The Zephyr Bones: “Se puede vivir de la música: lo hicimos, lo hacemos y lo seguiremos haciendo”

THE ZEPHYR BONES - CRAZYMINDS

Música con m mayúscula. The Zephyr Bones no se toman su pasión a broma: ya sea desde el escenario o bien escuchando sus canciones en cualquier parte se nota su particular mirada musical hacia la vida. Una visión acertada: sin la música el mundo no podría existir. ¿Para qué existiría, sino? The Zephyr Bones son Brian, Jossip, Nico y Marc. Y todos aquellos, al menos unos minutos, que les ven interpretar alguna canción en salas de conciertos o trenes. Desde 2013 y hasta el infinito, con especial mención en 2016 con nuevo disco.

Tras haber sido uno de los grupos revelación durante el 2015 y haber tocado en escenarios como el SOS 4.8 o el Primavera Sound, no deja de sorprender la sencillez con la que interpretan sus temas pero la cálida e intensa onda con la que llega a oídos y cabeza. Y es que desde su fichaje en el sello La Castanya, las cosas no les podrían haber ido mejor. Entre sus notas se encuentran puntos psicodélicos en una gran base beach wave, etiqueta con la que les gusta autodefinirse.

¿Cómo empezasteis la aventura musical bajo el nombre de The Zephyr Bones?

Todo comenzó cuando Jossip y Brian se reencontraron en Barcelona durante las navidades de 2013. Por ese entonces ya teníamos varias canciones grabadas y muchas ganas de tomarnos la música en serio. Buscamos la manera de llevar nuestras canciones al directo y de ahí creo que ya no paramos. El nombre está inspirado en un team de skaters de los 70’s, hay una película sobre ello. En una noche de sangría y patinaje nocturno dijimos: ¿Por qué no Zephyr Bones? Simplemente sonaba bien y sentimos que encajaba con el espíritu de las canciones.

Vuestro primer EP, Wishes/Fishes (2014), fue un canto a lo pop y al sonido veraniego psicodélico más actual. ¿Cuál fue el motivo de empezar en el mundo de la música con este registro?

No hay ningún motivo en particular, pero antes de publicarlo teníamos un montón de canciones grabadas, algunas sonaban un poco más electrónicas y otras más rockeras. Al final escogimos estas cuatro canciones porque sentimos que juntas contaban una historia.

Las etiquetas en el mundo musical ahora mismo son tan específicas que el público a veces no sabe cuál es el sonido real de una banda hasta que la escucha. ¿Os identificáis con la etiqueta beach wave?

Claro, se nos ocurrió para cuando nos preguntaran: ¿Qué tipo de música hacéis? Antes de eso no lográbamos ponernos de acuerdo a la hora de etiquetar nuestra música. Aún hoy creo que ninguno de nosotros lo tiene demasiado claro. El proceso de composición y producción es intuitivo, pocas veces tenemos la certeza de lo que queremos. En ese sentido es emocionante porque el resultado siempre es una sorpresa.

¿Os sentís una banda similar a The Drums o DIIV, con quienes se os compara?

Seguramente hay un nexo con DIIV en nuestros temas más guitarreros. Cuando escuchamos por primera vez How long have we known nos sentimos súper identificados, como si alguien estuviese pensando lo mismo que nosotros en otra parte del mundo.

Los sintetizadores y la compensaciones entre guitarras y bajo os hacen conseguir vuestro punto íntimo. ¿Cuáles han sido vuestros referentes a la hora de formar la banda, más allá de los antes mencionados?

El surf, los primeros tres discos de Black Sabatth, el Innerspeaker de Tame Impala, que seguramente a muchos nos marcó; Triptides, Grizzly Bear, Lotus Plaza (proyecto de Lockett Pundt, guitarrista de Deerhunter) y muchos más que nos han influido de manera misteriosa y subliminal.

El SOS 4.8, el BIME y hasta el Primavera Sound han sido escenario de vuestros conciertos, y ya lleváis recorridos miles de kilómetros a diferentes países. ¿Os esperabais conseguir este éxito tan rápidamente?

Cuando publicamos el EP no conocíamos a nadie, sencillamente depositamos nuestros deseos en él y las cosas se fueron dando más o menos solas. Encontrarnos con gente como La Castanya o haber tocado en un montón de sitios son cosas que no teníamos presupuestadas, ha sido toda una aventura desde que publicamos el Wishes/Fishes. Probablemente lo mejor está por venir…

En ese sentido, ¿el fichaje con el sello La Castanya os ha beneficiado?

Conocimos a Joan en el verano del 2014 cuando nos fue a ver a un concierto en Flamingos Gallery. No fue el mejor bolo de la historia: nos equivocamos y sonó bastante mal en parte porque el sitio no estaba habilitado para conciertos y no teníamos ni amplificadores. Sin embargo, Joan nos dijo de tocar en el Ronda junto a Univers y Beach Beach, que presentaba disco. Recordamos ese concierto con mucho cariño porque fue una especie de consolidación. Los Guardia son gente que cree mucho en la música y nos sentimos arropados trabajando con ellos. ¡Siempre hacen que pasen cosas!

Vice dice de vosotros que vuestras “melodías difusas y pop son un golpe de serotonina”. ¿Creéis que vuestras canciones tienen un punto psicodélico agresivo?

El Wishes/Fishes es nuestro único trabajo publicado y lo consideramos bastante buena onda. Nuestras canciones definitivamente tiene un punto psicodélico pero creo que están bastante lejos de la agresividad, no es eso lo que queremos transmitir.

¿Hacia dónde se dirige ahora vuestra música?

Las canciones que estamos haciendo actualmente y las que saldrán en el disco que publicaremos este 2016 las vemos como una evolución del Wishes/Fishes, hemos agregado más sintetizadores y más elementos para que suene más grande y espacioso. También están mejor compuestas. Intentamos llevarlo más allá del “hit veraniego” y mostrar también un lado más oscuro, sin perder el cuidado por la melodía y el punto de vista pop.

¿Creéis en la música como forma de vida a pesar de las dificultades que la cultura tiene para subsistir en este país?

Prácticamente tenemos la obligación de creer en la música como forma de vida, ya que venimos haciéndolo desde que llegamos a Europa. Con momentos de mayor o menor abundancia, siempre hay formas de ganarse la vida con la música, sea haciendo bolos, cantando en la calle o en los trenes o haciendo grabaciones. Claro, muchas veces es difícil, pero vale la pena al darte cuenta que estás viviendo de lo que te apasiona y lo que te gusta de verdad, cosa que, creemos, todo el mundo debería aspirar a ello, a vivir haciendo lo que realmente te gusta porque marca una diferencia en la calidad de vida, aunque requiera un esfuerzo y una disciplina importantes. Claro que se puede vivir de la música: lo hicimos, lo hacemos y lo seguiremos haciendo, intentando siempre apuntar un poquito más alto claramente.

Suponemos que con la frescura de vuestras canciones, queda mucho The Zephyr Bones para rato. ¿Qué proyectos os lleváis entre manos para el futuro?

Además de la dominación mundial, estamos preparando una larga duración que verá la luz en el 2016, estamos emocionados por esto y creemos que lo mejor está por venir. Hay ganas de salir a tocar fuera y hacer más videoclips, trabajar más la parte visual del grupo y finalmente terminar el próximo año agotadísimos.