THE XX – I SEE YOU

Nuestra puntuación

8

Parece que cada vez hay que esperar más para recibir los lanzamientos de muchas de las bandas del panorama alternativo. Cinco largos años han pasado desde que el continuista y a ratos cohibido Coexist llegase a nosotros. El tercer disco de The XX, I See You era un riesgo, pues el trío británico podía encasillarse definitivamente en su estética gótica, fácil y cool, o dar un paso al frente aprovechando el estirón que ya había pegado Jamie XX con In Colour. Para celebración de la mayor parte de los que teníamos expectativas puestas en su música, parece claro que han tomado el camino difícil, aunque les haya llevado tiempo.

XX fue un trabajo que abrumó a todo el que se relacionó con él. A los oyentes por su accesible, sugerente y bella producción, y a sus compositores por el eco que generó su debut, que les disparó a una fama desmesurada. Por eso el segundo álbum de Smith, Sim y Croft estuvo tan rodeado de expectativas, cosa que no les permitió crear con total libertad, tratando de satisfacer más lo que la gente esperaba de su álbum que lo que ellos mismos querían de él. Así llegaron las primeras dudas, los problemas con el alcohol que el propio Oliver Sim confesaba, o el distanciamiento mientras Jamie trabajaba en su debut en solitario. Pero el resultado no podía ser más inteligente: por fin The XX se abren con más crudeza y desparpajo, sus letras se vuelven más sinceras y explícitas, mientras que su música empieza a ser lo que cabría esperar de un grupo de indie pop contemporáneo que va a capitanear festivales a nivel mundial.

La atmósfera oscura y afligida que The XX han llevado como bandera ha sido capaz de transformarse en una colorida y bailable, emocionante, pero también con momentos totalmente íntimos. Resulta hermoso poder presenciar a tres amigos (que lo son desde el colegio) rodeados de inseguridades, cuidándose los unos a los otros, y que siguen siendo capaces de hacerlo después de quince años, mientras maduran y se apoyan en lo personal y en lo musical. I See You es por tanto un álbum de redención. Es la flor de la banda londinense abriéndose, y ofreciendo una nueva imagen, conocida, pero repleta de nuevos matices.

Abre el álbum con la palpitante Dangerous, las trompas y ese beat de cadencia Drum&Bass son la declaración de intenciones que cualquiera podría esperar. Una canción extremadamente atrevida, y en la que Sim y Romy Madley ya cantan con un rango más abierto, casi eufóricos. Continúa el tracklist Say Something Loving, segundo single y con una letra de lo más emocional. Forma parte del grupo de las cuatro primeras canciones, en las que hay tempos más rápidos, melodías más exóticas y mayores riesgos que en ninguna de las otras canciones que The XX han sacado hasta la fecha. Se adivinan en ellas influencias desde el dub, hasta del modern R&B, que alimentan la idea de que puedan volverse una banda aún más conocida (que ya lo son, y mucho). Entre estas decisiones que sorprenden están los coros barrocos que abren la bellísima Lips, o el fondo tribal de su propio beat. En Violent Noise nos encontramos una de las mejores guitarras de su discografía, que se alea con los sintetizadores progresivos, fortaleciendo una de las letras más estremecedoras del disco. Otra de ellas es Performance, la balada de Romy Madley que podría ser de Coexist, y que funciona como un remanso apenado en el ecuador del largo, para calmar las emociones positivas y no terminar de cerrar la herida. En ella también destacan las cuerdas orquestales, herencia directa y acertada de Together, su canción para la banda sonora de El Gran Gatsby.

Abriendo la segunda mitad del álbum está una de las canciones destacadas del disco; Replica. Con la melodía ascendente del estribillo en la que se funcionan con perfección ambas voces y el piano, se transforma en uno de los mejores ganchos que yo recuerde de The XX (obviando los traviesos punteos del debut). Mención especial para los sintetizadores altos, que nos pueden ser muy familiares, pues son casi idénticos a los de Obvs. Brave For You es la última canción de superación, después de ella la línea vuelve a ser ascedente en cuanto a la extroversión. Incluso en ella misma ya hay unos grandes juegos de graves que imitan un desenfrenado crescendo, el que se da en el estribillo. Así llega otro dúo tremendamente animado; On Hold, -que funciona a las mil maravillas dentro del disco- y I Dare You, temas de celebración muy arriesgados por sí solos. Aunque el sonido de The XX no termina de ser un salto al vacío en ningún aspecto, dentro de la naturaleza de su música el viraje es tan prominente, que uno lo acoge mucho más desprejuiciado y con júbilo. Porque I See You es un álbum jubiloso, con sus altos y sus bajos, pero a diferencia de sus predecesores, con un concepto alegre y positivo. En el cierre, tras una sentida despedida, deja espacio al lucimiento de Jamie, que nos hace llegar también grandes emociones mediante las variaciones entorno a las voces de Sim y Croft (como anécdota queda de nuevo la sirena de The Rest Is Noise, con Smith reciclando con muchísimo acierto).

I See You es mucho más de lo que se puede ver a simple vista en él. Es un disco en el que The XX se han resarcido de sus miedos, y lo han hecho canalizándolos a través de canciones que sirven para disfrutar y desquitarse uno mismo. Como banda que ya tenía sobre ellos el peso de la fama y el hype por encima de sus posibilidades, esta vez sí que recibirán atención con mayor merecimiento. Tienen además las herramientas para ser una de las bandas más importantes del panorama indie de nuestra generación. Sólo necesitan mantenerse desinhibidos, alegres, y frescos, algo más que necesario en los tiempos que corren (no creo que podamos exigirles un disco de carga política).