TUNE-YARDS – WHOKILL

TUNE-YARDS - WHOKILLLos norteamericanos tUnE-yArds lanzan al mercado su segundo trabajo de estudio, W h o k i l l. El proyecto personal de Merrill Garbus nos presenta una agridulce mezcla de influencias musicales de las que ya hicieron gala en su primera obra BiRD-BRaiNS (2009). Afrobeat, R&B, funk, electrónica, pop, rock y folk, mezclados pero no revueltos y tutelados por la asombrosa voz de Merrill que como apreciaréis, es capaz de trazar dulces melodías souleras o golpear los tímpanos como en la más que destacable Gangsta. Un interesante abanico de sonidos que puede evocarnos a grupos tan dispares como M.I.A., The Raincoats o el mismísimo Fela Kuti. O como dijo ella misma en una ocasión, “un mosaico de trozos de sonido, de historia en un tiempo presente”.

Si hace tres años transgredía el panorama musical con su particular suciedad casera en el sonido, también etiquetado como Lo-Fi en donde cacerolas y otros utensilios suplían y acompañaban los instrumentos de toda la vida, ahora parece mostrar un mayor cuidado al  “resultado final”. tUnE-yArds, que nació como proyecto en solitario de Merrill Garbus registrado en una grabadora digital posteriormente mezclado en un ordenador sin más, opta esta vez por un sonido de estudio y, aunque su artífice sigue estando al cargo de la producción, abandona el concepto de banda unipersonal. Merrill Garbus firma contrato con el sello inglés 4AD y escoge a Eli Crews (Deerhoof, Why?, Beulah) como ingeniero de sonido a la vez que cuenta con la colaboración en la composición del que ya fue su bajista en BiRD-BRaiNS, Nate Brenner. Una colaboración que se hace palpable en unas líneas de bajo con mucha más presencia que coquetean con el jazz, a veces melódicas y muchas otras vertebradoras, y que dotan de consistencia a la voz de Garbus.

Pero no es la única novedad en W h o k i l l. También se incorpora una sección de vientos que redondean con un aire fresco el sonido de la mayor parte de las canciones, estructuradas en una serie de loops de percusión y apoyados con samplers como base, además de su inseparable ukulele. Con todos estos elementos no es de extrañar que estemos ante un disco heterogéneo que irá gustando (depende del consumidor) más y más a medida que lo vayamos desgranando, pero que tal vez nos pida paciencia al principio. Conmigo ha funcionado.

My Country abre el LP y nos ofrece una cata perfecta de la avalancha de ingredientes musicales que apreciaremos a lo largo de las diez canciones que componen este W h o k i l l. Rítmico y un tanto tribal, la percusión pronto da paso a una voz que muestra matices y texturas que pueden llegar a recordar tanto a Zap Mama (como también sucederá en Bizness) como la Cindy Lauper de Girls Just Wanna Have Fun en los momentos más intensos. Poco a poco la sección de saxos despierta y se encarga de rematar lo que bien empieza.

El tercer corte del álbum, Gangsta, es para mi uno de los temas más destacables junto a Bizness. Bajos saturados con sonido industrial dan paso a una Garbus energética de tinte Lo-fi que con diversas pistas de voz nos llevará a través de un tema caótico, con percusiones metálicas, pasajes estridentes y hasta con algún corte en el sonido de tal manera que parece que algo vaya mal en nuestros altavoces. Per tranquilos, Powa nos devolverá a la calma. Ukelele en mano primero, y guitarra eléctrica después, juguetean con el folk, el rock y el soul dibujando quizás el tema más digestivo del álbum.

Otro de mis favoritos es Bizness, single con videoclip publicado, es una canción llena de vida y en donde el sonido recupera esos toques tribales de ritmo hipnótico que sirve de base a para que una vez más la voz vuelva a mostrar todo su esplendor. Y cerrando el disco llega Wolly Wolly Gong, la más larga del trabajo que incluye otros giros que rozan con el New Age o la música ambiental para dar paso a Killa, el último tema con un aire caribeño más movido, pero al mismo tiempo lleno de rima y que me ha dejado ese gusanillo de…¿como será el próximo disco?

En resumen, un trabajo sorprendente y extremadamente rico en matices, con una atmosfera tribal donde la voz de Merrill Garbus se erige como absoluta protagonista. Sin duda una mujer carismática encima del escenario donde “cocina” y lanza sus propios loops en directo. Tal vez este 28 de mayo en el Primavera Sound de Barcelona resulte una buena ocasión para comprobarlo.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 8/10