Mystic Caravan: “Si no nos lo creemos nosotros, no se lo va a creer nadie”

Queda esperanza para el rock de guitarras. En la programación de conciertos en Barcelona (y poco a poco en el resto de España) hay un nombre que empieza a asomar cada vez más. Mystic Caravan. Sí, el nombre hace justicia a aquello a lo que evoca: psicodelia y rock clásico. Su viaje acaba de empezar, y es que en menos de medio año han publicado su primer EP Searching Diamonds in the Mud, han lanzado su primer videoclip y han hecho una pequeña gira por España (y algún concierto en Francia). Nos juntamos con Antonio (guitarra y voz), Alejandro (guitarra, teclado y voz), Óscar (bajo) y Jorge (batería) para charlar sobre sus ambiciones, procesos creativos y el reto de hacerse un hueco en el panorama musical.

Antes de publicar el EP y empezar con los conciertos y giras, se os conocía como The New Bitches, ¿a qué se debe el cambio de nombre?

Alejandro (A): Hace unos tres años yo tenía una banda y se llamaba The New Bitches. De ahí surgieron muchas ideas, ya que la banda se iba disolviendo. Al final The New Bitches eran músicos y yo. Entonces apareció Óscar, al que conocí en un ensayo. Dio la casualidad de que lo acababa de dejar con una banda y hablé con él y le propuse montar algo. Me dijo que sí y luego apareció Jorge, que hacía dos meses había aterrizado de Oviedo.

Óscar (O): Y en ese momento vimos que necesitábamos otro guitarra, la parte más solista. Olmo (Alejandro)  conocía a Antonio. Probó con nosotros y entró en la banda.

Alejandro: En aquel momento estaba todo más o menos hecho y Antonio le dio la forma que le faltaba. A partir de ahí, tras el primer concierto, nos planteamos grabar, mirar de hacer una gira, componer más, etc.

En un breve espacio de tiempo habéis grabado y publicado el EP Searching Diamonds in the Mud, sacado un videoclip y hecho una pequeña gira ¿todo esto lo teníais planeado así o ha sido algo más espontáneo?

Antonio (An): Esto estaba planeado desde el principio (risas). En realidad ha sido algo precipitado.

A: Cada vez que entraba un miembro nuevo le pedía que su implicación fuese a tope, nada de medias tintas. Llevaba mucho tiempo con la idea esta, así que al final los del grupo dijeron “¡qué coño!” y la cosa empezó a funcionar.

¿Ya tenías la idea de cómo iba a ser el grupo y cómo iba a sonar?

A: De sonido tampoco, pero sí tenía ideas de temas, cosas compuestas. Pero faltaban unos buenos músicos que supiesen tocar bien. Las ideas de cada uno de nosotros se fueron completando y al final terminamos siendo lo que somos ahora.

¿Cuál es la ambición de Mystic Caravan?

O: El objetivo principal es hacer de la música nuestra profesión. Y a partir de ahí lo que venga.

A: Tenemos planes de futuro: en enero entrar de nuevo en el estudio con temas nuevos…

O: Intentar ir por Europa si se puede…

A: Antes de que saliese el EP ya nos fuimos de mini gira. Creo que eso nos vino muy bien. Hubo una de las noches en la que nos planteamos incluso ir a México. ¿Por qué ponernos límites?

Jorge (J): Pero siempre con los pies en la tierra, ¿eh? (se ríen) Es que soy el papi del grupo, el más viejo.

Vuestra música podría definirse como rock psicodélico, sin embargo, es una psicodelia contenida, no os perdéis en largos pasajes de sonidos y de instrumentalización, ¿os ponéis vuestros propios límites a la hora de componer y armar las canciones?

An: Es lo que pasa cuando hay votación. Siempre aparece Óscar diciendo que hay que hacer cosas “más raras” y no le puedes conceder siempre lo que quiere. Y le cortamos las alas. Yo soy más clasicón.

A: También es un tema de mercado. No puedes hacer Pink Floyd. Porque yo no escucharía una banda como Pink Floyd. Me iría a escuchar directamente a los originales. Buscamos nuestro rollo. Lo llamamos power psicodélico porque es más cañero que la psicodelia como tal. Pero todo más contenido.

Sin embargo, pese a no ser excesivamente largos, vuestros temas no suelen bajar de los cinco minutos.

O: Supongo que esto sale un poco de la improvisación. Cuando nos ponemos a tocar, vamos tocando lo que sale en ese momento y entonces marcamos un patrón de cuántas veces se repite cada parte. A partir de ahí a alguno se le ocurre una idea para una nueva parte. Siempre nos encaja de esa manera.

A: Al final hay muchas partes. Uno pregunta “¿volvemos al estribillo?” y alguno suele saltar diciendo “no tío, molaría hacer esto”.

Grabasteis Searching Diamonds in the Mud en directo, no por pistas ¿influyó eso en la estructura de los temas y en el resultado final?

A: A ver, hay partes más psicotrópicas que salieron a lo loco mientras grabábamos.

J: Es lo que sientes en ese momento. Lo bueno que tiene grabar en directo es que estás más metido en lo que es la propia canción. Si en ese momento la canción te pide que alargues un poco más, lo has de hacer. Si lo hicieras por pistas, cortando y pegando lo harías más cuadrado. Estás tocando en directo y te fijas en la intensidad de la canción en ese momento. Haces los cambios con más libertad.

A: También tenemos que decir que todo el tema del EP fue algo precipitado.

J: Si lo hiciésemos hoy sonaría 3.000 veces mejor.

An: Es que nos acabábamos de conocer. Yo llevaba menos de cinco meses. Incluso ahora ya hacemos algunas variaciones en los directos porque los temas han ido madurando.

Da la sensación de que últimamente la música más emergente en este país pasa mucho por el trap, el pop o géneros en los que los sintetizadores tienen mucho protagonismo. Sin embargo, hace poco tocasteis junto a Holy Bouncer, Los Nastys y Medalla. Grupos “de guitarras” ¿Puede ser una tendencia duradera?

O: Yo creo que la cuestión es lo que desprende la banda en si. Si el grupo tiene la actitud de querer conquistarlo todo, eso se transmite y el grupo lo recibe muy bien. Si tú haces una banda simplemente porque es la moda, se quedará como música guay pero le faltara vidilla. Lo que marca tendencia es lo que yo llamo la energía o la magia que hay detrás de la banda.

A: Pero nosotros no estamos en contra de ningún género. De hecho nos molaría investigar más con el tema sintetizadores.

J: No hay que descartar sonidos nuevos. Puedes seguir con esta dinámica que se llevaba en los 70 y los 80 pero todo más adaptado a la tecnología actual. No descartes que mañana en vez de ver a Olmo con un organillo, tenga a su lado un sintetizador y vaya probando sonidos. Pero siempre con la dinámica del power rock psicodélico. Es lo que nos sale. En mi caso mis baterías beben de influencias de antes, como Black Sabbath o Led Zeppelin y luego grupos más actuales como Black Keys o Chad Smith And The Bombastic Meatbats.

A: Yo en este tema soy muy friki. Me flipan los sintetizadores y los sonidos así raros. Cada vez estoy intentando decir “mirad esto cómo mola”. Aunque sea un pedal que haga ruido. No lo usaría siempre, como metiendo loops o grabar un órgano y luego meterlo en directo. Soy partidario de que si se necesita tocar un órgano se hace y no se mete un loop. Ahora se lleva mucho lo de bandas que en vez de tener a un teclista meten un puto loop. Creo que le quita mérito.

Vuestras referencias más clásicas están bastante claras, pero ¿en qué grupos actuales os fijáis?

O: Para mi el mejor grupo que hay ahora mismo son King Gizzard and The Lizard Wizard. Es mi ideal de hasta dónde quiero llegar. Y ya no por lo que hacen, que es genial, sino por la actitud que tiene la banda en si. Son una familia y de hecho creo que viven todos juntos en una casa.

¿Viviríais juntos en una casa?

J: Creo que acabaríamos a hostias. La experiencia que tenemos de las giras es que empezamos relajados y terminamos a hostias. Pero hostias divertidas.

A: La gira de antes de verano contribuyó mucho a que saliese el yo de cada uno y se consolidase más la banda.

Durante esa gira estuvisteis por España y Francia, ¿dónde más os gustaría tocar?

J: A mí en Estados Unidos.

O: A mí en Japón, básicamente porque me encantan las japonesas. (ríen todos)

A: A mí me gustaría mucho tocar en Latinoamérica.

An: Yo en Japón, pero no por las japonesas, sino porque son muy entregados en los conciertos. Lo viven mucho.

A: Realmente molaría hacer una rebelión de las bandas en Asia. Como ya han hecho Holy Bouncer en China o Vampire Weekend. No tenemos límites, cada uno quiere ir a un sitio, así que en un futuro lo plantearemos. ¿Por qué no?

Precisamente hay cierto paralelismo con Holy Bouncer y vosotros. Es cierto que la música tiene diferencias pero en cuanto a estética y sonoridad hay muchas similitudes. Además en las redes interaccionais mucho ¿qué son para vosotros los Holy Bouncer?

A: Son mis colegas desde que tengo tres años. Empezamos a mamar música juntos. Yo llevaba mucho tiempo buscando una banda y cuando la encontré se alegraron mucho. Desde el primer momento nos han echado un cable para todo. Ahora estamos como detrás y ellos tiran de nosotros y esperamos algún día estar los dos en la misma movida.

J: En parte el crecimiento de la banda es por ellos. Si no fuese por los Holy Bouncer seríamos un grupo más. Yo estoy muy agradecido.

O: Además son tíos súper majos y abiertos.

¿Próximos pasos?

An: Nuevo EP, ¿no?

A: Nuevo EP y luego sentarnos de nuevo y pensar “¿Dónde vamos?” y…

An: Y a ver si sube el caché, que cobramos dos perras (ríen todos). La verdad por delante.

A: Ahora nos comemos los mocos, pero vamos a seguir adelante, porque si no nos lo creemos nosotros no se lo va a creer nadie.