Ramírez Exposure: “En este país aún miran raro al músico”

Ramírez Exposure es un tipo inquieto y alejado de los convencionalismos. Lo suyo es volar lejos, sin complejos y dejando amigos y loas por donde pisa. Su música y sus palabras son tan intensas como este artista con aroma internacional que no olvida sus raíces valencianas. Su nuevo disco lleva unos meses encandilando a los sibaritas de la música gracias a un sonido mimado por colaboradores como Jesus and Mary Chain o Kevin Stringfellow.

En junio hemos podido disfrutar en Madrid y Valencia de un par de anticipos de su futura gira junto a Luna que le llevará a cinco ciudades españolas en octubre. Una cita con un pop fresco e irreverente que ya ha conquistado Estados Unidos, tras su visita al South By SouthWest de Austin. Hablamos con Víctor, la cara visible de un proyecto con mucho que decir.

¿Después de tocar en SXSW cómo es tocar en España?

Emocionante, sobre todo si es en el Teatro Del Arte de Madrid o en mi tierra valenciana. El Teatro del Arte es un sitio fantástico.

¿Qué te ha parecido Austin?

Es una ciudad con una energía muy especial. La música está en todas partes.

¿Cómo surgió lo de grabar parte de tu disco en Nueva Jersey?

Marc Jonson (uno de los productores de mi nuevo disco) es de Plainfield NJ y cuando surgió la posibilidad de colaborar juntos me dijo que la mejor forma de hacer este disco era grabarlo en su estudio. No me lo pensé dos veces y me subí en un avión.

¿Hay más opciones para el músico en USA que en España?

Son culturas diferentes. En Estados Unidos ser músico es algo completamente normal, en España no. En este país aún te miran raro.

¿Cómo conociste a Ken Stringfellow, de los Posies, REM o Big Star?

Fue a raíz de un concierto que di en París con el primer grupo que tuve. Ken estaba entre el público y desde aquel momento conectamos y empezamos a trabajar juntos en algunos discos.

¿Cómo fue trabajar con Ken, Richard Lloyd, Brian Young o Marc Jonson?

Lo veo como un impulso enorme para mi carrera y me produce mucha felicidad que estén todos en mi disco. Que músicos de tan inmenso talento hayan visto algo en mis canciones es un regalo enorme.

¿Están tan lejos del nivel medio de la escena española o se han acortado las distancias?

¿Lejos en qué sentido? En España estamos a años luz de todos ellos. Es algo cultural que viene de muchos años atrás.

¿Con qué músicos con los que has trabajado te quedarías?

Todos me han aportado lo que yo necesitaba en cada momento. Para mí, Joaquín Pascual, Ken Stringfellow y Marc Jonson están al mismo nivel y cada uno de ellos tiene su propio universo personal a través de las canciones. Siempre me gusta trabajar con gente que cree profundamente en lo que hace, sin tonterías.

¿Cómo reacciona el publico americano ante el pop español?

No considero que mi música pueda englobarse dentro de lo que aquí llamamos pop español. Creo que el público americano capta lo que yo trato de transmitir con mis canciones. Un periodista de la web Wbez 9.5 de Chicago dijo que mi música, a pesar de venir de unas referencias muy refinadas y concretas, puede llegar a todo tipo de público. Si eso es así, me alegro mucho.

¿Qué diferencias hay entre ambas escenas?

Allí hay menos complejos que aquí.

¿Por qué empezaste a componer?

Porque me estaban absorbiendo los sesos en el colegio con mentiras y necesitaba algo que me hiciese sentir bien.

¿Cómo fue grabar un disco a los 18 años?

Revelador, raro y emocionante.

¿Hay una edad idónea para grabar un disco?

No lo creo, pero cuanto antes entras en un estudio es mejor. Me hubiese gustado crecer en un ambiente más musical con acceso a muchos instrumentos desde muy pequeño.

¿Qué bandas jóvenes escuchas?

Me gustan Real Estate pero tampoco es que sean jovencísimos.

¿Sigue siendo el pop, en general, inesperado?

El pop siempre te da sorpresas. Lo que pasa es que hoy en día es muy difícil disfrutar de la buena música al máximo nivel porque hay un cinismo muy molesto y constante circulando en el aire, tanto entre la gente joven como en la gente “adulta”. Es algo que no me extraña teniendo en cuenta cómo está el mundo.

¿Qué quieres contar con tus canciones?

Mis letras son mis historias y se prestan a mil interpretaciones precisamente porque son abstractas. En ellas ofrezco al oyente un paisaje abstracto. Si por ejemplo prestas atención a la letra de The Heartbreak Kid, es una auténtica marcianada pero representa el pequeño mundo que yo me he creado y en el que me siento a gusto. Hay que huir de los clichés, siempre. Eso tiene un sentido muy importante para mí.

¿Es la sencillez la clave del pop?

Depende de lo que quieras transmitir pero para mí sí. Mis melodías son como de jardín de infancia. Lo veo como algo totalmente positivo. Y no es fácil. La gente se cree que porque algo sea sencillo es fácil. No, no es fácil.

¿Qué influencias has tenido en tu música?

Pues te digo algunos de los grupos y artistas que más me gustan: The Beach Boys, The Beatles, Marc Jonson, George Harrison, R.E.M, The Apples in Stereo, Big Star, XTC, East River Pipe, Beck, Bob Welch, Ariel Pink, Brian Eno y muchos más.

¿Cómo es salir de gira?

Es un trabajo.

¿Qué historias curiosas de giras nos podrías contar?

En el festival SinSal hay fantasmas.

¿Qué concierto diste que siempre recuerdas?

Tengo muy buen recuerdo del FIB y del Festival SinSal con Marc Jonson. Ambos fueron muy especiales.

¿Prefieres salas pequeñas, grandes recintos o festivales?

Salas pequeñas y festivales.

¿Qué proyectos tienes en este momento?

Estoy centrado únicamente en Ramirez Exposure. Quiero sacar el máximo número de discos posibles y sobre todo que incluyan buenas canciones.