Polock: “Viajar y tocar es una liberación para el grupo”

Los valencianos Polock acaban de lanzar Magnetic Overload (Sony), su tercer álbum de estudio. En casi una década de trayectoria, han pasado de ser etiquetados como “Polock= The Strokes + Phoenix” en Japón (sí, Japón) a abarcar sonidos analógicos en los que los sintetizadores y el fuzz de las guitarras crean melodías cargadas de personalidad. Nos reunimos con ellos en Barcelona y charlamos sobre  Ennio Morricone, el público japonés, la conexión entre la banda y el FIFA y por supuesto, su música.

Han pasado tres años desde que publicasteis Rising Up (2014, Mushroom Pillow) . Puede parecer un periodo largo de tiempo pero tampoco da la sensación de que hayáis dejado de girar ¿En qué momento se concibe Magnetic Overload?

Pablo (Pb): Hemos seguido haciendo cosas, pero en realidad desde hace un año y medio ya empezó a gestarse el disco.

Papu (Pa): Sí, hacíamos muchas menos cosas. Compaginábamos de vez en cuando algún concierto o viaje.

Marc (M): Pero el último año y medio ha sido más de estar en el local.

¿Todos los temas son nuevos para este álbum o salen de descartes de discos anteriores?

M: Hay un tema que sí que hace nueve años que lo tenemos y al que no le habíamos encontrado el sentido hasta ahora. Es el que da nombre al disco, Magnetic Overload.

¿Hace nueve años ya teníais el título?

M: No, antes se llamaba Sky. Lo teníamos desde que empezamos. Finalmente ha encajado en lo que hacemos.

Pb: Es curioso porque además es una balada súper clásica.

Es el séptimo tema del álbum. En Rising Up el séptimo corte también daba nombre al disco, por lo que hay cierto paralelismo en vuestros discos.

Pa: ¿A sí? Podría ser…

M: Sí, sí. Solemos poner las instrumentales a mitad de álbum.

¿Este orden es algo intencionado?

Pb: El orden de los temas sí, pero más por musicalidad y ritmo.

M: Nos gusta que el disco tenga un sentido y que a la hora de escucharlo una canción enlace mejor con la siguiente. Eso sí que lo miramos.

Pb: Todo el mundo piensa que la instrumental tiene que ser la primera o la última. Nos gusta más meterla dentro del barullo de las otras canciones. Que no sea evidente.

M: Entendemos el disco como un conjunto, algo que es raro ahora. A la gente le gusta escuchar singles. A nosotros nos gusta escuchar discos enteros, desde el principio hasta el final.

En Rising Up empieza a cobrar protagonismo un tipo de sonido más analógico, algo que es totalmente apreciable en Magnetic Overload ¿De dónde sacasteis las ideas y el material para este nuevo sonido?

Pa: En parte fue porque Rising Up nos quitó vida. Fue un disco que tardamos muchísimo en hacer y que fue muy laboriosio. Cada canción tenía muchas partes y cada parte muchos arreglos. Que todo eso esté en sintonía y fluya bien es muy complicado. Y lo conseguimos. Pero en esta ocasión queríamos hacer algo más directo y ser más selectivos en ese tema; darle más importancia a lo que realmente lo requería. Quisimos hacer canciones más directas, más rock de bandas, de garaje.

¿Magnetic Overload ha sido igual de laborioso o habéis ido más rodados?

Pb: En alguna canción nos hemos entretenido más, pero han salido bastante fluidas. Hay canciones que se han hecho en un día. Lo que pasa es que hemos estado meses, porque la dejas hecha en un día, te pones a hacer otras, vuelves, la recuperas para hacer cambios, Papu viene y dice que quiere cambiar alguna parte o letra… Las vas construyendo, pero lo lo que es el esqueleto de las canciones lo vomitamos en una noche. Eso pasaba en Rising Up, pero eran cuatro vomitadas de esas a la vez.

M: Vomitadas dice… (se ríen) En Rising Up teníamos muchas partes que había que unir.

Pa: Era como un puzzle de 5.000 piezas del mapamundi.

¿Y os entendéis bien a la hora de cuadrar todas las ideas?

M: La verdad es que entre nosotros tres nos entendemos a la perfección. Por eso ha ido más rodado con este disco. Entre nosotros había mucha comunicación y a veces sin hablarnos ya sabíamos lo que queríamos.

En Getting Down From the Trees (2010, Mushroom Pillow), vuestro primer trabajo, la sonoridad de las canciones evocaba más a grupos y artistas contemporáneos. Magnetic Overload tiene una esencia y un sonido más setenteros, ¿cuáles han sido vuestras influencias?

Pa: Ha habido un montón. Los Beatles siempre están ahí para nosotros. También Beach Boys o Black Sabbath, a los que escuchábamos por el tema de las guitarras. Así más moderno quizás The Last Shadow Puppets, Metronomy y grupos así.  También es tocar. Tocábamos los tres y nos salían cosas chulas que al final plasmas con lo que tienes en ese momento. Nuestro técnico nos había dejado varios pedales de fuzz y empezamos a interesarnos cada vez más por ese sonido “reventado” de guitarras. Antes era impensable para nosotros. No nos hubiésemos imaginado grabando guitarras muy distorsionadas, con cuatro pistas a la vez y la voz siguiendo la melodía. Nos gusta que cada disco sea una historia diferente.

Precisamente al principio erais cinco y ahora sois tres. ¿Cómo se va a a trasladar eso al directo? ¿Adaptaréis los temas de antes a vuestra nueva estructura y sonoridad?

M: Sí, pero en directo somos 5. Llevamos a un teclista y a un bajista, David y Jose. De hecho, hemos retocado alguno de los temas de los anteriores discos. Les hemos dado el cariz del nuevo disco.

Llama la atención que a uno de los temas de Magnetic Overload lo habéis llamado Morricone ¿Ha sido Ennio Morricone una influencia para vosotros?

Pa: El título sí. No ha tenido influencias de forma directa al principio, pero el riff de guitarra principal de la estrofa nos recordaba un poco al western. Cuando hicimos la demo la llamamos así. Luego ya fue ganando carácter y se iba pareciendo a lo que es ahora. Al final la canción ha tenido un sentido y el título puede servir de homenaje, quizás no directo, pero está ahí. Te puede recordar o te puede parecer una mierda (ríen todos). Que alguno pensará “estos chavales ponen Morricone y aquí no hay nada de Morricone”.

Habéis cambiado de discográfica, ahora estáis con Sony ¿Cómo ha sido el cambio?

Pa: Cuando sacamos Rising Up no sentimos que detrás del disco hubiese un apoyo. Como era nuestro último disco con la anterior discográfica, al terminar solo queríamos ponernos a trabajar en cosas nuevas por nuestra cuenta y buscar nuevos sellos y gente que tuviese ganas y comprendiese la banda de verdad. Nos metimos en el estudio, grabamos tres temas por nuestra cuenta y a raíz de eso empezamos a tener contacto con Sony a los que les moló mucho lo que se estaba haciendo. Acabamos firmando con ellos.

Habéis tocado en países de Europa, Estados Unidos y hasta en Japón, ¿os sentís a gusto fuera?

M: Nos encanta.

Pb: Hemos tocado mucho en Francia. También en Inglaterra y Holanda.

M: Estuvimos en Estocolmo.

Pa: Allí es cuando realmente te sientes a gusto. Al final, lo pasas muy bien cuando tocas en España, pero al cantar en inglés tienes la oportunidad de tocar fuera. Viajar y tocar es una liberación para el grupo. Aunque no sea gran cosa para nosotros es importante.

Pb: El tocar y viajar con el grupo te da muchas vivencias. Nosotros lo disfrutamos a tope.

Quizás una de los aspectos más llamativos de cuando sacasteis vuestro primer disco fue que no tardó mucho en publicarse en Japón, ¿cómo sucede eso?

M: Se pusieron en contacto ellos de hecho. Era una discográfica a la que le gustó mucho el disco. No sé si lo escucharon por MySpace o por dónde. Licenciaron el disco allí y al cabo de un año la discográfica ya estaba diciendo que hiciésemos un par de conciertos en Japón. Fuimos y aquello fue la bomba.

¿Qué tal la experiencia de tocar en Japón?

M: Fue una locura. Llevamos dos maletas llenas de merchandising y una hora antes del primer concierto nos pusimos ahí a vender con las maletas y en diez minutos todo había volado. Las dos salas llenísimas. Se sabían las letras de principio a fin y eran muy respetuosos. Cuando acababas el tema te aplaudían y luego silencio total.

Pa: No te esperas que haya gente tan diferente en el mundo. Lo puedes ver en películas, pero hasta que no interactúas con ellos no te das cuenta. Que a miles de kilómetros vaya gente a escucharte y se sepan las canciones es muy bonito.

¿Seguís teniendo éxito allí?

M: Hace nada nos dijeron que el tercero también se va a licenciar en Japón. Al parecer les ha flipado bastante. A ver si volvemos, la verdad.

Uno de los temas de Rising Up, Everlasting, salió en una edición del FIFA. Quizás para algunos fans este tipo de acciones resulta desconcertante, ¿recibisteis alguna crítica?

M: No, de hecho todo el feedback ha sido muy positivo.

Pa: Es que la lista del FIFA no es una lista cualquiera. Las recopilaciones que hacen suelen estar muy cuidadas. Iba a un público muy específico.

Pb: Con una marca de zumos si que hubo más risas. Fireworks salió en este anuncio y la verdad es que hubo algunas risas.

M: Bueno, fue entre nosotros y con colegas. Pero cuando nos dijeron lo del FIFA nos quedamos alucinados. De hecho cuando estábamos grabando el disco estábamos jugando al juego.

Pb: Los mayores vicios que nos hemos pegado jugando al FIFA han sido durante esos días. Por la mañana en el estudio y por la noche con la consola.

Pa: En realidad todo fue por una llamada de Messi (ríen todos).