The Strypes – Spitting Image

Nuestra puntuación

7

8

The Strypes fueron sin duda una de las bandas que más hype despertaron en 2013 con su álbum de debut Snapshot, una colección de canciones garage con ritmos blues de los 60. Por el camino sacaron su segundo álbum, Little Victories, con un aire mucho más moderno e influenciado por los nuevos sonidos experimentados por bandas como Arctic Monkeys o Kasabian con estribillos más pegadizos. El pasado 16 de Junio presentaron su tercer álbum de estudio, Spitting Image, que vuelve a transportarles en el tiempo pero esta vez se paran en los 70 y los 80, tomando como referencia el mod revival británico de los 70 o el power pop americano de principio de los 80.

Con sólo escuchar el primer minuto de la pista que abre el álbum nos damos cuenta de que el sonido ha vuelto a cambiar. Behind Closed Doors demuestra que la simpleza no está enfrentada con el buen gusto y ya podemos denotar la reverberación en la voz de Ross Farrelly, -cantante de la banda- y la limpieza de los instrumentos en la producción. Sin duda, deja una muestra de lo que podemos esperar del álbum.

Consequence provoca reminiscencias directas a bandas como The Cars, con ritmos simples y agudos de guitarra e introducción de guitarra acústica y sintetizadores durante la canción. Esta banda originaria de Cavan (Irlanda) nunca ha sido sospechosa de crear malas melodías. Eso fue lo que les catapultó a ser una de las grandes promesas y por lo que atrajo la atención de grandes nombres como Dave Grohl, Noel Gallagher o Roger Daltrey.

Las influencias directas siguen siendo obvias en temas como I Need a Break from Holidays, con un sonido semejante al de los idolatrados por la banda The Undertones. Destacar en esta canción la letra, que explica los diferentes problemas culturales que se tienen veraneando en el sur de España. El álbum continua con Grin and Bear It que puede marcar el momento de más madurez de la corta vida de la banda. Una canción disfrutable desde el principio, con arpegio de guitarra notorio y melodías entrelazadas donde es la rítmica la que construye la melodía y no al revés. Cierto aire a The Cure en la estructura de la canción en la que puede ser una de las mejores canciones compuestas por la banda.

Es ciertamente sorprendente como la prensa ha pasado de apreciarles cuando no tenían ni un disco en el mercado a completamente ignorarles. Si buscáis online, no encontrareis ninguna publicación medianamente influyente en el Reino Unido que haya reseñado este álbum. Sobre todo cuando poco a poco están volviendo al camino que tenían marcado desde hace unos años. Lo que no sabemos es si ese camino es el que la industria tenia para ellos o no. Tal vez eso explique muchas cosas.

El disco prosigue con Easy Riding donde la rabia juvenil y ganas de pasárselo bien hacen aparición. Estos chicos se encuentras ahora mismo en sus primeros años de vida adulta y así lo demuestran en la letra (“ Who needs the money when the party is over?”). Great Expectations nos cuenta una historia de amor entre Johnny y Rosie que tiene pinta son personajes de una edad bastante alta. La trompeta al final de la canción eleva el nivel del tema y nos preguntamos si no habrá sido la colaboración de Josh McClorey con Paul Weller lo que ha influenciado bastante el sonido de este tema.

El resto del álbum prosigue por caminos muy parecidos a los explicados ya. Garden of Eden es la oveja negra del álbum pero no en términos negativos. Riff lento de guitarra, melodía escurridiza y misteriosa mostrando una faceta todavía no descubierta en la banda. El álbum recupera la viveza y la energía con A Different Kind of Tension, canción dominada por el sonido de la armónica y que suena más moderna en términos generales que el resto de temas del álbum. En Turnin’ My Back la guitarra de Josh McClorey hace un pequeño parón con los ritmos simples y empieza a darle velocidad de crucero al tema. Definitivamente aquí es donde suenan más a Snapshot. Mientras en Mama Give Me Order nos adentramos en un sonido más americano con la guitarra acústica al descubierto.

El final del disco está reservado a Oh Cruel World. La armónica vuelve a aparecer marcando el ritmo desde el principio y el repetitivo ritmo de música y melodía es compensado por los diferentes cambios de tempo dentro los mismos ritmos. Esta fue la primera canción que nos dejaron escuchar del álbum y la verdad, fue un poco decepcionante en el momento, pero una vez escuchado el álbum, encaja perfectamente como última canción del mismo. Idas y venidas, blues y música negra con aire irlandés; qué más podemos pedir.

Una recomendación para todos vosotros, cualquier juicio que hagáis se verá positivamente influenciado si les vis en directo. Son un derrame de energía encima de un escenario y es ahí donde es mejor juzgarles. El estudio no les hace honor a pesar de las grandes muestras de calidad musical que nos llevan dejando desde que aparecieron. A veces el hype hace mucho daño, pero hay que recordar que The Strypes nunca estaban destinados a asaltar la banda de la industria musical. Al revés, si acaso estaban destinados a ser una banda de culto a pesar de no tener edad ni para comprar una cerveza.

Lo que quieran ser, serán. Por ahora, y visto la carrera que llevan, no descartéis que en el próximo álbum empiecen a sacar influencias más noventeras. Al fin y al cabo, parece que cada álbum tocan un estilo diferente, así que ir preparándoos. ¿Estarán hechos de piedra o decidirán vivir para siempre?