Helena Goch: “La música te lleva a un sitio en el que todo está bien y nada puede hacerte daño”

Sin duda alguna, ejercer la profesión que más te gusta es un privilegio del que no todo el mundo puede disfrutar. En el caso de Helena Goch, este principio se cumple de manera favorable. Su pasión, su modo de vida, la música, le acompaña día y noche, y le permite transmitir sus sentimientos a la vez que desarrollar su carrera profesional. No es nueva en el mundo del espectáculo. Nació para ello. Pero el cambio de actriz a cantante le está proporcionando un bienestar que se refleja en su obra y en el trato directo con los demás: hablamos de una mujer feliz con lo que hace.

La rama dorada, tu último trabajo discográfico, ha visto la luz este mismo año, ¿Cómo ha sido el proceso de creación? ¿Qué has querido plasmar en él?

El proceso de creación se desarrolló durante la primavera pasada, con la guitarra acústica y mi voz. Las canciones nacieron de una manera más acústica, y cada una es un mundo, pero siempre me gusta escribir y cantar sobre cosas que me preocupan. Musicalmente, una vez que nos metimos en el estudio para producir el disco, nos dimos cuenta de que éste podría crecer mucho más que sólo con los temas con la guitarra acústica, y por eso nos decidimos a dar una vuelta de tuerca. De ahí la electrónica que hay en el álbum. De repente le da una dimensión diferente a las canciones, y me gustó mucho lo que conseguíamos con la electrónica.

Podemos encontrar varias diferencias en relación con tu primer disco, Little Tiny Blue Men (2015). Una de las más evidentes es el idioma, ya que en tu anterior trabajo cantabas en inglés, ¿por qué tomas esta decisión? ¿Qué cambios has notado en tu música?

Esa es una pregunta que siempre ha pululado a mi alrededor. Pero es cierto que yo nunca me había preguntado por qué no cantaba en español. Cantaba en inglés porque me apetecía, y me gustaba lo que conseguía con mi voz. Pero cuando te hacen mucho una pregunta, al final terminas por hacértela tú, y decidí hacer este disco en español, aunque fue algo por lo que me costó decidirme, no pensaba que mi voz me iba a gustar cantando en mi idioma. Yo descubrí que cantaba bonito haciéndolo en inglés, y dar ese salto me daba miedo. Me encerré una tarde a ver qué pasaba, no sólo vi que no pasaba nada, sino que me gustaba lo que hacía mi voz. Cada idioma tiene una musicalidad, y esto te ofrece cosas distintas sobre tu voz, y te enseña cosas nuevas. Por ejemplo, con el español estoy explorando unos matices más graves, y sin embargo con el inglés no tenía nada así. Que el idioma me enseñe cosas nuevas me gusta muchísimo. Al final estamos en España, hablamos en español, y la conexión con el público es desde el minuto uno, es evidente cuando cantas así. Tener esa vivencia me encanta, y la estoy disfrutando; que el público sepa lo que estás contando y por qué desde el principio.

Y otra de las diferencias que se aprecia es el sonido, de un pop-folk melódico pasamos  a unos temas con toques electrónicos, como ya nos has comentado un poco más arriba, ¿qué te aporta este nuevo giro musical?

Me apetecía hacer un álbum que pudiera llevar al directo, tal como se ideó, pero no me podía llevar a seis personas conmigo de gira. De repente, pensé, “si quiero hacer canciones bailables y quiero hacer factible poder llevármelo al directo,  vamos a probar con la electrónica“. Julio de la Rosa, productor del disco, es quien me abrió esa posibilidad. No tengo ningún tipo de prejuicios con la música, todo lo veo bien, no entiendo de géneros, si me gusta o me emociona, adelante. Esto fue un poco lo que pasó. Mis melodías con la guitarra, de repente con la base electrónica, tomaban otra dimensión, y encantada de la vida.

Julio de la Rosa, aparte de haber participado como productor de tu álbum, en este último comparte canción contigo, Tengo que salvarte, ¿cómo es trabajar con un músico como él?

Para mí, trabajar con Julio es toda una fortuna. Cuando le enseño las canciones, sólo con la voz y la guitarra acústica, tiene el don para estar escuchando millones de cosas, desde el primer momento, y cosas que yo ni imagino. Pero él en la primera escucha ya está pensando en el universo de cada canción. Es súper fácil trabajar así, tiene muchísimo talento, y entiende muy bien lo que quiero contar, y cuando me propone el cómo, siempre tiene que ver con lo que quiero. Nos entendemos muy bien.

¿Cómo estás viendo la acogida de La rama dorada?

La verdad es que noto que el español ha hecho su trabajo, ¡menos mal! (risas). De repente tomas una decisión de cara al público, y es bonito ver como la gente responde tan positivamente. El disco se está escuchando un montón, en la radio… Y he notado que he llegado a más gente con este disco en español, que con el anterior. Estoy muy feliz con el cambio.

Describes tu música con el término “tristalegre”. En tu caso, ¿cuándo crees que se compone mejor, estando con el corazón roto o estando feliz?

Cuando estás triste parece que las emociones están más a flor de piel, y como que estás más en contacto con ese sentimiento, o con lo que te está pasando en ese momento. Este disco lo he escrito en un estado mental maravilloso y sano, afortunadamente, con mucha tranquilidad y paz emocional. Se trata un poco de saber escucharte, saber dónde estás y qué historia quieres contar. Si estás triste o alegre te estás impregnando de todas esas historias, y cuando llega el momento de contarlas, sale, estés como estés sentimentalmente. Sea cual sea la historia, lo importante es enterarte de qué es lo que ha pasado, para impregnarte de cómo te sientes en ese momento, para saberlo transmitir. Puede que seis meses o cinco o diez años más tarde, recuperes esa sensación que tuviste en un momento, y cuentes una historia a partir de eso.

En tu primer trabajo encontramos el tema La Maga, por la obra Rayuela de Julio Cortázar, y en La Rama Dorada recibes influencias del antropólogo James George Frazer, ¿qué importancia tiene la literatura en tu vida y en tu música?

Toda, la verdad. Soy una ávida lectora, leo mucho, mucho, mucho. Me encanta leer desde muy pequeñita. Por ejemplo, el personaje de La Maga es un regalo de la literatura, un tesoro, y le podría estar escribiendo mil canciones, porque es un personaje tan rico. También me pasa con el libro La Rama Dorada, del que me influencié para hacer este disco. Ahora estoy leyendo mucho sobre chamanes y sobre historias legendarias y cuentos curativos… En cada etapa me da por algo distinto, soy muy de “¡ahora voy a leer todo lo que haya en el mundo sobre chamanes!”, y eso estoy haciendo ahora (risas). Dentro de seis meses no sé qué me pasará. Quizás me lea todo lo que haya en el mundo sobre otra cosa.

En una entrevista al portal Público comentaste: “Aprender a tocar la guitarra y a cantar me hizo olvidarme del dolor y la frustración, mientras me recuperaba de una lesión importante. (…) La música tiró de mí y me sostuvo cuando mi cuerpo no podía hacerlo”. Esto apoya una vez más la teoría del poder curativo que tiene la música, ¿no?

¡Total! Soy una persona muy temerosa en general, pero el único momento en el que no tengo miedo es cuando estoy tocando, componiendo o cantando. También me pasó cuando tuve una lesión muy gorda en una pierna, no podía casi ni levantarme del sofá, y decidí que ese tiempo en el que no podría moverme lo iba a utilizar en algo, y lo primero que podía hacer era aprender a tocar la guitarra, porque me apetecía mucho. Fue gracias a la música que se me olvidó, porque pasaba noches de auténtico dolor, por complicaciones en la rodilla, y la música hacía que mi cabeza de repente se olvidara de eso. Y no ya sólo con este problema, la música me calma todo el rato. Puedo estar triste o con angustia o muy feliz, y ella me lleva a un sitio en el que todo está bien. Y cuando la escucho, lo mismo, no simplemente haciéndola. La música te lleva a un sitio en el que todo está bien y nada puede hacerte daño.

¿Cuándo te diste cuenta de que a lo que querías dedicar tu vida era a compartir tus sentimientos y tus inquietudes por medio de las canciones?

Fue un poco por accidente. Yo trabajaba como actriz hace tres años, acababa de terminar una serie en la televisión valenciana. En la serie siempre me decían que era la chillona de todas partes, porque tengo la voz muy aguda (risas). Y me pedían que bajara unos tonos, y nunca se me había pasado por la cabeza. Si eres chillona, pero tienes un buen oído, como me pasó, y me di cuenta a los 27 años de que podía afinar perfectamente, puedes controlar la voz… Fue con unos amigos, cantando una canción de The Beatles, ellos disfrutaron mucho, de hecho lo grabaron. Recuerdo que en la serie no me podía ver ni escuchar, era horroroso escucharme. Pero cuando oí la nota de voz que habíamos grabado, me gustó un montón. Pensé: “si esto suena así sin haber hecho nunca nada, debería investigar qué pasa aquí“. Porque cuando algo sale de manera natural, creo que lo más bonito es investigar qué pasa ahí, y por qué estás cantando así. Para mí fue una sorpresa, y a día de hoy lo sigue siendo. Empecé a subir vídeos a Youtube, a Facebook, y por contactos de gente que me pedía ir, por ejemplo, a tocar a una exposición de cuadros. Y como soy una lanzada, pues iba. Así comencé, cantando en exposiciones de colegas, quitándome el miedo al público. Los vídeos gustaban, y me di cuenta de que estaba enfocando mi vida profesional a eso.

Para aquellos que aún no hayan podido disfrutar de alguno de tus directos, ¿cómo los describirías?

Diría que es una fiesta, porque nos gusta mucho pasárnoslo bien, e implicar al público y que éste disfrute. Aunque sean tres, pero que se vayan pensando: “¡Ostras! Hoy he hecho algo nuevo” o “Lo he pasado genial, y me voy con un buen sabor de boca de aquí“. Lo que intentamos en cada uno de los conciertos es celebrar la vida, el amor y la música.

¿En qué momento te encuentras en la actualidad?

Me encuentro totalmente metida en la composición de mi tercer disco, tengo muchas ganas de hacerlo ya. No quiero esperar dos o tres años, creo que es el momento de aprovechar que este disco ha funcionado tan bien, y que yo estoy tan productiva y con tantas ganas de hacer otro. Que no se olvide, seguir ahí; ese es el momento en el que estoy, de querer hacer muchas cosas. Tengo una disciplina súper estricta. Todos los días a las diez de la mañana empiezo a tocar la guitarra, y no termino hasta después de comer. Luego vuelvo, y hasta las diez de la noche puedo estar así. Muchas veces no sale nada, pero que “la inspiración te pille trabajando”, decía Picasso. Ahora que he vuelto al proceso de composición, me doy cuenta de ello, porque no es algo que salga rápido. Hay veces que sí, es algo que ya tienes en tu cabeza, pero otras veces tienes que entrar en esa dinámica, o por lo menos eso es lo que me está pasando. Estoy muy feliz, estoy trabajando, disfrutando todos los días del trabajo que hago, que me parece el más maravilloso del mundo.