Wolf Parade – Cry Cry Cry

Nuestra puntuación

8

A veces es necesario separarse de la rutina y la monotonía para arrancar y coger el trabajo con ganas. En 2011 Wolf Parade se separaron fruto del agotamiento, habían consumido su energía y eso les frustraba.

Un lustro después han cogido esa preocupación y un puñado más y las han convertido en, seguramente, el trabajo más maduro de la banda. Cry Cry Cry es su primer LP en 7 años, es su cuarto álbum y desde su anuncio a principios de 2016 su expectación no hacía más que crecer. Por entonces el grupo prometió la vuelta a los escenarios y anunció el retorno a las paredes del estudio de grabación pronto.

Pues bien, en el cuarteto de Montreal se toca ya la línea de los 40 años y, como es lógico, miran el mundo de otra manera. Los ritmos veinteañeros, su extravagancia y agilidad han quedado atrás y han sido sustituidos por preguntas existenciales y el temor propio de la mediana edad. En 2005 Wolf Parade se lamentaba por una tragedia a bordo de un trasatlántico y ahora lo hacen de nuevo pero su motivo es el envejecimiento bajo el título de Cry Cry Cry. Tras sus álbumes en solitario, Spencer Krug y Dan Boecker han dejado de lado la tensión que les producía intentar igualar los trabajos anteriores de la banda y han cerrado un proyecto con más de una decena de pistas y tres cuartos de hora de duración.

En contraste con la oscura temática del mismo, cabe destacar que es, seguramente, el disco más enérgico de la banda. Lazarus Online abre poco a poco la obra apoyado en un piano. Le siguen You’re Dreaming y Valley Boy. Al primero lo lideran las guitarras y el sintetizador frente a la voz de Boecker mientras que el segundo brilla por su lírica. Deja ver el existencialismo del largo rindiendo tributo al fallecido Leonard Cohen bajo la premisa de si se despidió a tiempo en un mundo caído fuera del orden. Ambas tratan el mismo tema, la elección de Trump como presidente de Estados Unidos, pero sin una mención clara y definida.

En Baby Blue, sexto corte de Cry Cry Cry, es la batería de Arlan Thompson la que hace de guía y demuestra la diversidad musical del álbum. El protagonismo pasa de mano en mano a lo largo de los temas mostrando buenas facetas de todos los componentes de Wolf Parade y denota su talento compositivo de una u otra manera. No es, quizá, comparable a su álbum debut, pero es un gran y comienzo cargado de fuerza para una nueva etapa. Rara vez se puede vaticinar el futuro de una banda, pero todo apunta a que la madurez, oscuridad y preocupación por el estado del mundo invadirán la temática y lírica de futuros trabajos, pues el cambio que han dado en éste se deja ver notablemente.

Un último ejemplo digno de mención es la canción Am I An Alien Here, que mantiene una pregunta constante como mantra que resuena entre coros y guitarras lentas: “¿Soy un extranjero aquí? En la cueva de mi cráneo, arrastrándome en la oscuridad”.