WAS: “Nos molaría ser los nuevos Madonna”

Was-Gau-ama

No se engañen o despiten, WAS no son un nuevo grupo, solo un ligero cambio de nombre de los antiguos We Are Standard. Aunque bien es verdad que parecen otra banda, porque el cambio de sonido y estilo que registran en Gau Ama (Mushroom Pillow, 2016), su nuevo disco, se aleja bastante de su anterior Day (2013). El primer single que pudimos escuchar fue I Like You As You Are, marcado con esa energía que caracteriza a los nuevos WAS y antiguos We Are Standard. Nos imaginábamos un nuevo trabajo en el que la nueva protagonista fuese la electrónica pero, además, esta viene acompañada del sonido tradicional vasco.

De todas estas novedades quisimos hablar con ellos, y Deu (cantante del grupo), nos resolvió algunas de nuestras dudas:

P: Ahora os llamáis WAS, antes erais We Are Standard, y antes de eso, solamente Standard… ¿por qué tanto cambio de nombre? ¿Es para seguir aquel dicho de “nuevo nombre, nuevo sonido”?

Deu: Pensamos que la banda ha ido cambiando mucho de propuesta y era una manera de marcar la evolución, el cambio, lo distinto, lo nuevo. Además, el nombre We Are Standard nos dio problemas porque ya había una banda en EEUU que también se llamaba así, y el primer disco nuestro que salió allí fue bajo ese nombre. En Inglaterra también nos decían que no funcionaba mucho porque aquí en España ser “estándar” es ser alguien de la media, pero allí tiene un sentido despectivo, como que eres del montón.

La abreviatura se comenzó a utilizar desde la oficina, por un tema funcional o de ahorrar tiempo, cuando marcan en el suelo en el escenario nuestro lugar, en el esparadrapo no ponía todo el nombre, ponía “WAS”. Nos acostumbramos a verlo y nos pareció mejor. Pero sobre todo es una manera de marcar un cambio, que somos distintos, que tenemos distintos objetivos, que buscamos otras cosas, que hay un cambio evidente por la apuesta de sintetizadores y bases electrónicas y menos guitarras y baterías. Hay una marca de sonido. Evolucionar, el marcar la evolución de no aferrarnos a un nombre. Cuando comenzamos como “Standard” no nos molaba el rollo de la gente de ese ambiente, era una forma de marcar nuestra distinción de “nosotros somos ‘standard’”.

Creemos que hay que cambiar, que los grupos de música tienen que cambiar. No sé si el nombre, pero desde luego sí la propuesta, y abogamos por una evolución disco a disco, con evolución. Nos gustan los artistas de carreras largas, no solo artistas de un solo disco, valoramos evoluciones como las de The Clash, David Bowie

P: El nuevo disco se llama Gau Ama, “la madre noche” en euskera. Un título poético y misterioso, ¿por qué habéis decidido bautizarlo así?

Deu: Gau Ama se refiere a “Ama”, la diosa de la mitología vasca, y nos hemos centrado mucho en este disco, hemos mirado mucho hacia dentro, a nuestra propia cultura, a nuestra propia mitología. En Day fue un disco mucho más luminoso, tratábamos de buscar la luz, la gloria del pop, la sanación o la curación, el sustento musical, la ayuda de la música y en su capacidad curativa. Queríamos hacer discos que ayudaran a la gente en estos años tan hijos de puta que hemos tenido.

Pero para Gau Ama fue un poco lo contrario, de hecho pensamos que deberíamos de recuperar cierta nocturnidad y mala gaita que quizá habíamos perdido buscando tanta gloria y tanto pop y por eso se refiere a la noche, a la mitología, alas cuevas, a los bosques en niebla, a los bosques de Euskadi en lluvia. Con todo ese misterio y mitología.

P: El cambio más radical y que se aprecia nada más escuchar el disco es la ausencia de guitarras, reemplazadas por los sintetizadores. ¿Cómo ha afectado este cambio a la hora de componer?

Deu: No hay tanta diferencia, la verdad. La diferencia era antes, si para Day y Great State nuestra gran misiva era una readaptación, una contemporalización en el siglo XXI del sonido Manchester que nos gustaba y que perseguíamos ese sueño de mezclar el rock con la música de baile; ahora nuestra inspiración puede seguir siendo el ambiente de Manchester pero no el de los Happy Mondays y Stones Roses, sino el de toda la influencia del house de Chicago. Hemos vuelto un poco a eso y era una manera de escarbar, de seguir buscando ese alma, lo más puro de esas fiestas y raves, de la hacienda, todos esos DJs al principio que hacían esa música electrónica ingenuamente que no sabían que estaban inventando este sonido.

P: Habéis incorporado elementos del folklore vasco como txalaparta, alboka, irrintzis. ¿Cómo surgió la idea de mezclar el sonido tradicional de vuestra tierra con un sonido house o más electrónico?

Deu: Nosotros teníamos claro que queríamos cambiar, pero queríamos ir hacia cierta electrónica, pensábamos que cada vez estábamos comprando más sintetizadores, que igual antes no habíamos explorado tan efusivamente ese campo y lo dejábamos solo para las bases.

En el estudio de Red Bull, a partir de intentar una colaboración que al final no salió, nos quedamos con las ganas de probar esos sonidos con la ayuda de Álex Ferrer. Digamos que en el estudio surgió el germen y lo hemos conseguido gracias a Álex. En aquel intento ya estaba el origen de la mezcla del house con nosotros, el toque de pop, y el sonido tradicional vasco. Fue donde nos dimos cuenta que funcionaba y que habíamos dado en una de esas casillas del buscaminas en la que se te abre el saco y todo es más fácil.

Descubrimos un nuevo mundo, nuevos registros, una nueva paleta de colores y eso te da la vida. Cuando creíamos que ya lo habíamos dado todo, nos llegó y lo agradecimos muchísimo, para nosotros entre disco y disco es como una odisea en el desierto, y mola mucho más cuando te encuentras. Tenemos la sensación de que cada vez que nos perdemos y nos encontramos nuestro sonido es más personal, original, aportamos algo. La música se hace de disco a disco proponiendo cosas, no vale conformarse con lo de siempre.

P: Ya afirmabais en Jenesaispop que vuestro próximo trabajo iba a ser un “akelarre-rave”, y no habéis defraudado. ¿Era el resultado que teníais en mente?

Deu: Estamos muy contentos con el resultado, pero sí es lo que teníamos en mente… Cuando empiezas a plantearlo, tienes una vaga idea de lo que va a ser, cuando te colocas delante del lienzo en blanco, tienes una vaga idea de lo que quieres hacer y vas a hacer. El pasar de esa idea a algo material, como es un disco o un tema, es muy diferente.

Pero tenemos la enorme suerte de tener al mejor productor de España en nuestro grupo, hace muy fácil el paso de la idea al resultado del disco. Para mí, (Jon) es el mejor productor que hay porque no hay nadie como él, que te ayude a mejorar los temas, que fue lo que hizo cuando fuimos a grabar con él. Un productor se mete en los temas y tiene tanta o más responsabilidad que el músico en los temas. Tiene la responsabilidad de sacar el máximo de un tema y de un músico, de mantener la grabación tranquila, de mantener a todo el mundo seguro y centrado en sacar el máximo de cada tema y de cada pista. Tenerlo dentro del grupo significa que no hay que explicarle muchas cosas, qué es lo que queremos, de dónde venimos, adónde vemos… Este es mi trozo de “promo” para él. Pero es un reconocimiento no solo a su labor como productor, sino por lo que ha hecho en este disco y la importancia de Jon en el disco y en WAS.

Lo quiero remarcar porque muchas veces se dice “la banda de Deu”, y no es así, puede que se vea esto en directo porque yo soy el que está en el micrófono, pero que nadie desestime la importancia de Jon ni del resto de la banda en este disco y en todos.

P: Pienso en WAS, en We Are Standard, como un grupo que no deja evolucionar en su sonido. ¿Vvais a seguir en esta línea?

Deu: No podemos decirlo aún. Además, nosotros creemos en la evolución en cada disco y vamos a seguir evolucionando eso es seguro. ¿A electrónica o flamenco? No lo sé.

P: Contáis con la ayuda vocal de Cris de Belako, en Until It Melts. ¿Nunca habíais pensado en hacer un dueto con una voz femenina en alguna de vuestras canciones antes?

Deu: Sí, sí. En el segundo disco cuando estuvimos en Londres estuvimos a punto de tener una colaboración femenina. Estamos abiertos a colaboraciones y las hemos tenido, igual no en voces principales, pero sí en coros. No somos un grupo cerrado en ese sentido, ni siquiera estamos muy apegados cada uno a nuestro instrumento. De hecho yo tocaba el bajo antes, pero igual yo no lo grababa pero sí lo tocaba en directo… Simplemente intentamos sacar el máximo de cada uno y esto significa que si yo no soy el mejor para grabar esa pista por lo que sea, por mis habilidades, mi interés, la pista no la tengo interiorizada, no la grabo yo, la graba otro.

Lo de la voz fue igual, yo por mí decía “¡Que grabe Cris todo el tema!”, pero los demás decían que había partes que mejor grabase yo. Nos encanta Cris, nos encantan Belako, su voz es muy sexy, sugerente, sensual, elegante y pensamos que quedaría bien en el tema. Le llamamos y ella encantada, vino a colaborar sin ningún problema. Estamos contentísimos con el resultado.

P: El disco abre con I Like You As You Are, una energía increíble que, sin duda, se ha convertido en vuestro sello de identidad

Deu: Era una declaración de intenciones, es uno de los temas más electrónicos del disco y ponerlo el primero era una declaración para avisar de que este disco iba por este camino, “no se engañen”.

P: En Ardoa repetís una frase bastante peculiar en euskera constantemente, que sería “la muerte de la madre con vino se supera” (“amaren heriotza ardoak ebasten dau”). ¿Por qué esta frase? ¿Qué otras cosas superan WAS con vino?

Deu: Necesitábamos una letra como una especie de mantra, el tema es un poco como una remezcla, un mash-up de varios trozos de piezas improvisadas y quizá por eso, en el disco Bat-hiru de Mikel Laboa, hay un tema que se llama o una frase que dice “amaren heriotza” que es “la muerte de la madre” y supongo que está inspirado en ese tema, en esa frase. Mikel Laboa es parte de nuestra cultura desde siempre, estaba ahí cuando nosotros teníamos cuatro cinco años y es un autor muy estudiado en el País Vasco.

Y bueno, qué superamos con vino, pues algún viaje un poco largo en furgoneta, alguna espera en un festival… ¿a quién no le gusta el vino?

P: Y precisamente creo que Ardoa es el tema más especial. Tiene un aura ancestral muy mágica potenciada por esa especia de cánticos repetidos en el tiempo que se acaban empalmando con una base electrónica. ¿Por qué cerrasteis con esta canción?

Deu: Creemos que los discos no son una colección de singles, creemos que los discos son como una mezcla de jugadores de club, no son estrellas pero son necesarios para el equipo, en este caso para el disco. No todo puede ser como arriba, para que haya relieve tiene que haber arriba y abajo, y esos matices son muy importantes.

Nos dimos cuenta en Day, sobre todo, si tenía un fallo nuestro segundo disco, We Are Standard, era que intentábamos que todos fueran hists, temazos para pista de baile, pinchables… y nos dimos cuenta que era un error, que los grandes discos de toda la vida que nos gustaban son discos que tienen hits, por supuesto, pero que tienen temas que no son hits y le dan una narrativa al disco, matices, suben y bajas, espacio, profundidad… temas más oscuros… y son muy necesarios esos temas.

Pusimos Ardoa al final por esa magia que tiene el tema, y redunda en el concepto, la electrónica un tanto abstracta. Era una manera de finalizar con el tema más mitológico. Reúne los conceptos que hemos estado manejando y mezclando a lo largo del disco pero con un acercamiento distinto, alejado de la base tan house y la melodía pop, enfatizando más los samplers y los sonidos más oscuros o que recuerdan más a cuevas.

P: ¿Y la broma de Eurovisión?

Deu: No, no, mentira todo. No es un camino infranqueable, no nos negamos a nada ni nos consideramos una banda indie, para nada. En todo caso somos una banda pequeña, aunque somos seis en el escenario, pero que no seamos superventas no significa que seamos indie. No tenemos la vocación de ser una banda indie ni de ser una banda solo para 15 personas, todo lo contrario, queremos vender un montón, forrarnos, que se compre nuestro disco en Tailandia o donde sea. Forrarnos como Julio Iglesias y tener un palacio y una piscina con flotador. Aunque no todo el mundo lo expresa así.

No nos sentimos nada identificados con el movimiento indie, nos molaría ser mainstream, ser los nuevos Madonna.