WEEZER – DEATH TO FALSE METAL

WEEZER - DEATH TO FALSE METALY ya van tres. Si hace unos días os traíamos Hurley, el nuevo disco de Weezer, y la jugosa reedición de su clásico de 1996 Pinkerton, hoy venimos cargados con la tercera entrega de esa especie de carrera de Rivers Cuomo y compañía por batir el récord de a ver quién es capaz de editar más LPs en menos tiempo. Como si le quemaran de las manos, Weezer ha esperado apenas unas semanas para publicar este Death To False Metal, disco que recopila canciones que van desde el año 1998 hasta prácticamente nuestros días. Diez canciones que en su día se quedaron en el tintero y que hoy Rivers Cuomo ha decidido empaquetar en un CD. Diez descartes que demuestran que la mente de Cuomo es un hervidero de hacer melodías, aunque a veces abuse demasiado del piloto automático.

En esta recopilación caben canciones grabadas durante las sesiones de Make Believe (2005), temas descartados de las sesiones del Green Album (2001) o tomas de los días en los que Weezer grababa su Red Album (2008). Más de diez años condensados en apenas 33 minutos, en los que el grupo norteamericano nos vuelve a demostrar porque sigue llenando las listas de éxitos cada vez que saca un nuevo trabajo. No faltan los sellos de identidad de la banda: guitarras y más guitarras, hits power-pop y esos coros marca de la casa que tantas alegrías han traído a mas de uno cuando intentaba emular a Cuomo en su casa. Canciones que podrían haber entrado, sin ningún problema, a formar parte de los últimos discos de Weezer, si no fuera por esa extraña escrupulosidad de Rivers a la hora de escoger los temas de cada uno de sus LPs. Escrupulosidad que le ha llevado a acumular decenas y decenas de canciones, que cada cierto tiempo hacen las delicias de los fans de la banda. Si hace apenas tres años Cuomo se decidía a publicar sus maquetas más personales, en los últimos años hemos visto cómo los dos primeros discos de la banda, The Blue Album (1994) y Pinkerton (1996), eran reeditados en una edición lujo, con sus correspondientes caras B. Excusa que le ha servido a la banda para publicar este Death To False Metal, con el que parece cerrarse el círculo. Aunque con Rivers Cuomo nunca se sabe.

Lo cierto es que quizás sea ésta la única justificación que puede haber llevado a la banda norteamericana a publicar este disco recopilatorio, pues no deja de ser una muestra más de que son perfectamente capaces de facturar temas impecables, redondos, pero que a la tercera escucha terminan por diluirse. Teniendo en cuenta que para el grupo de Los Ángeles se cumple eso de que “cualquier tiempo pasado siempre fue mejor”, las diez canciones que facturan en Death To False Metal provocarán una ligera sonrisa a los fans y poco más al resto de aquellos que se atrevan a echarle un vistazo. Pura curiosidad. Temas como Trampoline o Losing My Mind nos harán recordar a las tiempos dorados de Weezer, pero el exceso de temas salidos de las sesiones de Make Believe -un disco en el que ese tic nervioso de Cuomo por dejarse llevar parece casi patológico- dejarán la sensación de que la banda angelina sigue en sus trece con su piloto automático. Quizás alguno levante la ceja con la versión del Unbreak My Heart de Toni Braxton que cierra el disco o con la festiva I’m a Robot. Incluso se sorprenderá con esa vuelta al sonido más crudo de Everyone. Pero poco más queda para un disco destinado para los más fans de la factoría Weezer. Y para aquellos que quieran seguir alimentando el genio intranquilo de Rivers Cuomo, uno esos personajes del  panorama indie incapaz de estarse quieto ni un segundo.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 5.5/10