Trepàt: “Habrá más voces femeninas en el próximo disco”

TREPÁT

Sufrimos la crisis del “ya se ha hecho todo”. La mayor parte de los grupos que se cuelan en la radio tienen un sonido que nos recuerdan a algo que se parece a otra cosa. Cada año se crean más festivales en España, pero cuando nos paramos a ver los carteles nos da la impresión de que los nombres de las bandas son siempre los mismos. Aunque, en ocasiones, surgen pequeñas rarezas que rompen con lo establecido, y que pueden perderse si uno no se para a escuchar.

Es lo que sucede con el grupo granaíno Trepàt. Lo diferente asusta y por eso los medios han tardado poco en encontrar etiquetas apropiadas para su música. “La gente tiene la necesidad de encasillar en su cabeza lo que está escuchando. Creo que buscan un referente, sobre todo español”, admite Miriam Cobo, guitarrista de la banda con la que pudimos hablar tras su paso por Madrid.

Os han comparado con muchas bandas. ¿Alguna os ha sorprendido especialmente?

Nos hablan mucho de grupos de la movida y de los años ochenta. Lo hablamos en el grupo, sí quizás hay algún toque muy dramático en las letras y en la interpretación de Juanlu, pero la verdad que, aunque esa música nos guste y la hayamos escuchado en otra época de nuestra vida, no nos influye tanto a la hora de componer. Nos influyen más grupos más actuales, sobre todo de fuera de España.

Hablando del tono, me llama la atención el contraste entre esa voz dramática de Juanlu y la parte instrumental que suena mucho más animada.

(Risas) Creo que es algo casual. Cuando empezamos a componer melodías nuevas Juanlu viene con un esbozo de la canción de él cantando con la guitarra y a partir de ahí empezamos a trabajar. Suelen ser cosas que ocurren casi por accidente. Empezamos a tocar, a trabajar y a buscar qué texturas queremos que lleguen y si de repente aparece una melodía happy pues es casi por azar.

¿Cómo empieza Trepàt?

El grupo empezó hace unos seis años. Juanlu tenía sus canciones, más tipo guitarra y voz, curiosas pero más simples en la composición. Quería presentar una maqueta para un concurso y le dijo a una compañera de la carrera, a Patri, que él solo con la guitarra no se sentía tan cómodo y ahí empezó. Me avisó a mí, que era también amiga suya, entró Mari Carmen que estudiaba oboe, añadimos batería… Esa era la formación inicial, que éramos cuatro chicas y un chico. Ahora somos dos chicas y un chico. Solamente el teclista estudió conservatorio. Los demás hemos sido autodidactas y muy melómanos. Hemos tenido mucha influencia de nuestros padres que también han sido muy melómanos.

Cómo veis la escena musical en Granada, ¿sentís que es más complicado sacar una banda adelante que en ciudades más grandes?

Sí hay bastante diferencia. Para empezar porque muchos medios de comunicación están ahí, es más fácil hacer entrevistas, ir a la radio, participar en certámenes… sí que es verdad que aquí está un poco limitado. Por otro lado, Granada es una ciudad donde hay muchos estudiantes y la música siempre ha estado metida en ese mundo joven. Es cierto que hay mucha diferencia a montar un grupo aquí que a hacerlo en Córdoba o Almería, tocar aquí es fácil pero salir de Granada… ahí es donde hay más dificultad. Por eso estamos agradecidos al sello, Miel de Mosca, porque nos han empujado mucho a que se nos escuche fuera.

Parece que en vuestra música hay cada vez más presencia de voces femeninas, ¿vais a seguir por ahí en el próximo álbum?

Estamos trabajando en ello. Antes siempre cantaba Juanlu, ha sido a base de ir probando y también que nos gustan mucho los grupos con voces femeninas y éramos tantas chicas que decíamos: “¡Joder!, ¿Y cómo no estamos metiendo más voces?”. Lo trabajamos mucho en la grabación del último disco y cada vez lo practicamos más. Incluso partes que en el álbum no se hacen así, en directo las cantamos o Patri o yo. Si te cuento una anécdota, estuvimos tocando en Pamplona hace poco en un festival organizado por algunos miembros de El Columpio Asesino. Allí les conocimos por primera vez, y Cristina (guitarra y voz de la banda) nos insistía: “hay que dejar que canten las chicas, hay que motivarlas para que canten”. Fue una anécdota muy bonita y nos lo hemos tomado al pie de la letra. Sí que es cierto que Juanlu lleva ya cinco años formándose, ha hecho un trabajo con la voz impresionante,  y es un proceso de aprendizaje, y nosotras estamos empezando ahora. Pero estoy segura de que habrá más voces femeninas en el próximo disco.

También al principio llamábamos la atención porque muchas veces encuentras bandas de chicos tocando instrumentos y la chica es la que canta, la chica guapa rodeada de chicos. Y al principio nosotros éramos justamente lo contrario. Chicas tocando instrumentos y el que cantaba era Juanlu. Eso ha sido muy recurrente y nos lo decían mucho en las entrevistas. Pero bueno, es un trabajo muy bonito, ahora estamos trabajando para que el teclista también meta voces. Nos gusta trabajar las melodías vocales como hacen grupos como Arcade Fire.

¿Cuál va a ser el siguiente paso?

Aprovechar los conciertos, cerrar festivales para verano y, de cara al año que viene, ya estamos planteándonos en qué momento sacar el disco.

¿Tenéis muchos temas preparados?

Sí tenemos temas nuevos y lo que tenemos que hacer es dedicarles tiempo, porque hemos estado muy centrados en el directo. Ahora mismo el grupo está en un punto compositivo super bueno.

Vuestro segundo disco se titula El amor está en la tierra. Con la que está cayendo, ¿dónde encontráis vosotros el amor?

Justo por eso se llama así el disco. Hay tantas cosas malas que el título era un poco decir: vale, todo está fatal y todo es una mierda pero el amor está en la tierra y en las personas, sobre todo en aquellas que nos vamos encontrando por el camino. En familiares que te apoyan al cien por cien aunque tengamos a veces que compaginarlo con trabajos precarios. Y en los amigos, han influido mucho en las letras, toda esa gente que hemos ido conociendo en nuestra etapa de juventud. Y el amor pues está en las personas, en las que conocemos y en las que están por conocer.