THEE SILVER MT. ZION MEMORIAL ORCHESTRA – FUCK OFF GET FREE WE POUR LIGHT ON EVERYTHING

We live on an island called Montreal, and we make a lot of noise, because we love each other”. Esta frase dicha por un niño es lo primero que oímos en el séptimo álbum de los canadienses Thee Silver Mt. Zion Memorial Orchestra (TSMZ, desde ahora), quinteto formado principalmente por miembros de Godspeed You! Black Emperor, y nos puede dar pistas de lo que escucharemos después: post-rock ampuloso, música sobrecargada, a veces extenuante, abiertamente política, pero sin duda repleta de instantes absorbentes e ideas audaces.

No hay más que encarar Fuck off get free (for the island of Montreal) para entender a qué se refería la niña con lo del ruido. Sin compasión, los dos violines de Jessica Moss y Sophie Trudeau toman el mando y se entrelazan con el ruido de la guitarra. Por encima, Efrim Menuck lanza sus proclamas: “But there’s fire in our dreams, fire in our dreams, fire in our dreams…and a crying shame!”. La tensión es insostenible a ratos, pero resulta apasionante. Las cuerdas furiosas, casi desbocadas, son la base de un rock inusualmente denso que se prolonga durante más de diez minutos. Sólo en la parte final, TSMZ cambian de ritmo y resuelven, por el momento, sus brumas sonoras…

Pero no hay descanso. Los casi quince minutos de la impresionante Austerity Blues (siempre títulos elocuentes) llevan las ideas de TSMZ a su cenit. Del comienzo con una simple guitarra a contratiempo, aislada y sencilla, poco queda cuatro minutos después cuando los violines y la distorsión se abalanzan como criminales al cuello del oyente. Las letras hablan de desesperación, de miseria, de un mundo gobernado por ladrones y mentirosos. La épica descarnada del perdedor, el último grito de esperanza. TSMZ estrujan el espacio y lo retuercen hasta convertirlo en un entorno asfixiante, justo a tiempo para pedir un deseo final de venganza: “Lord let my son live long enough to see that mountain torn down”.

La primera toma de contacto con las seis nuevas canciones de TSMZ puede no ser muy gratificante. Las progresiones lentas y la superposición de capas sonoras sin fin podrían asustar a cualquiera que busque (y no encuentre) momentos para coger aire y tomar distancia. Los hay en este disco, pero son tan irrelevantes como la insípida balada al piano Little Ones Run. La apuesta de TSMZ es excesiva, lejos de cualquier contención, y su órdago no entiende de tibiezas: en la agresividad ganan muchos enteros. Por ello aguanta el tirón Take Away These Early Grave Blues, pero tropieza el dramatismo exagerado y casi histriónico de What We Loved Was Not Enough, en la que no ayuda para nada el afectado estilo del cantante.

La energía inicial se echa a perder poco a poco y es una pena porque si hubieran mantenido la fiereza del comienzo estaríamos ante un disco superlativo. TSMZ miran de reojo a Dirty Three, pero se quedan lejos de intentos de hermanos mayores como Swans. Aun así, esos 25 primeros y brutales minutos del disco bien merecen una inmersión a pulmón y sin aletas en las perturbadoras composiciones de este singular combo al que, como bien dicen, les encanta hacer ruido.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 7.5/10

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