Weezer – Pacific Daydream

Nuestra puntuación

6

7

Posiblemente este sea uno de los discos más criticados del año 2017 y, para muchos, uno de los más desilusionantes. Como siempre todo se olía con el lanzamiento de los sencillos y que Weezer estaba cocinando un nuevo sonido era un hecho. Aun así, la alarma ha saltado hace poco más de un mes tras el lanzamiento de este trabajo.

Pacific Daydream rompe con la idea preconcebida de que a esta banda se la ha de encasillar en el rock alternativo. Para un fan este disco le sonará completamente diferente a lo esperado, pero ¿eso lo hace objetivamente peor? Lo que si está claro es que han dejado de lado la fuerza del rock y la ha sustituido por un pop más liviano.

Es su undécimo álbum de estudio y es comprensible que se lancen a la piscina en un intento por experimentar y crecer como banda, pero su salto ha sido más bien al vacío que sobre seguro. Su apuesta por un sonido popero no ha favorecido ni a música ni a su lírica. La instrumental carece de densidad, sus melodías simples pasan por alto el desarrollo de los discos anteriores de Weezer mientras que las letras, por su parte, se centran en el amor característico del estilo sin apenas ironía o crítica y con gran superficialidad. Para muchos prácticamente ningún tema parece estar compuesto por la banda y para otros es simplemente una reacción a la era Trump norteamericana y al caos geopolítico que eso acarrea. En cualquier caso, hay que pasar a un análisis más detallado para dar ejemplo a tal crítica.

Feels Like Summer es un ejemplo del cambio. Siendo el primer sencillo publicado deja clara la nueva tendencia de la banda y los efectos electrónicos que contiene la hacen de todo menos “alternativa”. El sonido a banda de garaje ha desaparecido por completo y ha sido sustituido por una base que bien podría ser de hip-hop y un estribillo con distorsionadores vocales y coros épicos. Las guitarras refuerzan como un instrumento más y carecen apenas de protagonismo y se juega con ecualizaciones en las subidas y puentes. Happy Hour, por su parte, tiene un bajo funky y moderno que da un cierto sonido chill al tema, bailable y divertido sin duda. Salvando las distancias, QB Blitz parece una pop-ballad de los Backstreet Boys más que algún híbrido del rock que los caracterizaba.

Las canciones son buenas: Mexican Fender tiene un sonido pop-rock moderno muy bien conseguido, el ritmo de Beach Boys es ágil e incita a salir a la pista y relajarse bailando mientras que Weekend Woman hace algo similar, pero con estilo de mediados del siglo XX. Sus letras libres de ironía no lo convierten en un mal disco, ni mucho menos, pero no es ni por asomo un disco Weezer y, en lo que se refiere a aquello que pretendían conseguir, tampoco han innovado, destacado sobre sus influencias o hecho algo realmente digno de recordar. Los fanáticos pop de la banda lo  disfrutarán y los más acérrimos a sus exitosos discos desearán que cambien de productor para futuros proyectos y dejen de intentar ser lo que nunca han sido.