ODIO PARÍS: “No tenemos término medio, somos bastante apasionados”

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Hablar de Odio París es hablar de shoegaze y comparaciones innevitables con grupos como Los Planetas o The Pains Of Being Pure at Heart. El grupo de Barcelona ha tardado cuatro años en sacar su segundo trabajo, Cenizas y flores, el pasado 15 de enero. Tras una racha convulsa para todos los miembros del grupo, este disco promete plasmar todas las emociones y vivencias de Odio París en el tiempo que permanecimos a la espera de Cenizas y flores. Además, han cambiado de sello discográfico a Mushroom Pillow, cuentan con Hans Krüger como productor y con Joe Lambert en la masterización.

Hablamos de su disco, sus letras, su silencio y, sobre todo, de su música con ellos:

Sacasteis “Cenizas y flores” hace dos semanas. ¿Cómo veis que lo están recibiendo el público y la crítica?

Óscar: Estamos bastante contentos, creemos que ha tenido muy buena acogida. Teníamos un poco de miedo, por el tiempo que ha pasado entre disco y disco y por ver si la gente se acordaba de nosotros y a ver qué les parece… pero el recibimiento ha sido bastante bueno, tanto por las críticas como por los fans por las redes sociales, estamos viendo muy buena acogida

¿Por qué ha habido tanto tiempo entre un disco y otro?

Óscar: Han ocurrido varios factores, podríamos resumirlo en que se nos complicó la vida en general después de grabar el primer disco. Estuvimos casi dos años y medio girándolo en directo y luego participamos en varios recopilatorios, como el de Los Planetas, y luego decidimos entrar a componer el disco, casi tres años después de sacar el primer LP en 2011. Y cuando nos pusimos a buscar el sonido, las maquetas… tuvimos algún problema en el grupo, como que el bajista lo dejase, porque teníamos caminos paralelos y cada uno decidió emprender caminos diferentes; hubo otro factor importante como el cambio de discográfica, que tardó en formalizarse casi un año, además algunos hemos sido padres en el grupo, hemos tenido algunas pérdidas familiares… nos ha pasado un poco de todo

“Camposanto”, el primer single que pudimos escuchar, juega con la muerte y su simbología. ¿Por qué escogisteis esta temática?

Óscar: Como somos un poco pesimistas, va con nuestro carácter, pero al mismo tiempo nos gustan los contrarios y hablar de Uno de noviembre del primer disco, que también trata esta temática y es un poco más pesimista incluso. En ese sentido y en este disco en general, creo que hemos sido más optimistas, hemos intentado darle más luminosidad a los estribillos y las letras, y queríamos mostrar un poco más de optimismo pese al recorrido entre disco y disco, en el que lo hemos pasado un poco mal.

Hemos querido reflejar en las letras todas estas vivencias emocionales y personales que al final ha tenido un buen final para nosotros, que ha sido la elaboración y la composición del segundo disco. Camposanto escogimos que fuera el primer tema, primero por el nexo que tiene entre el primer disco y el segundo, porque aunque haya una evolución, creemos que es el nexo que une perfectamente el primer disco con el segundo a nivel musical y a nivel de letra. Nos gusta navegar en estos terrenos oscuros y de estas temáticas

¿Qué canción pensáis que es la representativa de “Cenizas y flores”?

Óscar: Creo que hay varias, no nos podríamos quedar solo con una. Camposanto es muy representativa, reúne todos los conceptos que son Odio París, melodías, letras oscuras y sobre todo el tema de la evolución, le hemos querido dar una mayor importancia a la electrónica y el muro de guitarra está más elaborado… Geometría coaxial puede ser un tema bastante representativo también, porque si lo cogemos como un elemento individual, es más de corte pop, más ‘90s, más convencional entre comillas. El último deshielo también podría ser muy representativo, por el uso de las secuencias rítmicas…

Os gustan mucho las contradicciones, las dicotomías en las canciones y sus letras, y habéis continuado con esta característica en “Cenizas y flores”

Óscar: Sí, intentamos volcar todas nuestras experiencias en nuestras letras y nos representa fielmente, porque somos un poco… no tenemos término medio, somos bastante apasionados. Y realmente sí, nos lo tomamos todo muy en serio, en el grupo hemos tenido problemas por ello también. La manera de afrontar las cosas es muy seria

¿Es también el nombre del disco fruto de este sello vuestro?

Óscar: Sí, le quisimos dar este nombre porque es un cierre de que se acaba una etapa y empieza otra, podríamos decir que es como el ave fénix que renace de sus cenizas, tomándolo como un ejemplo. Por el tema de contradicciones y por el cambio de etapa, de empezar una nueva

Si hay un cambio notable en vuestro sonido es el nuevo protagonismo que le dais a la voz y que antes no se veía con tanta claridad. ¿Queréis resaltar más la intencionalidad de las letras? ¿Vais a seguir en esa dirección?

Óscar: Quizás sí sigamos. En el primer disco nosotros llevamos la producción, con la ayuda del técnico del estudio, y mucha gente nos dijo, “oye, no se entiende una mierda de lo que cantáis, a ver si para el próximo subís un poco la voz”. Algo que siempre se nos quedó para grabar el segundo disco fue darle más importancia, no a las letras, porque ya las tenían, sino a la voz. No de una manera intencionada, quisimos darle más volumen, pero quien nos ha ayudado en este aspecto en Cenizas y flores ha sido Hans. Es un productor experto, queríamos un sonido más abierto en este disco que el anterior, donde cada instrumento tuviese un poco perfectamente delimitado su campo, y eso hace que se entiendan todas las canciones de una forma englobada y que la voz se escuche más.

Queríamos un poco subir la voz pero sin pasarnos, porque consideramos que la voz está al servicio de la canción, y no queremos que destaque más que el instrumento

En esta ocasión contáis con un productor, nada más y nada menos que Hans Krüger, ¿de qué forma ha incidido en vuestro trabajo?

Óscar: Realmente con Hans nos entendimos a la primera, hemos trabajado muy bien con él, nos hemos entendido y hemos conectado a nivel personal, hemos compartido muchísimas cosas… Nos caló a la primera. Nosotros teníamos una idea de cómo queríamos este disco, queríamos un sonido más amplio. Hans lo supo entender y, digamos que empezó a corregir vicios. Nos gustan mucho las guitarras, el ruido, y Hans lo supo contener, dando más importancia al efecto, que no a las distorsiones o al fuzz. Metíamos más efectos a las guitarras, bajamos la distorsión… Damos más importancia a los teclados, secuenciamos los ritmos… Hemos encontrado un equilibrio bastante notable comparada con la música electrónica que queríamos aportar y la distorsión de guitarra

Además, los sintetizadores también han encontrado un mayor protagonismo en este álbum…

Óscar: Sí, queríamos que el sonido fuese en ese sentido, en jugar con ritmos secuenciados, con cajas de ritmos… Y nos costó un poco, porque hicimos bastante experimentación en el local, a veces nos pasábamos un poco y sonaba más electrónico… Encontrar el punto medio ha sido gracias a Hans. Era la intención, esta evolución en el segundo álbum

Habéis cambiado de discográfica a Mushroom Pillow, ¿cómo ha sido el cambio?

Óscar: Tiene muchos años de experiencia, conocen perfectamente al mercado discográfico, hay muchos departamentos… Lo hemos notado en el tema de os recursos, el disco está masterizado en Nueva York… Se nota porque ha habido un buen presupuesto para grabar el disco y la discográfica ha apostado muchísimo por nosotros

Marcel es el maquillador de vuestras canciones, ¿en este disco habéis compuesto simultáneamente? ¿Teniendo en cuenta al teclado en la composición de las melodías desde cero en vez de que luego Marcel les aporte color?

Óscar: Una canción se tomó conjuntamente, que fue El último deshielo, Marcel trajo los acordes de la canción, partiendo de una pauta electrónica. El resto de las canciones las componemos y se aprecia en que son guitarra y melodía, luego vamos al local de ensayo y a partir de ahí cada uno va aportando con su instrumento y Marcel se encarga de ponerle el toque final

Vuestra primera maqueta, “Número 1”, tuvo un éxito increíble, pero no os convencía su sonido. ¿Estáis satisfechos con “Cenizas y flores”?

Óscar: Estamos muy contentos con el sonido que hemos conseguido, pero creemos que podemos evolucionar más y llegar más lejos con lo que tenemos en mente. El disco está muy bien, estamos muy contentos, pero para el tercero vamos a seguir evolucionando

¿Qué emociones pretendéis despertar en vuestro público?

Óscar: Principalmente que a la gente le llegue, que lo interprete, que les guste, que se vea la emoción que hemos volcado en el disco. Es cierto que cada artista, músico o compositor le mete mucho corazón a lo que hace y nosotros también, pero le metemos mucho estómago. Queremos que se entienda el concepto global del disco, han sido casi cinco años, queremos que se aprecie por qué hemos tardado tanto en sacar el disco. Que la gente disfrute de la música pero que la entienda, que le llegue

¿Cómo es un concierto de Odio París en directo?
Óscar: Odio París es un grupo al que le gusta mucho el shoegaze, el muro de guitarra, el ruido y el público va a disfrutar y sentirlo más amplificado que en el disco