WILD FLAG – WILD FLAG

Primer disco del grupo de Portland y de Washington, de título homónimo, grabado y publicado este año. Wild Flag fue creada en 2010 por ex-miembros de otros grupos. Las 4 componentes son Carrie Brownstein (voz y guitarra) y Janet Weiss (batería y coros), que proceden de Sleater-Kinney, Mary Timony (voz y guitarra), que tocaba en Helium, y Rebecca Cole (teclados y coros), que formaba parte de The Minders.

En abril del 2011, viajan a Sacramento, California, donde ellas mismas producen el disco junto al ingeniero Chris Woodhouse en los Hangar Studios.

La primera impresión hace referencia a la frescura del sonido, muy bueno,
con reminiscencias al rock de los 60 o 70 y al parecer grabado como se hacía por aquellas, todas a una, sin pregrabados (excepto la voz), aportando así las intensidades de la música en vivo. A nivel de producción, se han apoyado principalmente en las voces. Aún teniendo teclado, que podía haberles dado un abanico de arreglos, han preferido no abusar de él, y Rebecca Colle, la teclista, se muestra comedida pero efectiva.

Aunque en algunos medios he leído que son una banda de punk-rock para mí no lo son, pero bueno, ya se sabe que las etiquetas mejor dejarlas para saber las tallas, así que voy a escribir sobre las 10 canciones, porque vale la pena acercarnos a los detalles de cada tema.

El disco se abre con uno de los singles, el segundo, titulado Romance, un corte de tono feliz al más puro estilo indie-rock con un estribillo pegadizo, donde la melodía de la voz y de una de las guitarras van de la mano. Un buen comienzo para abrir boca y para mostrarnos por dónde van los tiros. Primera exquisita comunión entre voces y guitarra solista en el pegadizo estribillo. Gran debut.

La segunda es Something Came Over Me, suave medio tiempo con unos coros muy pop ( el tan recurrido pero bien usado “la la la la”). En algunos momentos hay reminiscencias al estilo de guitarras de Interpol, pero en su lado más alegre y menos oscuro.

Vuelve la intensidad con el tercer tema, más en la onda alocada de Yeah Yeah Yeahs, titulado acertadamente Boom, con un ritmo más acelerado con un órgano que aporta ese ambiente sixtie que tanto les gusta a estas chicas, sin quitarle protagonismo a las guitarras y a la batería.

Glass Tambourine comienza con una intro muy psicodélica, se nota que les ha influido la música de los 60 y 70, y que no tienen intención de esconderlo o negarlo en su repertorio. Con esta cuarta canción vuelve el tiempo relajado y los coros bonitos hacen acto de presencia. Buen trabajo en los arreglos baterísticos de Janet Weiss. A mitad de la canción hay un pasaje similar al inicio pero mucho más narcótico, donde a partir de la armonía vocal que realizan con el título de la canción (me recuerda inevitablemente a The Beatles), se encaminan británicamente por una progresión de guitarras y sonidos espaciales y experimentales (unos segundos de Hendrix). Gran canción, además ha sido la cara B de su primer single.

Endless Talk es más clásica que la antecesora, pero continúan los coros y el teclado que caracteriza a Wild Flag. Es un gran contraste la voz
principal más agresiva respecto a los coros tan sutiles. Un buen cierre de cara A.

La B se abre con Short Version. Con este sexto tema vuelve el ritmo más contundente de las norteamericanas y de nuevo cabe destacar el trabajo de la guitarra principal, que la podemos encontrar en el lado derecho de nuestro equipo de reproducción, en mi caso de los auriculares, aunque para terminar la canción el sonido de esta guitarra termine en el lado izquierdo, quizás para romper la monotonía del arreglo o por llevarme la contraria…

Electric Band (quizás título-homenaje a Hendrix) es el séptimo corte. Sigo haciendo hincapié en el trabajo de la baterista, Janet Weiss, y en el de la guitarra solista, Mary Timony, que esta vez suena en la parte izquierda del receptor sonoro. Es una gran idea de producción mover el paneado de las guitarras en un extremo para la mitad del disco y para el resto al revés, le da frescura y hace que el oído no se canse, por si alguna oreja perezosa hubiese. Otra de las grandes canciones del disco.

La número 8 es el primer single con el que debutaron este año en las radios, Future Crimes. Quizás por ser la primera en sonar para el gran público decidieron luego dejarla en la cara B y alejarla del principio, razón acertada para relajar el ambiente sonoro global del álbum. Sigue el sello inconfundible de la banda respecto al órgano y a los coros bonitos. Gran tema pop.

La 9 es de las más contundentes, como contraposición a la anterior que era más directa y más radiable en ámbitos comerciales. Racehorse es puro indie-rock, y seguramente en vivo nos dejará un gran sabor de boca y ganará en decibelios y potencia. Para mí es de las favoritas, por su fuerza, su progresión, sus contrastes entre los momentos más delicados y la fuerza de sus salvajes últimos minutos, que por cierto, es la más larga, pero el minutaje está más que justificado.

Y para terminar, cierran con Black Tiles, donde destaca la melodía oriental de la guitarra solista y dejan bien claro todo lo que les ha influenciado y todo lo que han plasmado en el disco: que les encanta la psicodelia y los coros de los 60, los riffs de guitarra creadores de intensidad, las guitarras y baterías de los 70 y lo más importante, están dando muy buenas pistas del directo que se tienen que gastar Wild Flag.

Cabe resaltar que en los conciertos no tocan con bajo eléctrico, al igual que hacían en los 60 The Doors. Decir también que su puesta en escena es bastante agresiva, y en este aspecto es lo más punk que he encontrado en el grupo, con finales de concierto muy grunge, desmontando-destrozando la batería e intentando “aporrear” las guitarras.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 8/10

  • Lina

    Aparte del hecho de que son solo chicas, también encuentro ciertos matices a the runaways, especialemente en racehorse ¿ no lo creen?