Al fin y al cabo, el público es fundamental, son los que te ponen ahí. Si el grupo se lo curra y es responsable suele funcionar. Pero, es verdad que empezar es difícil porque salir de gira es caro, te cobran por todas partes, el IVA cultural no ayuda en nada. A priori, es complicado pero hay grupos que consiguen superar esa barrera y les va bien. Si fuera un grupo de ahora no sopesaría mis palabras y pensaría que es todo lo contrario, que es imposible, pero respecto a cuando yo empecé, hace 20 años, me parece que ahora hay más infraestructura. Hay festivales, medios, hay gente que por lo menos te da respaldo. Cuando yo empecé eramos cuatro frikis y era complicado dar conciertos más allá de tu ciudad. No sabías ni donde presentarte. Podía suceder que dieras conciertos para 15 personas en Valencia o para 10 en el País Vasco. Sigue habiendo conciertos para 15 personas pero sí que hay medios que si tienes un mínimo de calidad y de repercusión algo de luz sí que dan. No tiene que ver con lo que hablaba antes de la luz total de los medios generalistas pero hay una escena independiente que tiene su infraestructura y a nivel medio funciona bien.

¿Ha evolucionado esa escena?

Con respecto a cuando yo empecé, sí. A años luz.

¿Te veías en la situación que ocupas ahora cuando empezaste?

Quien lo vive como una pasión no va a dejar de grabar discos. Yo siempre creí que iba a grabar discos toda mi vida, otra cosa es si me voy a dedicar solo a eso o no. Creo que la música debe ir aparte de la profesión, si va con la profesión mejor todavía. Pero por lo menos hacer canciones y seguir intentándolo siempre.

Antes hablábamos sobre la música de raíz, ¿crees que se ha vuelto la mirada de nuevo hacia la música más artesanal?

No soy muy consciente de eso pero es cierto que siempre hay una vuelta. En todas las décadas hubo una revisión de décadas anteriores. En los 60 se reivindicaban los 50, había grupos como los Beatles que de repente reivindicaban el Rock n’ roll o posteriormente Led Zeppelin, que estaban reivindicando cosas de 15 años antes. En realidad, lo estaban filtrando y distorsionando a su manera y lo convertían en otra cosa. Eso ha pasado toda la vida, pillar cosas de hace décadas y convertirlas en otra cosa, a veces de manera inconsciente con tu propia interpretación de lo viejo, estás aportando algo nuevo. Es una rueda que al final hace que la música siempre esté en continua evolución pero nunca dejando de mirar atrás porque no se puede avanzar desde la nada. Siempre se parte de una base y por eso creo que las canciones las hace uno pero en realidad las haces con un montón de cosas que están en el aire y que hemos construido entre todos. No creo que el mérito de la canción sea de un solo grupo. Tiene que ver con lo que está pasando y tú haces de catalizador. No creo que los Beatles inventaran nada, fueron la cabeza visible de un movimiento que estaba pasando en Inglaterra en ese momento.  Y así con todo, creo que siempre es compartido en mayor o menor medida.

¿Te ves como un renovador del folk?

Yo trato de renovarme a mi mismo. Es lo que me divierte, me sale. Es lo que me pide el cuerpo, cambiar cosas para sentir que me sigue poniendo cachondo todo esto de la música. Si repitiese lo mismo con la misma fórmula me aburriría y no me molaría. Para mí, la música es pasión y hago esfuerzos para que eso sea así. De ahí, a pensar en esos términos de si soy un renovador me cuesta, aunque sí pretendo renovarme día a día.

¿Cómo te ha cambiado la vida desde Atlántico?

Ahora que ya estoy afincado en Madrid y puedo hacer giras por España habitualmente cambió mucho la cosa. En un principio con Atlántico estaba aún viviendo en Buenos Aires, venía a España, hacía gira cinco meses y me volvía, la banda era más inestable… Era como tener una relación a distancia. Ahora tengo una relación con mi propia carrera mucho más asentada. En Paramales se nota, en la gira también se está notando y creo que está siendo para bien. De mi anterior etapa también saqué partido pero ahora estoy en otra.

¿Qué planes tienes para 2016?

Girar. Teniendo en cuenta que Paramales salió en verano, creo que todavía tiene un recorrido de año y medio. Quiero presentarlo en festivales y en salas por todo el país. Que nadie se quede sin verlo. En Madrid está todo agotado pero habrá que volver en otro momento. No puede ser que haya gente que se quede sin vivirlo. El quiera repetir que repita y quien no ha podido verlo que lo descubra. Sigo componiendo pero eso me lo tomo con calma.

¿Cuándo tendrás nuevo material?

Aún no tengo fecha. Supongo que a finales de 2016 me voy a plantear qué tengo y ver si merece la pena hacer algo o esperar. No me gusta ponerme fechas en este sentido, me tiene que salir y luego analizar que tengo. Ahí es cuando veo el número de temas que tengo. Si me planteo tener material para noviembre de 2016 no sería capaz de trabajar. Necesito mi tiempo. Siempre he trabajado así.

¿Qué sorpresas nos tienes reservadas en tu directo de Paramales?

Está mal que yo lo diga, pero está muy trabajado. Tengo una gran banda detrás. Somos siete en el escenario: gente que toca de todo, que produce, compone, tiene sus propios proyectos. Además, el hecho de que llevamos varios meses tocando se nota. Con el tiempo se tiende a mejorar, a veces. Lo cierto es que estamos mucho más sólidos y eso se nota en el escenario. Los espectadores que nos hayan visto a comienzos de la gira verán el salto.