WU LYF – GO TELL FIRE TO THE MOUNTAIN

WU LYF - GO TELL FIRE TO THE MOUNTAINWu LYF (World Unite! Lucifer Youth Foundation) son cuatro chicos de Manchester que acaban de sacar un disco y ya han sido bendecidos por la crítica británica, que les ha colgado el título de The Next Big Thing. Su éxito radica esencialmente en el misterio que desprenden, ya que no se sabe gran cosa de sus integrantes, no muestran sus caras en fotografías, no cuentan gran cosa sobre sí mismos en sus MySpace y web (de hecho, su web es en realidad un perfil de Tumblr) y tampoco conceden entrevistas.

El disco comienza con unas guitarras acuosas que recuerdan un poco a lo que solía hacer Johnny Marr cuando estaba en The Smiths. Y con esa acuosidad inician un camino bipolar lleno de luminosidad en algunos momentos y de absoluta oscuridad en otros con el caos como nexo de unión entre los dos extremos. Y del caos que plantean estos chicos nace el desconcierto del oyente. Esta sensación se produce en el primer tema del disco, L Y F, pero tambien en otros como 14 Crowns For Me & Your Friends que es tan delicada, a su manera, que dan ganas de llorar.

Pongamos que podríamos estar adorando a dioses paganos en mitad de una misa papal y entonces entenderemos este disco. Tomemos por ejemplo el corte número 3, Such A Sad Puppy Dog: en su primera parte sólo un órgano lo salva de ser a capella, y después introduce unos tambores como anunciando una marcha ritual que acaba en un voluptuoso crescendo, alcanzando el nirvana o la gloria.

Y finaliza el tema para dar paso a un Summas Bliss que es tan distinto que nos pilla “con el pie cambiado” y que tiene todas las papeletas para ser single, pues es un corte bastante digerible y no es difícil de radiar en emisoras y programas indies.

La raspada voz de Ellery Roberts va doliéndose en cada canción, recordandonos a un joven Tom Waits (aunque el tipo de voz es distinto, tiene ese mismo raspado) y pasa a cantar un himno extraño, We Bros (nosotros, hermanos), en el que en cierto momento parecen intercalar algo que puede recordar a algunas bandas indies del momento, como si se burlaran de ellos, como si dijeran “esto yo también lo hago y no sueno tan happy, ¿ves?”.

Lo que no se puede negar es que son grandes músicos, conocen bien sus intrumentos y los domestican a voluntad. Ya hemos comentado las guitarras, que corren a cargo de Evans Kati, pero en temas como Dirt, su batería Joe Manning parece invocar una danza macabra o anunciar el Apocalipsis, acompañado del bajo Tom McClung, que añadidos a la voz de Roberts transportan a una especie de limbo.

Curiosamente, el último tema me ha traido a la memoria a Joy Division, pese a que no tiene nada que ver este disco con los trabajos de la banda de Ian Curtis, me ha recordado a Atmosphere en concreto, tiene ese mismo aire lejano y etéreo.

Es difícil de expresar en palabras cómo es este disco, hay que escucharlo. Quiero señalar y recalcándolo, que no es un disco de heavy o de hard rock, ni siquiera es de rock propiamente, es como una version macabra de The Smiths mezclado con Radiohead, es oscuro, inquietante y maravilloso. Es precioso…a su manera. Es sorprendente, ésta es definitivamente la palabra que mejor define a este disco.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 7/10

Escrito por
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