TUNE-YARDS – NIKKI NACK

tUnE-yArDs es el proyecto experimental de la estadounidense Merrill Garbus, que comenzó su andadura en 2006 pero no fue hasta 2009 cuando grabó su primer álbum, en una cinta y con recursos mínimos. Bird-Brains fue un álbum muy experimental, casi lo-fi y que finalmente logró editar con 4AD, que se vieron atraídos por su particular estilo.

Dos años después lanzaría Whokill, un álbum producido de manera magistral y basado en los ritmos tribales y en los juegos de voces combinados con las repeticiones del ukelele. Este segundo disco supuso la coronación en el mundo alternativo de la artista, con una gran acogida por parte de la crítica y el público, y esta vez tres años después nos toca hablar de su tercer y complicado álbum, en el que debía, como mínimo mantener el nivel.

El sonido de este Nikki Nack tiene una parte muy acertada, y es que es la combinación de los dos álbumes anteriores. Hay varias canciones muy sobrias y efectistas y hay otras sucias que podrían pertenecer a Bird-Brains con toda naturalidad. El problema es cierta parte intermedia que trata de mostrar la madurez consumada y la calma en un estilo que no lo requiere en ningún caso, y que por tanto, quita coherencia al disco y hasta puede llegar a aburrir.

El comienzo es sobrio. Find a New Way parece construida sobre teclados de juguete, pero funciona y genera interés, que aumenta con el single Water Fountain, que fue gratamente recibido por todo el público de la artista, y por tanto es un seguro para hacer ir creciendo la emoción de la escucha. Time Of Dark es estupenda, nos encanta oírle gritar y cuando Garbus lo hace es por una buena razón, y acompañada de sus geniales coros siempre construye buenos temas. Al igual que en Real Thing, que podría ser casi un tema de hip hop pero que es extremadamente pegadizo gracias al genial beat. A partir de este momento, en Look Around la producción sigue siendo genial, pero la calidad de las canciones desciende en algo parecido a la reafirmación del género propio, en la que no tiene ni pies ni cabeza porque trata de reinventarse (como siempre hace) pero mostrando una madurez y un control sobre la situación impropios, que terminan resultando incoherentes.

Continúa así hasta la llegada de Sink-O (octava canción), tras la cual llega Stop That Man, con un estupendo estribillo que lo hace otro hit y nos borra un poco el mal recuerdo tras la pausa. Por aquí aparecen los toques funky y el rollo tranquilo que caracteriza la música de Garbus. Wait For a Minute convence perfectamente, Left Behind es a ratos olvidable (demasiada irregularidad) y Rocking Chair parece un descarte de Bird-Brains mejor grabado, genial y tranquila, nos deja buenas impresiones antes de cerrar con Manchild, otro tema de trip-hop decente pero insuficiente para lo esperado a estas alturas.

Después de dos discos y todo el recorrido realizado por tUnE-yArDs podíamos esperar algo mucho más conciso y menos revuelto. De ahí que uno no salga contento de ninguna de las escuchas completas (a veces hasta cuesta terminarlo y se espera que sea divertido). El álbum con el que debía grabarse el nombre en la corona del experimentalismo (con permiso de Animal Collective) ha sido el que finalmente la ha dejado de nuevo como tras su primer disco, esperando que nos ofrezca algo más fuerte pero que suene igual de bien.

NOTA CRAZYMINDS: 6,5/10

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