Willy Mason – Carry On

Es difícil sobrevivir en una industria como la musical. La dificultad de destacar entre tantas propuestas hace de la música una empresa de dudosa gratificación. Pero no sólo en el caso de pasar inadvertido se encuentra uno un problema. También puede darse el caso de que sin llegar a 20 añitos publiques un disco (Where The Humans Eat) y, sin comerlo ni beberlo, la crítica mundial se ponga a debatir si eres el nuevo Dylan. Que si Cohen, que si Clapton, que si Cash…todos esperando que esa voz grave y esa adultez musical sean lo que ellos desean. Todos los columnistas quieren colgarse la medalla de Yo descubrí a Willy Mason.

Quizás esa fuera la razón por la que Mason, una vez publicado su segundo largo en 2007, If The Oceans Gets Rough, se borrara del mapa hasta 2012. El peso de ser un mindundi es duro, pero lidiar con una fama prematura y ser el foco de todas las miradas tampoco es cosa baladí. Muchas expectativas pueden dejar como resultado un juguete roto, y me da la impresión de que Mason ha dejado pasar el tiempo para que, como si de un río desbordado se tratara, arrastrara todo el lodo y los restos de la tormenta.
Ahora que las cosas se han calmado, nos ha dejado Carry On, su tercer trabajo. No es que se haya querido desmarcar de todo y hacer un giro de 180 grados, pero sí que se aprecian vestigios de haber probado otras cosas, de evolución personal. El folk con toques country se deja ver durante todo el trabajo. Letras maduras que hablan de viajes en camión por autopistas que sólo conocen un sentido, de bares lúgubres donde uno puede pedir la penúltima hasta caer rendido, de cambios, muchos cambios, y de fugitivos que huyen quizás en un esfuerzo por reflejar estos cinco años de retiro y contemplación que ha vivido en sus carnes. No es un trabajo que invite a destacar temas concretos, es homogéneo y bastante equilibrado.
Si tuviera que destacar algo, sería la estupenda apertura del mismo con tres temazos que invitan a pensar que este tipo tiene mucho que ofrecernos en el futuro. What it this, solemne, sosegada, con marcado acento country, se abre paso desde la oscuridad que supone abrir un disco y deja a Pick Up Truck el peso de levantar con elegancia el vuelo hasta el tercer tema, Talk Me Down, soberbio y donde Mason se atreve con registros menos graves. También podemos destacar cortes como Into Tomorrow, la espléndida y más risueña I Got Gold y por supuesto el tema que cierra perfectamente este trabajo, It’s The End.
Un disco vestido con la sencillez de una voz, una guitarra y salpicado de elementos electrónicos que le han dado un toque más personal y alejado de los cánones de aquellos que le quieren ver en un sitio concreto, encasillado y bien etiquetado. Quizás no sea el próximo Dylan, ¡que demonios!, ¡quizás no quiera serlo!.
PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 7/10