VETIVER – THE ERRANT CHARM

Es importante limpiar la mente de impurezas antes de afrontar la creación de una crítica musical. En definitiva no hacemos más que opinar. No existen las críticas objetivas puesto que si algo es intrínseco a opinar es la subjetividad En cualquier caso, para que una opinión sea lo más visceral y aséptica posible (que no objetiva), se hace indispensable abstraerse en la mayor medida posible de prejuicios o influencias externas. Sentarse en el sillón favorito, evitar interrupciones, sobresaltos, y disponerse a degustar de principio a fin todo lo que a uno se le ofrece. En esta ocasión me sirven en bandeja de plata The Errant Charm, lo nuevo de Vetiver. Este disco supone la quinta entrega de los de San Francisco, liderados por Andy Cabic y todavía sintiéndose observados con lupa por las hippiosas melenas de Devendra Banhart, el otrora miembro de Vetiver que consiguió encumbrar a esta formación dentro del llamado Freak folk, pero cuya sombra se ha alargado en demasía sin dejar claro si salen reforzados con ella o bien si supone un lastre, un plus de exigencia para con ellos mismos. Entrando en materia y continuando con la analogía culinaria de mis primeras líneas, puedo concluir que The Errant Charm es una lasaña muy bien estructurada. Cocinado con esmero y dispuesto tal cual lo está este plato, nos permite hacerle un corte transversal y ver perfectamente las distintas capas y grosores que la conforman. Para comenzar, en su parte superior, una primera capa de envolventes melodías y sutiles atmósferas que nos traen It’s beyond me y Worse for wear. La primera de ellas, arriesgada elección para aperturar por su longitud de más de seis minutos, alcanza en su segundo tramo algunos de los mejores momentos de este disco. Elegantes sensaciones pues para la primera capa de este largo. El siguiente estrato será el destinado a dotar de consistencia al disco, acentuando los ritmos, las guitarras y los teclados. Can’t You Tell sirve de enlace, de transición hacía un escenario mucho más brillante, soleado y menos melancólico. El folk más oscuro se ilumina con temas como Right Away, Wonder Why y alcanza su éxtasis con la especialmente intensa Ride Ride Ride. Por momentos este largo deja de ser principalmente pop para adentrarse en sonidos más frescos (decir rock es decir mucho) que cumplen a la perfección con su papel de evitar que el disco caiga en un sopor que le daría un tono injusto al trabajo. Para cerrar el círculo y definir perfectamente la estructura del disco, la última capa, similar en composición (dos temas también) y en atmósferas, nos devuelve la calma y la sobriedad a través de la tremenda balada Faint Praise y nos despide con Soft Glass, cierre perfecto para este trabajo y engarce natural de It’s Beyond Me en caso de que alguno quiera darle una vuelta más antes de levantarse. No diría que The Errant Charm pasará a la historia, tampoco estoy seguro de que aparezca en todas las listas a finales de año, pero por lo que alaquí’ y alahora’ respecta (conceptos de los que nunca dudo), he disfrutado degustando este plato y desgranando sus diferentes texturas y sabores a medida que se consumía en mi paladar. A los que todavía no se han animado a vivir esta experiencia solo les puedo decir ¡bon apetit! PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 7/10