The Mountain Goats – Goths

Nuestra puntuación

8

9

John Darnielle y Peter Hughes han vuelto a hacerlo y esta vez con más de una docena de pistas, dieciséis en su versión Deluxe. En palabras del bajista: “el tema que rodea este álbum (Goth) seguramente sea el que más se acerca a mi corazón”, y se nota. El dúo californiano (y acompañantes) ha conseguido un trabajo redondo y digno de muchas estanterías. La caótica portada es obra de la caricaturista Leela Corman ,y qué decir de las intensas miradas de sus protagonistas a la caza de góticos o cómplices de pertenecer a dicha subcultura, si así preferimos verlo.

Pese al humor aparente y quizás esperado el título pinta oscuro de primeras, pero no lo es tanto si se tiene en cuenta que la influencia de John Darnielle a la hora de escribir estos temas no fue el panorama decadente que la palabra gótico trae consigo. El cantante se inspiró en las raíces del movimiento, en los comienzos de los ’80 y es una pena que aquel tema que se olió, pero no ha llegado a materializarse en este trabajo, Get High and Listen to The Cure, se haya quedado en un cajón. Pero no hay por qué lamentarse pues en su contraportada se leen ideas como “vestir de negro”, “cocaína”, “bandas góticas portuguesas” o “guerreros de una habitación con un ambiente oscuro”. Hay quien los une bajo un tono adolescente con tintes amorosos, pero dista ligeramente pues la temática se trata de manera madura contemplando la vejez o, incluso, la muerte.

Si hay alguien que desertó de los trabajos anteriores de la banda o el título sobrepasa sus expectativas y le quita interés, debería darle una oportunidad, pues aun teniendo todo en contra se sorprenderá con la calidad de este LP. El largo da un giro al sonido de The Mountain Goats, quizá porque P. Hughes ha sacado su niño interior, gótico y de Costa Oeste; la sección instrumental suena más potente mientras que la voz de Darnielle se suma como un susurro cuentacuentos encajando perfectamente con las expectativas puestas. Rain in Soho abre el trabajo y sitúa la obra. Llueve sobre la Batcueva, la cuna del gótico londinense, de Bauhaus y Siouxsie And The Banshees. Es curioso que entre los créditos se aclare en mayúsculas que el tema prescinde de guitarras y de arreglos de tono, quizá para alardear de la presencia del Nashville Symphony Chorus y demostrar su profesionalidad. La música continúa con referencias a Andrew Eldritch (cantante y fundador de la banda de gothic-rock británica The Sisters of Mercy) o a las diferencias dentro de una subcultura en We do it different on the West Coast.

Uno de los temas mejor conseguidos es Unicorn Tolerance, su sonido ochentero y la fuerza del bajo rozando los comienzos del synth-pop debido a su distorsión, lo sitúan en el tiempo que el grupo pretendía, el problema es que no muchos lo consiguen. Si bien es cierto que la banda ha dado un pasito líricamente y uno grande musicalmente, la manera de escuchar críticamente este álbum reside, sobre todo, en el punto de vista que se le otorgue. Comparado con la docena y media de trabajos previos de este proyecto de John Darnielle, es la cúspide de una larga carrera y brilla por su originalidad frente a los demás. Si se opta por centrarse en las expectativas creadas, la banda ha conseguido dar el carácter gótico que pretendía al largo, pero, en gran medida, las letras están a un trecho de distancia del género comparado con la música.

Si, por último, se pretende comparar con el fruto del movimiento en sí, difiere demasiado de trabajos de los artistas que fundaron la subcultura a principios de los ’80. En cualquier caso, los pros superan a los contras pues su calidad de sonido, los temas a tratar y el ambiente que transmite le otorgan un aspecto único digno de recomendar y de “rallar” por un exceso de reproducciones. Es, por tanto, un buen acercamiento a la banda y una apertura a la cultura gótica de la Costa Oeste.