VIVA BROTHER – FAMOUS FIRST WORDS

Parece mentira pero ha llovido mucho desde el pasado mes de octubre en que descubriera, casi por casualidad, a Brother. Darling Buds of May, un hit a lo Bluetones o Menswear, era su carta de presentación y, en su primera entrevista en el NME, ya apostaban por tocar el año siguiente ante 10.000 espectadores en el mítico festival de Glastonbury. Un poco arriesgado si teníamos en cuenta que la banda había dado alrededor de cinco conciertos y no tenían discográfica. A pesar de que la audiencia en este festival no llegaría a esas cifras tan importantes, la banda de Slough lo ha conseguido y, para los que les hemos seguido desde entonces, no nos queda más que quitarnos el sombrero ante cómo ha crecido entre crítica y público en estos diez meses. Una promo de guerrilla y una actitud digna del mismísimo Liam Gallagher les ha llevado a convertirse en la nueva esperanza de las islas, en un magnífico reclamo para todos los amantes de la música británica de mediados de los años noventa. Un oasis, y nunca mejor dicho, para los que pensamos que cualquier tiempo pasado fue mejor. Pura ilusión, confianza en uno mismo y Rock and Roll.

Varios singles excelentes y el boca a boca han dado como resultado, en un periodo de tiempo cortísimo, giras por todo el Reino Unido y los EE.UU. y apariciones en algunos de los festivales más influyentes del verano. Quedaba el paso definitivo. Tras un cambio de nombre y el pertinente paso por el estudio, Famous First Words se convierte, por fin, en el disco de debut que soñaban. Producido por el mítico Stephen Street (Blur, The Smiths, The Ordinary Boys, Kaiser Chiefs), FFW es un disco Britpop, posiblemente uno de los mejores debuts de los últimos años aunque, precisamente porque suena a hace 15 años, va a tener tantos fans como detractores.

Si, porque este disco es la mejor banda sonora para adornar las noches en que los miembros de Blur, Pulp o Menswear tomaban pintas en el mítico Good Mixer de Camden Town y no para acompañar al moderneo cosmopolita que abarrota hoy en día los mercadillos de Brick Lane.

Escuchando el disco encontramos influencias clarísimas, tanto en el sonido como en la producción, del Britpop.  De primeras podríamos enumerar bandas como Shed Seven, Cast, Dodgy, Stone Roses etc. pero, sobre todo, a clásicos de la época como Menswear (New Year´s Day, Fly By Nights), Blur (David, Still Here, High Street Low Lives) y, absolutamente, Oasis (Otherside, Electric Daydream, False Alarm).

Guitarras poderosas, coros y falsetes para endulzar las melodías, panderetas y una voz solista de Leonard Newell sacada, como no podía ser de otra manera, de los suburbios de Londres, nos hacen amar más y más un disco que puede quedarse en uno más de los que se publican cada año en Inglaterra y que dan unos pocos meses de gloria a sus protagonistas o convertirse en un clásico a lo Blur, Oasis o Suede; inicio del renacer de un movimiento que muchos estamos esperando. Como viene siendo habitual en las últimas décadas, la última palabra la tiene el NME y sus ganas de crear otra nueva ola de la nueva ola típicamente británica, basada en el pelo a lo Beatle y que tome el relevo de unos últimos años donde ha predominado la barba y lo genuinamente estadounidense.

Aunque los fans estén deseosos de escuchar un nuevo disco de Damon Albarn y los suyos, los Gallagher estén en boca de todos con sus nuevos proyectos y Suede y Pulp estén dando conciertos de reunión legendarios, estamos en 2011 y es hora de tomar el relevo.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 8/10

 

 

 

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