YO LA TENGO – FADE

¿Son Yo La Tengo un grupo privilegiado por poder componer ajenos a la moda manteniendo su prestigio intacto, o somos nosotros los privilegiados por disfrutar de un grupo capaz de labrar de esa forma su propio camino? Me inclino a afirmar lo segundo, por cuanto de discurso y emociones propios y únicos nos han permitido disfrutar a lo largo de los años. El mundo sería un lugar más aburrido y desustanciado sin ellos; y, de rebote, el panorama indie actual sería más pobre, pues no ha sido poca su influencia desde que iniciaron su andadura hace casi treinta años.

Los que han situado Hoboken (Nueva Jersey) en el mapa del indie más intelectual vuelven este 2013 con su decimotercer álbum, Fade. Un trabajo en el que vuelve a destacar, por encima de cualquier otro calificativo que se le pueda adjudicar, el de coherencia. Con su concepción de la música, sí, eso queda fuera de toda duda; pero la palabra encaja como un guante cuando consideramos la entidad de Fade como obra unitaria: un tránsito apacible, que no plácido, por los claroscuros del amor, de las relaciones y de la madurez.

Aun a pesar del tono crepuscular que impregna el disco, Fade brilla con optimismo. En la tónica habitual de las composiciones de Kaplan, Hubley y McNew, en estas diez nuevas canciones no hay concesiones a los recursos fáciles ni a la sensiblería barata; no juzga, sino expone, señala, y queda subrayado, de nuevo, el compromiso narrativo, interpretativo y compositivo del trío. Y, sin embargo, en Fade todo fluye con naturalidad, con esa aparente sencillez del pop pero sin la necesidad, tan habitual hoy en día, de hacer concesiones de cara a la galería.

Fade puede no entrar a la primera, pero requiere de oídos y sensibilidad desprejuiciados. El disco arranca con el nervio de Ohm, con el noise majestuoso de la guitarra de Ira Kaplan (marca habitual de la casa), enmarcando el que sería el primer capítulo sobre el peso del pasado en un ejercicio de recapitulación vital. En Is That Enough vuelven a hacer acto de presencia las cuerdas que tanto predominaban en su anterior largo, Popular Songs; y en Well You Better,Yo La Tengo se adentra en terrenos más funkies para experimentar la contención en una canción que suena juguetona pero que, en realidad, sugiere más de lo que se muestra en primer plano. 

Paddle Forward, tema que entronca con el sonido college rock más ochentero, precede al single que sirvió de adelanto a Fade,Stupid Things, que da paso a una segunda parte más reposada, de aroma acústico, más íntimo; la tarde da paso al anochecer, al recogimiento. Cornelia and Jane se erige como una de las melodías más pausadas, brillantes y descarnadas del disco, acunada con la voz susurrante de Georgia Hubley.

Y lo mejor, como las cosas buenas de la vida, llega al final: Before We Run, una joya de seis minutos que florece acompasadamente hasta lucir en todo su magnífico esplendor, una rapsodia de tono melancólico, con una sección de metal que realza una bella elegía, y que es la mejor muestra de cómo se puede hacer sonar épica una canción sin necesidad de subir los amplis al máximo. En apenas tres cuartos de hora, Yo La Tengo entregan otra obra de orfebrería rock, con un aplomo y una entidad que la situará, desde ya, en la lista de los mejores discos del año que acaba de empezar.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 9,5/10