Extraperlo: “A nivel de directo, de concepto de grupo, estamos en muy buen momento”

Extraperlo
foto de Chus Antón

Tres discos después, Extraperlo quieren que sigas bailando. En lo que llevamos de 2016 han publicado Chill Aquí, su tercer álbum de estudio, y han girado por España. Una tour que, aseguran, les ha ayudado a mejorar sobre el escenario y a sentirse más cómodos frente al público. Ahora, la banda barcelonesa no descarta llevar (otra vez) sus melodías bailables a otros países. Hablamos con Cacho Salvador, guitarrista de la banda, sobre lo tediosa que puede volverse una ciudad, sus directos y esa sensación de tranquilidad que desprende Chill Aquí.

¿Qué es el “chill”?

El concepto del “chill” es lo que queríamos transmitir con el disco. Un concepto más calmado, con mucha más dinámica y mucho más flow. Que te puedas poner el disco y estés tranquilo escuchándolo. Es un poco la sensación que queríamos reflejar con este concepto. Además da nombre a una de las canciones y nos hacía gracia. Es un concepto bastante potente.

Si el “chill” quiere transmitir esa sensación de calma a la hora de escuchar el disco, ¿puede combinarse con vuestros ritmos bailables en directo?

Sí, más que nada buscamos recrear esta atmósfera general pero mantuvimos los ritmos más bailables, aunque son medios tiempos más que otra cosa. Algo que te haga mover. Nuestra idea es que la sensación de la escucha sea agradable, que sea fluida y a la vez que haya groove. Ese groove es algo en lo que quizás no habíamos trabajado tanto en los discos anteriores.

El single Algo Distinto habla del aburrimiento de la ciudad en la que vivís, ¿en qué momento se vuelve aburrida la ciudad?

En nuestro caso supongo que es un poco la confluencia de varias circunstancias. Está claro que la crisis afectó a la gente de tal manera que ya no lo pasaban bien). De repente ves como la actividad de ocio y demás va aminorando. Cuatro de nosotros hemos vivido siempre en Barcelona. Llevamos 31 años aquí. Creo que hubo un punto en el cual muchos amigos nuestros se habían ido por culpa de no encontrar trabajo y estábamos como estancados en la ciudad. No veíamos que hubiera un nuevo impulso de gente joven haciendo cosas nuevas. Entonces llegó ese momento en el que lo subjetivo y lo externo se juntaron y la situación se hizo un poco insoportable para nosotros. Esa es la sensación de la que hablamos. Ahora por ejemplo creo que la cosa ha cambiado bastante.

¿Para bien?

Sí, para bien. De repente hay mucha más actividad y la gente está con cosas nuevas. Hay savia nueva dentro de la ciudad, se está volviendo a reactivar. Pero es verdad que cuando hicimos el disco, hace dos o tres años, teníamos un poco la sensación de estancamiento de nuestros círculos y de nuestra propia ciudad.

¿Alguna ciudad en concreto en la que os gustaría vivir?

Es más bien la sensación, porque tampoco es que haya cambiado tanto todo. A mí por ejemplo Mexico DF me parece una ciudad genial y Barcelona también. Cuando vamos a Madrid también lo pasamos muy bien. Es una ciudad muy positiva. No es que tengamos una ciudad ideal. Es una sensación más generalizada que te puedes encontrar en cualquier ciudad cuando llevas varios años viviendo. Ves que falta algo de empuje que rompa la rutina, esa que mata a las ciudades. Es un análisis más general de la vida en ciudad que de Barcelona en sí.

Chill Aquí es vuestro tercer álbum de estudio, ¿ha cambiado vuestra forma de grabar, de afrontar un nuevo disco?

La verdad es que no. A nivel de composición y de ir a grabar, no. La excepción sería el primero, Desayuno Continental. Fue totalmente diferente, porque lo trabajamos más en grupo, en el sentido de ensayar las canciones y que alguien dijese “tengo una idea” y la tocásemos todos juntos. Ya en el segundo y en el tercero seguimos este proceso que es trabajar con sesiones de ordenador. Empezamos con una sesión, con una idea, puede ser un trozo pequeño de la canción. A partir de allí trabajamos en la estructura, pensamos en los arreglos, grabamos encima… Trabajamos mucho con el ordenador pero sin estar todos juntos. Quiero decir, trabajamos todos juntos a la hora de hablar, pero no es como un grupo típico que dice “oye, tengo una canción, haced lo que queráis”. Lo que hacemos es pensar cada parte. Por eso vamos un poco lentos. Lo que ha cambiado en este disco es la idea que había detrás, el punto al cual queríamos llegar.

¿Cuál era vuestro planteamiento a la hora de grabar Chill Aquí?

En el Delirio Específico buscábamos alta fidelidad, como acabar de definir lo que queríamos hacer en el primer álbum a nivel de producción. En cambio en Chill Aquí hemos buscado otra vía para romper un poco con lo que habíamos hecho antes. No hemos roto mucho a nivel de composición pero a nivel de producción sí que hemos cambiado. Hemos incorporado la batería natural en vez de la caja de ritmos y hemos trabajado más en la atmósfera y el groove. Queríamos que fuera un disco más continuista, en el sentido de que hemos trabajado con loops que se repetían. Mantenemos una dinámica muy constante y a partir de allí se generan los cambios.

Justamente algunas críticas señalan que vuestro sonido siempre es el mismo, ¿creéis que es así después de tres discos?

Somos las mismas personas que hicieron los otros álbumes y sí que hay una tendencia a sentirse cómodo con viertos arreglos. Sí que creo que hay un continuismo sonoro o de composición, pero tampoco lo buscamos conscientemente. Por otra parte, me parece positivo que digan esto. Tener una personalidad como grupo y que se pueda identificar durante todo tu recorrido musical es algo bueno.

Acabáis de girar por España, ¿cómo ha recibido el público Chill Aquí?

La verdad es que muy bien. Ya al final de la gira del anterior disco incorporamos la batería orgánica. Creo que ahora las dinámicas de los directos son muy positivas y que hemos mejorado bastante en directo. Esta gira nos ha ayudado mucho a asentar esta faceta. A nivel de público muy bien. Te das cuenta de que la gente está disfrutando del concierto y que las cosas están yendo bien. Creo que a nivel de directo, de concepto de grupo, estamos en un muy buen momento.

¿Qué queréis transmitir en vuestros directos?

Sobre todo que la gente lo pase bien, que conecte con las canciones y que disfrute con la escucha. Básicamente eso, no hay ninguna pretensión intelectual. Sencillamente, somos un grupo de pop. Y lo que quiere un grupo de pop es que la gente se sienta identificada con el grupo, que pueda disfrutar de las canciones, que baile y que se lo pase bien. Que piense que musicalmente aquello ha valido la pena. Buscamos esas sensaciones. Con el paso de los años cada vez estás más cómodo sobre el escenario. Y cuando estás cómodo la gente disfruta más y entonces se genera una sinergia muy positiva.

Con Delirio Específico girasteis por Sudamérica y Europa, ¿tenéis pensado hacer lo mismo?

Esa es la intención. Nos encantó ir a México. Nos dimos cuenta de que había bastante gente que nos conocía. Es algo que a nosotros nos sorprendió un poco. Había ganas de que tocáramos y eso nos ha motivado para intentar volver. No solo a México, sino intentar recorrer Sudamérica si es posible. Lo que pasa es que somos cinco personas más el técnico, por lo que hay que mirar bien los costes de un viaje así. Pero nuestra intención es esa. Y si además salen conciertos en Europa, nosotros encantados, aunque siempre está esa barrera del idioma.

¿Os sentís a gusto tocando fuera de España?

Tocar fuera es muy agradecido. Estás viajando y a la vez estás haciendo lo que te gusta. Es algo que apetece muchísimo cuando te lo proponen.

En Chill Aquí hay arreglos muy funk, ¿cuáles son vuestras influencias en este género?

La verdad es que tampoco escuchamos un funk muy puro. Sí que los grupos en los que nos hemos fijado tenían toques en los que se podía intuir ese funk. Nos gustan mucho Talking Heads. Sus canciones más funk me parecen geniales. Pero tampoco fue algo intencionado sino que son influencias de grupos que hemos escuchado que no hacían funk. Pero lo incorporaban con algún arreglo o algún tipo de guitarra o teclado que pudiera dar esta sensación.