Vince Staples – Big Fish Theory

Nuestra puntuación

9

8

Se dice por ahí -y tampoco hay que darle demasiadas vueltas- que Vince Staples es el otro gran rapero de California (junto a Kendrick Lamar). Lo cierto es que el jovencísimo -23 años- artista de Long Beach tardó en empezar a trabajar en solitario, pero desde su soberbio EP Hell Can Wait no ha dado un paso en falso. Su debut al uso, Summer 06, lanzado en 2015, estaba cargado de hip hop de raíz política y producción trap, con una narración cáustica, nihilista, y con una presentación sobria y especialmente inteligente. La portada, homenaje a Unknown Pleasures de Joy Division, dejaba entrever la libertad y la amplitud con la que Vince Staples bebe de culturas también ajenas, aportando una visión más objetiva y cruda de sus experiencias vitales.

En su segundo disco de estudio, Staples ha optado por trabajar más en una colección de hits, sin dejar de lado su -ineludible- faceta política y social. Big Fish Theory es un álbum mucho más breve y directo que su predecesor, y ya que la producción es más sugerente y atrevida, la dirección sonora que toma parece también mucho más clara. El álbum está repleto de beats electrónicos y bailables, Vince Staples nos propone un LP más para escuchar en un club que haciendo una ronda con el coche para pasar droga. Y el resultado no puede ser mejor. Aunque no resulta ni tan redondo ni tan comprometido como Summer 06, este Big Fish Theory es uno de los discos de hip hop del año.

La primera muestra de este compromiso experimental y electrónico está precisamente en el primer corte. Con sampleos vocales y una atmósfera lóbrega, Crabs in a Bucket viene producido por nada menos que Justin Vernon (Bon Iver), y cuando no nos está introduciendo en el aura oscuro de Staples, nos está machacando la cabeza con un beat progresivo entre el grime y el techno. Lo sigue uno de los singles, el fantástico Big Fish, con Juicy J en el estribillo, y que también se queda pegado sin remisión en el oído. Una de las reiteraciones -que hay varias- de este nuevo disco, es la presentación por parte de Staples de su infortunio amoroso. En esta ocasión el tema toma especial peso junto al manejo de la fama y la trascendencia, temáticas que ocupan prácticamente todo el largo. También hay mención especial a varias de las figuras que marcaron su carrera, con nominaciones a Snoop Dog, o Dr. Dre entre otros.

Con dos interludios (uno con sample de Amy Winehouse) el esqueleto del disco se compone apenas de 10 canciones. En una estructura que parece ascendente, Staples nos introduce las temáticas ya mencionadas, hasta dejarnos excesivamente arriba en mitad del recorrido. El momento climático es, evidentemente, Yeah Right, la colaboración con Kendrick Lamar, que está producida por nada menos que Flume y el transgresor SOPHIE. De seguro una de las canciones de rap-trap del año, con un verso demoledor e inapelable por parte de Duckworth, y utilizando de forma acertadísima la fogosidad de los dos californianos, que redefinen el concepto “hit”.

A partir de este momento el frenesí no se ve reducido, aunque el nivel del séptimo tema resulta inigualable. Se suceden Homage y SAMO (con ASAP Rocky), y la producción artificial y reiterativa comienza a resultar verdaderamente orgánica. La sección final está compuesta por los otros dos adelantos (mala idea) y por la discotequera e histérica Party People, en la que Staples habla de su sobriedad, hecho que sigue resultando insólito en las esferas en las que se ha movido a lo largo de su vida.

Vince Staples es narrador lúcido y efervescente de los sucesos y las circunstancias de las minorías de Estados Unidos. Lo es hasta tal punto que da cierto reparo observarle en escenarios de festivales continentales rodeado de chavales quemados por el sol y medio borrachos que han elegido verle en lugar de al grupo de indie rock de turno. Lo es hasta el punto de dar reparo también escribir sobre él o los acontecimientos que le rodean. Por eso mismo desde aquí no podemos decir otra cosa salvo que Big Fish Theory tiene un discurso especialmente accesible, divertido, y a pesar de ello trabajado. Además, resulta de inestimable escucha por su atrevimiento y su excelente forma de acercar la música de baile a la de protesta y a la cultura afroamericana.